Vista general del patio de las Molinas del Centro Cerámica Triana, junto a algunas de las piezas del centro
Vista general del patio de las Molinas del Centro Cerámica Triana, junto a algunas de las piezas del centro - V. GÓMEZ
PATRIMONIO DE SEVILLA

El potencial de la Triana ceramista

Con más de 18.100 visitas en 2015, el Centro Cerámica Triana ha arrancado finalmente con el propósito de activar la oferta turística del arrabal junto al Castillo de San Jorge

SEVILLAActualizado:

Convertir el Centro Cerámica Triana en un espacio «vivo e integrado» dentro de la oferta cultural y turística de la ciudad es uno de los objetivos en los que se viene trabajando desde la apertura de sus instalaciones en la antigua fábrica Santa Ana, en la calle Antillano Campos.

Cofinanciado inicialmente por el Plan Turístico de Sevilla, del que forman parte el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y los empresarios del sector, con un presupuesto superior a los 4 millones de euros, su puesta en marcha no ha estado exenta de polémica ni vicisitudes. El centro fue inaugurado en julio de 2014, tras diversos aplazamientos y algo más de un año después de terminar las obras de rehabilitación, y en julio de 2015 se vio obligado a cerrar sus puertas temporalmente por problemas de climatización y carpintería. Los trabajos finalizaron en octubre pasado, cuando se procedió a la reapertura de este centro que pretende ser referente de una de las actividades artesanales más señeras que han marcado la historia del arrabal trianero.

En la actualidad está adscrito al Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), no tiene carácter de museo ni director propiamente dicho, considerándose un «espacio transversal» del citado organismo municipal, según ha explicado a ABC Francisco Cerrejón, director gerente del ICAS, desde donde se coordina todo lo relativo a actividades, contenidos y costes técnicos y de mantenimiento que precisa este Centro. «La prioridad es el propio edificio en sí como foco de actividad cultural en Triana», argumenta Cerrejón, que resalta la colaboración que viene prestando a este respecto el mismo distrito.

Las visitas al Castillo

Con el paréntesis de algo más de dos meses que permaneció cerrado en 2015, el año se saldó con un total de 18.108 visitantes, de los que 2.398 fueron extranjeros (un 13%), principalmente ingleses, franceses, norteamericanos, alemanes e italianos. Estas cifras se valoran desde el ICAS de forma positiva, aunque sin perder de vista que esta nueva oferta entraña «un potencial mucho mayor», sobre todo desde la óptica de su puesta en valor como reclamo turístico de Triana junto al Castillo de San Jorge, que el año pasado registró 30.543 visitas, 11.174 de ellas (36,5%) de foráneos.

En principio, la sede del Centro de Cerámica reúne características que pueden contribuir a lograr tal propósito; de hecho, conserva numerosos elementos originales de la instalación fabril en la que se asienta y que alterna con otros espacios creados para actividades, para acoger la colección permanente, exposiciones temporales e, incluso, para ofrecer información sobre el barrio trianero, incluyendo además una sala de proyecciones y un salón de actos para conferencias, debates o encuentros.

Aunque la cerámica histórica ocupa casi un 90% de su espacio expositivo, desde el ICAS se están comenzando a potenciar también las muestras temporales de arte contemporáneo dedicadas a reflexionar sobre procesos y materiales cerámicos. El pasado mes de marzo ya arrancó la primera de ellas de MP&MP Rosado y a su término están previstas otras de Pedro Mora, Jean Michel Othoniel y Proyecto Delft. Junto a ello, el director gerente del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla destaca la organización de talleres a cargo de los propios artistas, visitas guiadas y el uso de los patios para actividades diversas desde la apuesta que se realiza, a su vez, por la dinamización cultural del barrio.

VANESSA GÓMEZ
VANESSA GÓMEZ

En este afán de enlazar presente y pasado, el protagonismo sigue copándolo, como no podía ser de otra manera, la labor artesanal que da sentido a este centro. Así, en la planta baja del inmueble pueden contemplarse varios hornos históricos, alguno de ellos del siglo XVI, el pozo de agua, los depósitos de arcilla, las molinas de minerales, las almágenas para guardar los pigmentos, el torno, las tablas de oreo de piezas y secado de moldes o el tablero donde se pintaba la cerámica... antiguos equipamientos pertenecientes en muchos casos a la emblemática fábrica de cerámica Santa Ana.

En la planta alta se localizan varios espacios con diferentes funciones, entre ellos el dedicado a la colección permanente, con piezas de gran interés cuya selección y proyecto expositivo ha corrido a cargo del catedrático de Historia del Arte de la Hispalense Alfonso Pleguezuelo. En total, unas 80 piezas procedentes de diversas colecciones, desde la municipal a la autonómica y estatal, pasando por la colección de Vicente Carranza, y diversos museos que han prestado obras, como el de Arte y Costumbres Populares, el de Bellas Artes y el Arqueológico de Sevilla o el de Artes Decorativas de Madrid.

El contenido expositivo se halla distribuido en cuatro salas, comprendiendo desde la cerámica islámica y mudéjar entre los siglos XII al XV, para continuar por las piezas renacentistas, las barrocas y las de los siglos XIX, XX y contemporánea.

Pleguezuelo resalta la importancia que alcanzó Sevilla como centro de producción cerámica desde el siglo XII y la relevancia que adquirió en el XVI como sede de la Casa de la Contratación, de forma que «toda la cerámica que iba para América, salía de Triana. Tanto que hasta el aceite y el vino que allí se mandaban se transportaba en botijas hechas en el antiguo arrabal». El periodo coincidente con la Exposición Iberoamericana de 1929 fue, en opinión de este catedrático, «el último gran momento histórico de la cerámica trianera», aunque en cada etapa sobresalen piezas muy características que pueden contemplarse en este Centro. Andando en el tiempo, figuran elementos como un brocal de pozo y tinaja de época almohade; azulejos de Niculoso Pisano y los típicos de aristas, así como otros posteriores y estampados salidos de la fábrica de Pickman, y un impresionante retablo de azulejos con la imagen del Gran Poder, entre otras muchas curiosidades.