Enrique Parrilla en la sede sevillana de Lantia
Enrique Parrilla en la sede sevillana de Lantia - ROCÍO RUZ
ENTREVISTA

Parrilla: «Sevilla no puede conformarse con ser un escaparate para el turismo»

El fundador de Lantia cree que la industria del conocimiento ofrece «una oportunidad sin límite» para la ciudad

SEVILLA Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

A Enrique Parrilla, barcelonés de nacimiento y sevillano de adopción, le gusta la fuga de cerebros a la inversa y eso es justo lo que hizo hace diez años: venir de Houston (Tejas, EE.UU.) a Sevilla para crear Lantia, una empresa pionera en el mundo de la autoedición que factura más de 3 millones de euros y da empleo a unas cuarenta personas en el edificio de Deutsche Bank de la Plaza de la Madgalena. Gracias a sus contratos con Amazon, Apple, Google, Kobe, Planeta y Penguin Random House, la empresa que fundó con su hermano Iván y Chema García se ha convertido en una referencia internacional en el sector editorial por su innovación tecnológica.

-¿No hay demasiada dependencia económica del turismo en Sevilla?

-El problema en Sevilla es que la mayoría de la gente piensa que sólo se puede ganar dinero dando servicios a los turistas y no debemos conformarnos con eso. Pero la industria del conocimiento representa una oportunidad que no tiene límite y representa el mayor potencial de crecimiento para Sevilla. Acabo de tener una conferencia con Holanda. Vendemos nuestros productos a Alemania y Estados Unidos y más de treinta países.

-¿Sevilla puede convertirse en un parque temático?

Sí. El turismo es un arma de doble filo y puede pasarnos lo que ha ocurrido en Venecia o Barcelona. Tenemos una historia milenaria que enseñar al mundo pero esto no puede ser un simple escaparate donde la gente venga a echar fotos. Aquí tenemos una cultura, una gastronomía y una forma de vivir que supera con creces todo eso. Yo me vine de EE.UU. porque quería un sitio agradable donde poder criar a mis hijos.

-¿Y cómo se podría evitar que pasara lo que con Barcelona?

-Fomentando otras industrias y controlando los apartamentos turísticos. Hay que ordenar el turismo y seguir aquel eslOgan municipal que decía «Sevilla, una ciudad para vivir». Pues una ciudad para vivir no puede ser que no tenga pisos en el centro para que viva la gente porque todo esté enfocado al turismo. Aquí hay tanto camarero porque potenciamos mucho el turismo, pero podemos diversificar. El ingeniero holandés con el que acabo de hablar se vendría a trabajar a Sevilla encantado. De hecho, viene de vacaciones siempre que puede y se gasta una pasta.

Educación y universidad

-Ha conocido el sistema educativo español y el norteamericano. ¿En cuál de los dos se fomenta más la lectura?

A nivel de enseñanzas secundarias se fomenta más en España que en Estados Unidos pero en la universidad el cambio es total. Yo llegué a la universidad de Houston mejor preparado que los estudiantes estadounidenses pero allí se da la vuelta a la tortilla. Todo es mucho más práctico, te hacen pensar en vez de memorizar como en España. Te dejan que te traigas lo que quieras a los exámenes.

-¿Se fomenta la creatividad y el emprendimiento en los centros docentes españoles?

Antes no, cero. Pero ahora veo ya pequeños gérmenes de algo parecido al fomento de la creatividad. Veo clases de emprendimiento en colegios, talleres, y se hacen algunas cosas. Vamos en buen camino pero queda mucho por recorrer. No se puede arreglar en tres cursos algo que está instalado desde hace varias generaciones.

-¿En Houston, donde estudió y trabajó, importa tu apellido o de dónde vienes para abrirse camino?

-En EE.UU. se fomenta mucho el individualismo como generador de ideas y dueño de su destino. Si te va bien, es por mérito tuyo, y si te va mal, es por culpa tuya. La competitividad es tan grande que no importa cuál es tu apellido, ni quién es tu empresa ni quién es tu tío. Si puedes solucionar esto, te contratan. En Sevilla hay apellidos que pesan mucho. De hecho, en nuestra empresa lo hemos sufrido. Se nos conoce más fuera de Sevilla que dentro. Trabajamos codo con codo con Amazon y se nos conoce más fuera de España.

-¿Cómo se ve allí el fracaso?

-El fracaso en EE.UU. se ve como algo positivo. Es la garantía de que no eres un cantamañanas. Hablamos con tres inversores y a los tres les importaba mucho saber cuántas empresas habíamos tenido antes. Un inversor siempre te pregunta cuál fue tu empresa anterior. El fracaso es el primer paso hacia el éxito y valoran que hayas cometido errores y los hayas pagado duramente para que no los repitas con ellos.