Un párking con muy pocos amigos

El corte de tráfico de José Laguillo fue el inicio de una jornada que prometía complicaciones por el reajuste del tráfico y el desvío en el itinerario de algunas líneas de Tussam. Opiniones de todo tipo para el nuevo párking que se construirá en la zona

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Ya lo decía hace un par de meses la presidenta de la Asociación Unitaria de Guías de Turismo, María Concepción Zalve en una entrevista concedida a ABC. «La ciudad la comenzaron a hacer los romanos, cuando la terminen estará preciosa...» y no le faltaba razón. Pocas son las zonas en las que no hay una obra empezada. Ahora se suma a la «ristra del hormigón» el nuevo párking de José Laguillo.

La actuación municipal no ha sido aceptada por igual entre comerciantes y vecinos de la zona. En esta calle hay más de 30 negocios y ante la mala situación que viven los empresarios de República Argentina, algunos se muestran desconfiados, mientras que otros ya piensan en cómo aprovechar el tirón de tener que pasar a pie por una de las avenidas mejor conectadas de la ciudad.

En principio las obras van para un año, en el que se crearán hasta 500 plazas de estacionamiento subterráneo, lo que, según el Ayuntamiento, aliviarán los problemas de aparcamiento y embotellamientos de tráfico que se registran en la confluencia entre José Laguillo y Ronda de María Auxiliadora.

Este proyecto ha traído consigo una reordenación del tránsito rodado que se llevó ayer a cabo muy poco a poco. A las 10 de la mañana comenzaron a instalar las balizas para cerrar la glorieta de Julián Bersteiro y con ellas el principio de una jornada que se presentaba complicada. Los establecimientos ubicados en Juan Antonio Cavestany, todos ellos con terrazas exteriores ya se temen las consecuencias de las obras en cuanto a ruido y suciedad. Mientras que los que se encuentran en la misma avenida central valoran esta actuación como «muy positiva», a pesar de la dificultad de ayer para aparcar en la zona. «El corte de tráfico hará que la gente cruce a pie la calle y pare más en los establecimientos», aseguró Ángel Muñoz, encargado del restaurante Hermanos Gómez situado a mitad de José Laguillo.

Más disgustados se mostraron los vecinos de la zona, como Manuel Ceballos, que lleva más de 40 años viviendo en esa calle y no se explica «eso de hacer un aparcamiento subterráneo cuando ya hay cuatro en la zona», en concreto, el párking Matahaca, situado frente a la estación de trenes; el de Santa Justa, que es exterior, igual que el de Kansas City, a unos 500 metros y el del centro deportivo, que dispone de dos accesos, desde Pablo Iglesias y Esperanza Trinidad.

De igual modo opinan los jóvenes, en su mayoría estudiantes que están en pisos de alquiler como María Recio y Carmen Mejías, quienes ayer esperaban el autobús en su paraba habitual sin darse cuenta de que había cambiado la ubicación. «A los usuarios de Tussam nos han hecho una faena, porque además de cambiarnos la parada, el recorrido es más largo», argumenta Recio, que a partir de ahora tendrá que acostumbrarse a la nueva parada.

Reajustes de tráfico

Las peores consecuencias de esta reordenación las sufría Gonzalo de Bilbao, donde las obras han sido una constante desde hace unos meses. «Primero que si un arreglo del suministro de agua y ahora que la luz y la calle medio año cortada», se quejaba ayer una de las vecinas de esta vía, refiriéndose a la reparación de líneas de alta tensión que Endesa está llevando a cabo. Sólo la línea 32 utilizaba esta vía, pero a partir de ayer serán cuatro las que transitarán hasta Recaredo.

Sin embargo, los residentes con coche han visto una posibilidad de aparcamiento seguro con este nuevo párking. De hecho, los de Matahaca y Santa Justa suelen tener completas las plazas de abono mensual casi todo el año.