El padre Beristain pide un altar en la Catedral para las víctimas de ETA

M. J. C. SEVILLA.
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El jesuita Antonio Beristain, catedrático de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco y director del Instituto Vasco de Criminología, sugirió ayer al alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, la puesta en marcha de una cátedra de Victimología en Sevilla y la creación de un altar mármoreo en la Catedral para que todo el que entre en el Templo Metropolitano tenga un recuerdo para las víctimas del terrorismo. Beristain, invitado por la Fundación Jiménez Becerril, pronunció anoche en el Ayuntamiento la conferencia «Universidad, justicia e iglesias ante las macrovíctimas del terrorismo nacionalista», durante la cual cuestionó el papel que las tres instituciones desarrollan ante el fenómeno de ETA.

A Beristain, pacificador por naturaleza, que se empeñó en erradicar de los documentos del padre Arrupe las palabras lucha y batalla, no le duelen prendas a la hora de afirmar que el terrorismo no existiría sin el nacionalismo y viceversa y que los periodistas de Euskadi hacen una gran labor a pesar de que algunas autoridades le recomienden «hablar menos».

Para el conferenciante, es imprescindible que las víctimas del terrorismo sean conocidas como «macrovíctimas», considerando como tales a las que reclaman no que la Justicia castigue sino que esté más cerca de ellas que de los reos. El padre Beristain, autor de decenas de libros y cuya conferencia de ayer fue presentada por José María Javierre, insistió en criticar a la juez de vigilancia del País Vasco, porque, en su opinión, no es lógico que defienda que haya «actos inhumanos, pero justos». «Es lamentable -añadió- que una juez desconozca que hay leyes que anteponen la seguridad pública a la reinserción de los presos. La justicia es de los débiles; es de las víctimas, no de los victimarios. Lo fundamental de la cárcel es la seguridad pública».

En el ámbito universitario, el conferenciante sugirió que ese ámbito debe superar el positivismo exacerbado, igual que «las iglesias», tienen que dar un paso al frente, delimitar sus ambigüedades, pedir perdón y ganarse «el agradecimiento que todavía no han merecido de las víctimas del terrorismo, que son desconocidas por las instituciones».

Insistiendo en el papel de las iglesia recordó como cuando ETA asesinó a un compañero «al que tenía pared con pared» el obispado vasco no dijo «ni una palabra» y que el funeral por el amigo lo ofició él mismo. Aún así, Beristain añadió que la pena de muerte no se puede permitir en un país civilizado, como Estados Unidos, ya que cuando la justicia pretende castigar mantiene la postura de los pueblos primitivos».

Con todo ese bagaje, el padre Beristain reconoce que los conflictos que le crean su manera de ser «son mortales» pero no duda a la hora de pronunciarse sobre el apoyo que Ibarretxe obtiene en las consultas que efectúa a los ciudadanos vascos. Entonces, el penalista afirma tajante: «también Hitler lo tenía en Alemania».

José María Javierre, que presentó al conferenciante, destacó que Beristain es un pacificar nato y que también por ello tributa.

El alcalde aprovechó la ocasión para recordar que la Fundación Jiménez Becerril ha participado este mes en un acto de apoyo a los cargos constitucionalistas en San Sebastián así como en la conferencia sobre los poderes locales frente al terrorismo. Sánchez Monteseirín anunció que el próximo lunes el patronato de la Fundación debatirá los actos que va a desarrollar en el cuarto trimestre del año, así como las actividades que se desarrollarán durante las IV Jornadas por la Paz que tendrán lugar coincidiendo con el 30 de enero, quinto aniversario del asesinato del concejal del PP y de su esposa.