Universidad Sevilla
Profesores universitarios, en contra de la creación del Instituto Confucio en la Hispalense
Consideran que vulnera principios de autonomía y libertad académicas y la defensa de los derechos humanos

Un grupo de profesores de la Universidad de Sevilla ha presentado un escrito al rectorado en el que muestran su preocupación por la próxima apertura de un Instituto Confucio (IC) en la US, a través de un convenio de colaboración con la Universidad Lanzhou Jiaotong ( ... Gansú, China). Una veintena de docentes aseguran en su escrito que ello podría vulnerar los principios expresados en el Art. 2.1, 2.2 y 2.3 del Estatuto, principalmente en lo que concierne al principio de autonomía y libertad académicas , así como la defensa de los Derechos Humanos y de la Paz.
Este manifiesto llega unos meses después de que en julio de 2021 la Universidad de Sevilla recibiera el certificado de concesión del Instituto Confucio que pretende apoyar los estudios del idioma y cultura chinas en la universidad, sobre todo para el grado en Estudios de Asia Oriental, y que, según la Hispalense, pretende abrir sus puertas a la ciudadanía en general para la promoción del idioma y cultura chinas, especializándose además en el chino para el turismo cultural, los negocios, el comercio y el transporte.
Además del de Sevilla hay otros institutos Confucio asociados a las Universidades Autónoma de Madrid, Valencia, Granada, Barcelona, Las Palmas, León, Castilla la Mancha y Zaragoza).
Los profesores aseguran que no son tienmpos para abrir un instituto Confucion y recuerdan la ambiüa postura de China en la guerra de Ucrania
Sin embargo los profesores, la mayoría de la facultad de Comunicación, aseguran que no son tiempos para abrir un Instituto Confucio en la Universidad de Sevilla sino que el asunto exige una «detenida y documentada consideración por parte de las autoridades y del conjunto de la comunidad académica«.
Por ello piden a la comunidad académica que se unan a ellos manifestando a los responsables de internacionalización de la US que el compromiso con los derechos y libertades fundamentales no es compatible con la firma de un convenio de este tipo.
«Lo que está en juego no es sólo nuestra integridad moral, sino también nuestra seguridad nacional y nuestros legítimos intereses, que incluyen autonomía, libertad de cátedra y propiedad intelectual», dicen en el escrito.
Esta inquietud la justifican en la actual coyuntura geopolítica internacional, marcada por la agresión de Rusia a Ucrania y «por la calculada ambigüedad de China» , que creen que debería jugar un papel mucho más activo a favor de la paz, el Derecho Internacional y los derechos fundamentales de los ucranianos.
Según recuerdan, los Institutos Confucio (IC) dependen de Hanban/CECL, organismos bajo la supervisión del Ministerio de Educación y del Gobierno de la República Popular China. Paralelamente, se encuentran sometidos a las directrices del Departamento del Trabajo del Frente Unido, responsable de las operaciones de inteligencia, control ideológico e infiltración en otros países –el denominado «Sharp Power».
Censura
En este sentido afirman que «destacados think-tanks y asociaciones académicas internacionales han evidenciado cómo los Institutos Confucio sirven a los propósitos de Pekín a través de iniciativas de censura, propaganda, injerencias ilegítimas en las instituciones de los países de acogida, espionaje y robo de propiedad intelectual«.
Así, recalcan que los Institutos Confucio tienen como objetivo último «favorecer el liderazgo político , económico y militar del coloso« y que. existen evidencias de que el actual régimen chino se está sirviendo de las universidades y sus redes internacionales para avanzar sus propósitos militares a través de una estrategia de »fusión« entre los ámbitos civil y militar. En este sentido, también afirman que la Otan ha advertido recientemente a sus miembros sobre los peligros que conllevan las colaboraciones científicas con universidades chinas, ya que un porcentaje significativo se destina a modernizar las fuerzas armadas, acrecentando los »desafíos sistémicos« que Pekín plantea »al orden internacional basado en reglas«, lo que afecta a la seguridad de los países de la Alianza.
Además recuerdan que durante los últimos años han sido clausurados numerosos IC en todo el mundo tras la constatación de prácticas de espionaje, robo de propiedad intelectual , censuras y violaciones contra los derechos fundamentales de sus trabajadores. A esto añaden «el menoscabo para las sociedades democráticas y los valores académicos de las universidades de acogida que supone restringir la libertad de expresión y de cátedra, difundiendo una narrativa tergiversada sobre China».
Entre 2020 y 2021 sólo Estados Unidos ha contabilizado el cierre de medio centenar de centros y, según recuerdan, países europeos como Alemania, Francia, Dinamarca, Holanda, Suiza, Noruega y Bélgica también han clausurado un significativo número de IC . En 2019, la Vrije Universiteit de Bruselas dio por finalizado su convenio a partir de evidencias recogidas por los servicios nacionales de inteligencia. En 2021, la Ministra de Educación e Investigación de Alemania, Anja Karliczek, escribió una carta a la Conferencia de Rectores Alemanes aconsejando reevaluar sus relaciones con los IC, contrarrestar su «inaceptable» influencia y mantener estrecho contacto con el Servicio Federal de Inteligencia para extraer las conclusiones adecuadas. Los servicios de Dinamarca y Holanda se han pronunciado recientemente en el mismo sentido. En España, la Universidad del País Vasco en 2019 puso término a su Aula Confucio.
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