Juan de Dios del Pino, jefe de Predicción de la Agencia Estatal de Meteorología en Sevilla
Juan de Dios del Pino, jefe de Predicción de la Agencia Estatal de Meteorología en Sevilla - J.M.SERRANO

«Lo de predecir ya el tiempo para Semana Santa o Feria lo dejamos para la Bruja Lola»

El meteorólogo de Aemet Juan de Dios del Pino dice que las predicciones a más de diez días no son fiables

Actualizado:

Después de licenciarse en Física, Juan de Dios del Pino (Lucena, 1958) obtuvo una plaza como profesor de instituto y tras cinco años de docencia decidió que lo suyo era la meteorología. Ganó otra plaza de funcionario en la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En Madrid, fue jefe de Producción de Aemet durante casi cuatro años, en los que reformó la página web y la forma de trabajar de la agencia, haciendo que cada centro de España se especializara en una actividad. A Sevilla le tocó ocuparse de la protección aeronáutica. Hoy es jefe de Predicción y Vigilancia de Aemet en Sevilla. Sus predicciones se esperan como agua de mayo cuando se acerca un puente, la Semana Santa o la Feria.

¿Por qué se convirtió usted en meteorólogo?

Nunca tuve una vocación precoz de meteorología. Mi padre era agricultor y era muy mal meteorólogo porque no acertaba nunca: decía que iba a dejar de llover y nos poníamos chorreando. Un compañero de carrera me dijo que quería ser meteorólogo y yo le dije que no me parecía serio porque no acertaban nunca (risas). Cosas del destino: yo me convertí en meteorólogo y él no. Cuando acabé la carrera y era profesor, un compañero que había aprobado la oposición para ser meteorólogo me habló del tema y ya empecé a interesarme.

¿Por qué el tiempo interesa a todo el mundo?

La meteorología es un tema social. El ser humano no puede olvidar que ha vivido a la intemperie, dependiendo de los elementos, a diferencia de hoy, que vivimos bajo techo y tenemos aire condicionado. También nos gusta la variabilidad de estaciones, que haya primavera, verano, otoño e invierno, y cómo se percibe eso en el campo y en el cielo de las ciudades, por ejemplo.

El tiempo es un tema de conversación muy socorrido. Los ingleses saben mucho de eso.

Efectivamente. Cuando yo estudiaba la carrera y decía que estaba en Física, la conversación se acababa ahí, aunque la gente cada vez sabe más de Física, de agujeros negros, el big bang y cosas así. Cuando digo que soy meteorólogo, todo el mundo me hace preguntas cuando soy la misma persona, soy el mismo físico de antes.

¿Hay quien habla del tiempo sin distinguir entre vientos alisios y el terral?

Bueno, tengo que decir que la gente cada vez sabe más del tiempo, aunque es verdad que a veces escucho cada cosa... Por ejemplo en la reciente ola de calor se ha dicho de forma recurrente que el aire era africano, cuando no es cierto. Por la presión de las redes sociales y los medios de comunicación queremos ir demasiado deprisa y a veces incluso esa presión arrastra a Aemet.

¿Los fenómenos meteorológicos afectan a la conducta humana? ¿Somos más agresivos con el calor y más románticos con el frío?

Sí, hay estudios científicos que lo confirman. El calor influye y mucho en la mortalidad. Por ejemplo, la ola de calor de 2004 mató a mucha gente de Centroeuropa. La gente de Tarifa sabe perfectamente que los vientos de levante alteran muchísimo. El clima nos altera a todos. Las presiones también influyen en el estado del ser humano. Hay gente con cicatrices que predicen un cambio de tiempo a corto plazo, pero nadie puede decir en función de eso qué tiempo hará dentro de una semana. No somos podemos ser tan sensibles a algo que a veces no se ha formado o se encuentra a miles de kilómetros de Atlántico.

Cabañuelas, «cuento chino»

¿Las cabañuelas son cuento chino?

¡Chinísimo! Afortunadamente ya se han quitado. Hace años había televisiones con expertos en cabañuelas. Están montadas para parecer que tienen algo de científico, cuando no es así

Todo el mundo se pregunta por qué hemos tenido un verano tan fresquito en Sevilla.

Se ha dicho que este mes de julio ha sido fresco porque ha habido un anticiclón lejos de la península ibérica, metiendo vientos frescos de Poniente, pero no nos hemos preguntado por qué el anticiclón ha estado ahí. La verdad es que no hay respuesta.

¿Quién es para usted el hombre del tiempo que mejor ha explicado los fenómenos meteorológicos?

-Quizá mariano Medina. Coincidí con él en sus últimos años en el Instituto Nacional de Meteorología, pero no le conocí personalmente, aunque he leído muchos de sus libros. Tenía mérito su forma de trabajar porque entonces no existían o no se usaban los satélites para la información meteorológica y con los datos reducidos datos de observación de que disponía, hacía sus pronósticos. En aquel tiempo, el trabajo del meteorólogo como predictor era muy importante porque aportaba mucho. Hacían sus propios mapas de la situación presente de la atmósfera y de ahí deducían la situación futura, es decir, sus pronósticos.

¿Han cambiado mucho las predicciones meteorológicas desde entonces?

Ha llovido mucho desde Mariano Medina. Las predicciones meteorológicas mejoran por años. Los satélites meteorológicos los tenemos desde hace mucho tiempo, pero lo que realmente ha hecho hayamos mejorado tanto en las predicciones meteorológicas son los modelos de predicción numérica del tiempo, que son simuladores físico-matemáticos del comportamiento de la atmósfera. El meteorólogo noruego Vilhelm Bjerknes fue el precursor de ese sistema porque dijo que el estado futuro de la atmósfera se podía calcular, aunque al principio pocos le creyeron entre otras cosas porque aún no existían los medios necesarios para este cálculo, sobre todo los super computadores. Hoy ya pocos meteorólogos se atreven a contradecir a un modelo de predicción numérica del tiempo.

