Las cotorras de Kramer están desplazando a los murciélados en el Parque de María Luisa
Las cotorras de Kramer están desplazando a los murciélados en el Parque de María Luisa - ABC
SEVILLA

SOS para acabar con la plaga de cotorras en Sevilla

Las empresas de sanidad ambiental avisan que son pájaros que viven veinte años y se adaptan fácilmente a nuestro hábitat

SevillaActualizado:

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) ha reclamado medidas «urgentes» de control ante la plaga de cotorras que «invade» España, debido a que la proliferación de esta especie puede suponer la transmisión de enfermedades y la extinción de determinadas especies, además de acarrear problemas de salubridad en las ciudades.

En un comunicado, señala que, según el único censo existente realizado por la ONG SEO/BirdLife y la Sociedad Española de Ornitología, recogido por Anecpla, en el año 2015, la población ascendía hasta los 27.000 ejemplares, estando la mayoría de ellos distribuidos en ciudades y territorios de climatología cálida con regiones como Madrid, así como Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Cádiz o Santa Cruz de Tenerife como algunas de las zonas más afectadas.

Retirada de huevos

De esta manera, indica que el control y la retirada de huevos en la época de anidación, sobre todo durante el invierno, así como la captura y reducción del número de ejemplares adultos, son algunas de las medidas directas que se recomiendan desde Anecpla.

La asociación subraya, además, que sólo con la intervención de empresas de control de plagas y sanidad ambiental especializadas en aves, que cuentan con los medios técnicos necesarios y con profesionales debidamente formados e informados, se puede alcanzar una gestión sostenible de esta situación.

Sin embargo, aunque no puede determinar con exactitud las causas del crecimiento tan elevado de esta especie en las ciudades, Anecpla apunta a su capacidad de súper adaptación y a una combinación de factores como las principales hipótesis. Además, menciona la facilidad cada vez mayor de alimentarse en los casos urbanos o núcleos poblaciones y de la ausencia de depredadores a los que puedan enfrentarse.

Estas circunstancias, sumadas al cada vez mayor abandono registrado de ejemplares por parte de particulares que los adquieren como mascotas en primera instancia y que se acaban cansando de ellos por sus constantes cánticos, puede haber influido de forma determinante en el crecimiento sin control de una especie que, además, es especialmente longeva pudiendo llegar a vivir hasta más de dos décadas.