Pablo Vidarte
Pablo Vidarte - J.M.SERRANO
ENTREVISTA

Pablo Vidarte: «Con la tecnología acabaremos siendo jóvenes e inmortales, como algunas hidras y medusas»

El ingeniero fundador de BIOO, de 22 años, dice que la esperanza actual de vida de su generación «es ya de 120 años y en 2040 podrá ser de unos 150»

SEVILLAActualizado:

Pablo Vidarte (Sevilla, 1996) estudió en el colegio San Francisco de Paula de Sevilla, sabe inglés y francés, y cursa la especialidad de Ingeniería Multimedia en Barcelona, aunque no le hizo falta terminarla para figurar en la lista Forbes «Under 30» que identifica a los jóvenes europeos con más futuro en diferentes disciplinas.

Con BIOO, la empresa que fundó hace dos años, cuando acababa de cumplir los 20 y en la que trabajan actualmente unas treinta personas, ha logrado una subvención de la Unión Europea de 1,2 millones de euros para su innovador proyecto energético basado en la fotosíntesis de las plantas.

Ahora este joven sevillano acaba de publicar su primer libro «Una Nueva Tierra. Aquel que vivió mil vidas» (Amazon), donde aborda la inmortalidad biológica del ser humano, en la que cree firmemente, gracias a los avances tecnológicos.

En su libro habla de la inmortalidad biológica. ¿Realmente será posible no morir de viejo en un futuro no muy lejano?

Estamos en ello pero ya se está dando en animales como la hidra, que es capaz de regenerarse constantemente porque más de un 30 por ciento son células madre. Y hay otros más grandes como el cocodrilo. No hay documentado ningún caso en la historia de ningún cocodrilo que haya muerto de viejo. Mueren por enfermedades, por estrés, o porque rivalizan mucho entre ellos pues son muy territoriales. La muerte es la mejor estrategia evolutiva para muchos animales pero el ser humano es mucho más social y hay un relevo generacional pacífico.

Usted habla de que el cocodrilo se hace más grande y más fuerte con los años, a diferencia del ser humano y de la mayoría de los animales.

Exacto, es justamente así, pero hay más casos. La esperanza de vida de los ratones se ha multiplicado por ocho con algunos tratamientos de telómeros, las patas de los cromosomas cuyo acortamiento es una de las causas del envejecimiento. Con telomerasa está demostrado que se puede alargar estos telómeros y se puede vivir mucho más. Expertos del MIT, de la NASA y de la Singularity University coincidían hace cinco años en que el ser humano no podía vivir más de 120 años porque había partes en el cuerpo que era imposible que sobrevivieran más, pero ahora ya hablan de vivir mil años.

Eso es mucho tiempo...

Pero ese concepto del tiempo ya está cambiando. La esperanza de vida actual para la gente que ha nacido en la generación de los 90 o en la primera década del siglo XXI es ya de 120 años. Las generaciones actuales se están muriendo de media a los 80, pero las investigaciones de las que hablo apuntan que a partir de 2040 la gente podrá tener ya otros 30 años extra de vida hasta los 150. Y se seguirá avanzando hasta el punto de que no se muera nunca por causas naturales. El gran salto será poder vivir siempre gracias a la tecnología.

¿Ha pensado muchas veces en la muerte?

Es un tema en el que he pensado muchas veces, sobre todo en la utilidad que tiene. El único propósito que le puedo ver a la vida es la supervivencia. El hecho de que se haya creado una especie inteligente que es capaz de sobrevivir mejor y hay especies que son inmortales quiere decir que existe esa posibilidad.

Usted habla en su obra de «senescencia programada».

Eso sería programar tu vejez. Lo importante es que los métodos como la telomerosa no van contra la muerte sino contra la vejez. Sería vivir con una edad de 25 a 30 años y no hecho un viejo. También se han hecho procesos para rejuvenecer animales y se está consiguiendo. Se da en la naturaleza una medusa que nunca muere. Cuando llega al límite de su edad biológica, se vuelve a transformar en una cría y empieza a crecer de nuevo. No hablo de otra cría. Es la misma, retrocede y vuelve a empezar. Este tratamiento se utiliza en otros campos como la odontología. Con células madre se consigue que te crezca el diente con lo poco que tengas y no tener que implantar otro. Esto va a estar de aquí a nada.

¿Y un corazón también cree que se podrá rejuvenecer?

Sí, cualquier órgano. Otra cosa es que dé tiempo para que todo se pueda aplicar. Al ser tratamientos invasivos llevan su tiempo. Estamos en fase de animales, que durará diez años, antes de hacerlo con humanos.

Cuando se habla de vivir 150 años o más, a uno le vienen a la cabeza las pensiones de esas personas pero se podría trabajar a esa edad.

Sí, no sería un problema trabajar con esa edad porque todo el mundo sería joven. Esto arreglaría muchos problemas.

Pero plantearía otros nuevos como la superpoblación del planeta si hay tanta gente que no se muere...

En cualquier cambio de esta naturaleza hay riesgos, pero sólo si no hay control. La gente tiene ya menos niños y la población tiende a estabilizarse, incluso a bajar. En esa fase, los distintos estados tendrían que poner un control optativo de natalidad. Si quieres morir cuando te toque, no tendrás que someterte a ningún control, pero si quieres vivir más tiempo del que te toca, sí.

