El doctor Emilio Franco atiende a Reyes el primer día de su participación en el ensayo clínico
El doctor Emilio Franco atiende a Reyes el primer día de su participación en el ensayo clínico - Juan José Übeda
Día Mundial del Alzheimer

Una paciente de Alzheimer de 57 años: «Me di cuenta porque no me salían las palabras»

Acompañamos a Reyes el primer día de su participación en un ensayo clínico sobre el Alzheimer en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

SevillaActualizado:

A sus 57 años, Reyes se encuentra «de momento bien. Hay algunos lapsus pero -dice- es normal porque hace muy poco tiempo que he empezado con el tratamiento contra el Alzheimer. Pero estoy muy contenta y soy optimista. Voy a luchar y a seguir para adelante porque me gusta el ambiente que hay en el Hospital Virgen del Rocío». «Me di cuenta de lo que me estaba pasando por un cúmulo de cosas que me han llevado a ser consciente de que necesitaba ayuda, aunque en mi familia no hay antecedentes de esta enfermedad», dice Reyes, quien recuerda que al principio «se me iban algunas cosillas, no llegaba a tartamudear, pero me bloqueaba un poco al hablar, algo que nunca me había pasado porque siempre he hablado por los codos».

«Me gusta trabajar»

Desde hace más de 30 años, Reyes trabaja en la sección de moda de señoras de un centro comercial. «Nunca he tartamudeado con los clientes pero, de pronto, un día me encontré con pinchazos en la cabeza y por momentos me descentraba y me quedaba descolocada». «También -añade- me di cuenta de que algo iba mal porque dudaba mucho con los cambios del dinero de los clientes. Hoy sigo trabajando porque tengo un grupo de compañeras fantásticas que me ayudan cuando me pongo nerviosa al darle el cambio a los clientes. Mis compañeras me animan mucho porque los números me cuestan cada vez más. Sin embargo, tengo facilidad para quedarme con las facciones de los clientes. Soy muy buena fisionomista y lo sigo siendo».

«No voy a tirar la toalla»

«Durante toda mi vida he atendido a mis hijos, haciendo turnos para atender a varios familiares... Siempre he querido llevar todo adelante y ese estrés creo que ahora me ha dado la cara. A pesar de todo, hoy en día me encuentro con muchas ganas de seguir y luchar porque no voy a tirar la toalla», manifiesta.

«En casa también se dieron cuenta de que algo me pasaba porque no encontrar la palabra que quería utilizar, que no me salía». En estos momentos, Reyes hace ejercicios mentales en la Asociación Arpa de Sevilla, «donde -comenta- hay un grupo maravilloso con gente de muchas las edades. Ahora tengo que hacer deberes, los llevo y me los corrigen y me animan. Me motivan mucho y yo voy a luchar».

«Me doy cuenta de que esto va avanzando. Desde la última vez que vinimos yo y mi marido notamos que cada vez me custan más algunas cosas. Pero como yo soy muy nerviosa y lo quiero hacer más rápido, me pongo a ello. Yo soy así, tengo que cambiar porque quiero llevarlo todo adelante...», confiesa. «Ahora con este tratamiento espero encontrarme mejor, aportar algo a la ciencia, lo que haga falta porque se está viendo que cada vez hay más casos. Vivo el día a día, quiero pensar que todo va a salir bien y deseo que esto se pare, que no avance», declara Reyes.

Fernando, su marido, recuerda cómo comenzó todo con el bloqueo de palabras hace un par de años. «Has oído hablar muchas veces del Alzheimer y cuando te dan un diagnóstico se te viene el mundo encima. Ahora mismo la prioridad es ella, que disfrute del día a día porque la enfermedad seguirá su evolución. Ha entrado en este ensayo clínico que comienza hoy con muchas ganas, quiere estar bien de una forma muy positiva».

Al principio diagnosticaron a Reyes una afasia primaria no fluente, el bloqueo que afecta fundamentalmente al habla y a la búsqueda de palabras, a la comprensión. «A partir de ahí le hicieron pruebas y conocimos al doctor Franco, que le puso un tratamiento y nos habló de un ensayo clínico y ella lo que quiere es estar bien y seguir su vida de una forma muy positiva».

Mujer, suegra y cuñada

José Luis Aparicio es cuidador de otra persona con Alzheimer. Su mujer comenzó con despistes relacionados con la hora y preguntas reiterativas. «Ahora mismo, a sus 68 años, se encuentra en un estado inicial», dice José Luis, que además lleva los temas médicos de su cuñada, de 70 años, diagnosticada también de Alzheimer en un estado más avanzado de la enfermedad.

«Te das cuenta al principio porque repetía la misma pregunta constantemente. Mi mujer quería mudarse a Los Remedios tras la jubilación y hace tres meses recibió el diagnóstico, aunque se lo venía notando desde hace unos tres años. Jugando a un juego de cartas hacía lo contrario de lo que tocaba...», añade. «Mi mujer regentó un comercio propio hasta hace un año. No me preocupa el presente, sino el futuro, el deterioro y la dependencia doméstica en todos los sentidos. Esta situación -admite- es lo que me agobia tremendamente. Espero que el programa tenga éxito en el tema preventivo. Aquí encuentro la atención personal estupenda a enfermos y cuidadores».

«A mi suegra notamos que también tenía Alzheimer porque un día se perdió. Comenzó a la misma edad que tienen ahora sus hijas, pero entonces no había ningún tratamiento. Mi cuñada está en un tratamiento experimental en una fase más avanzada. Desde lo de mi suegra en los años 70 se ha dado un giro de 180 grados, de no reconocerse prácticamente esta enfermedad, a la existencia de una unidad especializada que se dedica a tratar a estos pacientes», añade.