Fernando Fabiani, María Albendea, monseñor Asenjo e Ismael Vega en la presentación de la campaña de Manos Unidas
Fernando Fabiani, María Albendea, monseñor Asenjo e Ismael Vega en la presentación de la campaña de Manos Unidas - JUAN FLORES
Religión

Los proyectos del tercer mundo en los que Manos Unidas en Sevilla invertirá un millón de euros

La mujer será la protagonista de la campaña de 2019 en el año en el que esta obra de la Iglesia cumple 60 años

Sevilla Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

En el mundo hay 821 millones que pasan hambre, una cifra superior a la de hace dos años. Manos Unidas, que lleva 60 años trabajando por conseguir la seguridad alimentaria, social y sanitaria de las poblaciones empobrecidas, apostará en este 2019 por lograr la igualdad de las mujeres, que son el colectivo más castigado en el tercer mundo. Y lo hará como un guiño a la propia historia de esta organización perteneciente a la Iglesia española, ya que fue un grupo de mujeres de Acción Católica quien puso en marcha esta obra de Dios.

En Sevilla, Manos Unidas invertirá casi un millón de euros para financiar hasta 21 proyectos en países del sur, de la India a la Amazonia, pasando por el África de la guerra, las enfermedades y el hambre. Este jueves, el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, acompañado de la presidenta de esta organización en la diócesis, María Albendea, presentaron la campaña para 2019. Albendea señaló que «cuando hablamos de la mujer en el siglo XXI imaginamos a personas formadas y educadas en la igualdad, que deciden cómo debe ser su vida. Pero, la realidad es bien distinta, ya que al menos dos de cada tres mujeres no tienen voz ni están seguras.

Por eso, el cartel de Manos Unidas es la imagen de una mujer india que mira a la cámara. «Ella se preguntará por qué no sabemos valorar lo que tenemos, por qué podemos comer dos veces al día y ella no, por qué protestamos por la falta de centros de salud y ellos no tienen ni un médico, por qué nos indignamos porque nuestros hijos no van a la escuela cuando vivimos en una ciudad con cientos de colegios y ellos tienen que andar 30 kilómetros para llegar a alguno...». Fernando Fabiani, responsable de Proyectos de la organización, desgranó así algunas de las iniciativas en las que va a invertir Manos Unidas en Sevilla, con un importe total de 937.000 euros. Como es el caso de un proyecto en Mozambique a petición de las Hermanas de la Caridad, para facilitar el acceso a la educación secundaria a 400 niños de una población, en Taringa, cuyos habitantes viven sin luz ni agua, donde no hay un solo médico y donde la malaria y el sida están a la orden del día.

Allí se invertirán 90.000 euros, como los 60.000 que irán a parar a Sierra Leona, para que 65 niñas en edad escolar completen al menos cinco años de educación básica. Un lugar donde el 56% de las mujeres jamás han pisado un aula, donde el 28% de ellas han quedado embarazadas antes de cumplir los 18 años y en el que un 30% están contraen matrimonios forzados siendo menores de edad.

Otros 50.000 se dedicarán para que las Clarisas lleven a cabo en la India un proyecto dirigido a mujeres y adolescentes en busca del empoderamiento, su capacitación para el empleo y la mejora de las condiciones sanitarias e higiénicas. Una aldea donde las familias de hasta seis miembros sobreviven con sueldos de 100 rupias (1,50 euros) y que son explotadas por las clases altas.

A El Salvador llegarán 60.000 euros para mejorar la incidencia, organización y producción y garantizar la soberanía alimentaria. O los 14.200 euros que irán a parar a Holguín (Cuba), donde 119 personas podrán mejorar su situación laboral y nutricional, fundamentalmente ancianos, minusválidos y personas con sida en un país que vende como un éxito sus índices de educación y sanidad pero que tiene a gran parte de su población excluida y en situación de pobreza extrema.

Crisis en la Amazonia

A la presentación de la campaña acudió Ismael Vega, un laico que lleva 20 años en la Amazonia peruana colaborando con los pueblos indígenas gracias a Manos Unidas. Vega explicó la situación en la que viven estas comunidades, que sufren la deforestación y los vertidos de petróleo, que han llegado a contaminar a 300 niños de una aldea en la selva sin que el gobierno haya sido capaz de resolver su situación dos años después. «Manos Unidas ha conseguido que las autoridades aprueben un plan de atención sanitario», apuntó.