Esto recuerda a la China de Mao y su política del único hijo.

A mí no me gustan los controles pero me parece un ejemplo perfecto. En el caso de Mao era porque no había comida para que la gente se alimentara y no se muriera de hambre, si tenían más de un hijo por familia. A medida que el desarrollo económico avanza, la tasa de demografía se estabiliza, al revés que en Nigeria, donde las mujeres pueden tener 8 o 9 hijos. España, incluso, tiene una tasa negativa. Si una persona va a ser joven siempre, no va a tener esa presión por tener hijos antes de hacerse demasiado viejo. Siempre habrá posibilidades de morirte si quieres tener más hijos.

Dibuja una distopía inquietante.

Con cosas malas y buenas. Una de ellas es que cada uno sería su propia Biblioteca de Alejandría. Un extraordinario pescador jamás podrá enseñar todo lo que sabe porque a veces se nace con eso y es una experiencia intranspasable y a partir de aquí se ofrece la posibilidad de una población mucho más inteligente y experimentada.

Actualmente un 80 por ciento de la población mundial es pobre. ¿Cómo se alimentaría a tantísima gente más?

Con la tecnología habrá superabundancia de todo. En el transporte, por ejemplo, la oferta va a crecer hasta un punto que no nos imaginamos. La sobreabundancia de vida trae cosas malas: mucha gente puede acabar en el aburrimiento y en la depravación. esas serían las partes malas, pero también va a surgir un mercado brutal para que la gente sea más feliz. Poco a poco, el sistema que conocemos de trabajar para sobrevivir o vivir a secas va a desaparecer también.

¿También habrá sobreabundancia de alimentos?

Ahora ya tienes en un supermercado casi cualquier cosa de cualquier lugar del mundo y es relativamente barato. Cualquiera puede comer muchísimo más que cualquier antepasado suyo, hablo de cuando no existía el dinero. Esto se está viendo con la energía, con el agua.

Usted dijo en la Universidad de Cambridge que van a desaparecer una gran cantidad de trabajos en los próximos años.

Sí. En Estados Unidos en cinco años van a desaparecer siete millones de empleos por la industrialización, por la siguiente revolución tecnológica. En veinte años desaparecerá el 47 por ciento de los trabajos en ese país y sucederá así en todo el mundo. A finales del siglo XXI un obrero tiene un 99 por ciento de posibilidades de que su trabajo desaparezca; una enfermera el 56 por ciento de posibilidades. La gente que va a poder ejercer trabajos de aquí a 50 ó 100 años va a ser sólo el 1 por ciento de la población: la gente más preparada y la que en verdad quiera hacerlo.

¿Y qué pasará con el resto de la población? Con ese 99 por ciento...

Por lo que se están decantando la mayoría de gobiernos y grandes corporaciones es por la renta básica universal. Recibir dinero mensualmente por existir. Serán consumidores y ése será su trabajo para mover la rueda de la economía. Habrá que crear un nivel medio para que todos puedan subir a la vez. Esto lo avalan Tesla o Google y en Finlandia ya se ha implementado una renta básica de 600 euros. Va a ser un capitalismo con renta básica universal. Ya que no vas a tener la obligación de estar preparado para un trabajo en concreto, lo ideal sería estarlo para aaprender y emprender, para hacer algo con tu vida. Querer conocer y querer desarrollarte.

El futuro de los jóvenes

Vive en Barcelona, donde ha domiciliado su empresa. Cuando viene a Sevilla, ¿cómo ve a sus compañeros y amigos? ¿Sufren ellos la precariedad laboral de toda su generación?

Cuando vengo a Sevilla y quedo con ellos naturalmente me doy cuenta de esa precariedad. Pero si te pones las pilas y tienes la suerte de tener un apoyo detrás, puedes evitarla. Cuando yo empecé en la universidad, mi familia me mantenía y me pude permitir el lujo de no cobrar nada o cobrar un poco mientras montaba la empresa.

¿Cree que se superará esa precariedad laboral?

En el futuro, sí. Vamos de burbuja en burbuja, de crisis en crisis, pero esto es imparable. El sistema económico va a tener la necesidad de ir cambiando.

¿Cuál es la asignatura que se le daba mejor en el colegio?

La que mejor se me daba era historia. Pero en el colegio San Francisco de Paula, aparte de la de España, me dejaron estudiar la de China y la de México. Y me abrió mucho al autodidactismo en el colegio. Le estoy agradecido.

-¿Sus compañeros son tan emprendedores como usted o esperan conseguir un puesto fijo de funcionarios?

-Hay de todo. Los de mi clase fueron un poco raros y eran más emprendedores pero hay muchos que quieren ser funcionarios. Lo que yo hago tampoco es lo mejor del mundo: te genera más estrés del que te quita. El ambiente en mi clase era especial pero había otra gente que se reía un poco de mí porque escribí un libro, hacía música, cortometrajes e incluso gané algun premio. Y la gente me veía tan motivado que se reían de mí y decían «éste va a ser millonario».

El que ríe el último, ríe mejor.

Sí, ahora me río yo de ellos.