Ciclogenesis explosiva, un esnobismo

Antes decíamos que había cielo despejado en lugar de referirnos al anticiclón de las Azores y nos quejábamos del temporal en lugar de la ciclogénesis explosiva. ¿Eso es esnobismo o que ya tenemos más conocimientos meteorológicos?

Hay un poco de las dos cosas. El término ciclogénesis explosiva lo escuché por primera vez en 1997 cuando en Badajoz murieron más de 40 personas. Ese pronóstico le tocó hacerlo al centro de Aemet en Sevilla. El pronóstico fue bastante acertado, se pusieron los respectivos avisos, pero a la adversidad meteorológica se le superpusieron otros factores, como por ejemplo la existencia de viviendas prácticamente en el cauce de un río, de ahí que ocurrieran esas muertes. Ahora se usa de forma exagerada el término de ciclogénesis explosiva para referirse a algo que se produce lejos, y que no llegará o cuando llegue a Andalucía ya no es eso, sino algo de menor entidad, una simple borrasca.

A ves la información de Aemet solivianta a los sevillanos, cuando dice que la temperatura no ha subido de los 41 grados y los termómetros de la calle ponen 48 y 50.

Eso me duele. Me preocupa la confusión existente entre la temperatura al sol y a la sombra. Los meteorólogos medimos siempre la temperatura del aire, que está al sol, pero usamos un termómetro que está a la sombra, dentro de una garita meteorológica. Si el termómetro estuviera al sol, no mediría la temperatura del aire, sino del vidrio, que sería mayor. El aire entra y sale de la garita por sus rendijas, por tanto es aire expuesto al sol. Dicho esto, eso no quita que la sensación real de un sevillano sea de más temperatura que la que ofrece Aemet, ya que la temperatura de su piel es mayor que la del aire, sobre todo si se expone al sol y va vestido de oscuro. De hecho, el aire de cada calle de Sevilla tiene su temperatura.

Fiabilidad de las predicciones

Hoy en día las predicciones se realizan todas a base de los datos que proporcionan los modelos numéricos ¿Qué porcentaje de fiabilidad tienen las predicciones meteorológicas?

Depende. Por término medio los pronósticos son fiables a 6 ó 7 días. Se puede hacer un buen pronóstico a 15 o 10 días cuando estamos hablando de un anticiclón o de una borrasca bien definida, pero no se puede decir lo mismo cuando estamos hablando de una Dana o gota fría porque hay tal incertidumbre que a veces el pronóstico no es bueno ni a dos días, como suele ocurrir en Semana Santa. Es decir, que cuando más precisión exige la gente es cuando menos podemos hacerlo, pues esos fenómenos son frecuentes en primavera.

¿Predecir ahora qué tiempo hará en invierno, Semana Santa o Feria de Sevilla es fiable o eso lo dejamos a la Bruja Lola?

Lo dejamos para la Bruja Lola. Dar pronósticos a tanto tiempo es vender la lavadora y eso hay que decirlo muy claro. Hay partes del mundo donde se pueden hacer pronóstico con relativa fiabilidad a un mes o para una estación pero en España eso es imposible por nuestra situación. No hemos podido predecir las lluvias de marzo o el fresquito de julio porque no teníamos referentes del pasado que nos hicieran pensar que podía pasar lo mismo este año. España tiene las mismas técnicas de predicción que todo el mundo pero por su ubicación hace que las predicciones sean muy difíciles, ya que estamos en una situación de transición entre las borrascas atlánticas del norte y los grandes anticiclones subtropicales. Cualquier cambio hace que tengamos una situación o la contraria, lo que determina que un año sea lluvioso, otro seco, o un verano más o menos cálido Tenemos menos fiabilidad que a veces que los servicios meteorológicos del norte de Europa.

¿Hará más calor en Sevilla en las próximas décadas?

Bueno, ya se está notando. El récord absoluto de temperatura en Sevilla es de julio de 1996, cuando se registró 46,6 grados. La noche más calurosa fue en julio de 2007, cuando se registraron 29,3 grados. Si tomamos las estadísticas vemos que se está produciendo una modificación rápida de las temperaturas nunca visto. La mayoría de años calurosos se ha producido desde el año 2000 y los años más frescos son anteriores a esa fecha. Los modelos apuntan a que habrá más calor. Si embargo, hay más incertidumbres sobre las precipitaciones y cómo se repartirán las lluvias.

¿Seguimos en sequía?

Seguimos en sequía, aunque tuvimos un marzo lluvioso que ayudó a recuperar el agua embalsada, trajo pasto a los campos, etc. Un verdadero alivio, pero la sequía aún no ha finalizado. Esta sequía empezó en octubre de 2014 y llevamos 47 meses, casi cuatro años. De momento es una sequía de larga duración pero de baja intensidad, con bastantes fluctuaciones en la intensidad. Las estadísticas evidencian que en hemos tenido una sequía cada una de las cuatro últimas décadas: la tuvimos entre 1979 y 1983, entre 1991 y 1995 y entre 2004 y 2009. Afortunadamente, Andalucía ha aprendido de otras sequías y ahora hay un consumo más razonable del agua y una mejor gestión del agua almacenada en pantanos. La sequía se nota primero en la agricultura y después se traslada a los pantanos. De hecho, en febrero de 2018 ya estábamos preocupados con el nivel de los pantanos pero afortunadamente llegaron las lluvias de marzo pasado. ¿Seguirá la sequía? Pues no puedo decirlo porque las predicciones a más de diez días no son fiables (risas).