Vista panorámica del puente del Centenario
Vista panorámica del puente del Centenario - JM Serrano
Sevilla

¿Por qué el puente del Centenario se llama así y no puente del Quinto Centenario?

El paso sobre el cauce artificial del Guadalquivir no guarda relación alguna con el Descubrimiento de América

La obra de ampliación del puente del Centenario durará dos años y costará 112 millones de euros

SevillaActualizado:

El puente del Centenario, obra de los ingenieros José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón, tomó su nombre de la dársena sobre la que se sitúa y no del Descubrimiento de América, como muchos suponen erróneamente.

El puente atirantado, cuya remodelación ha explicado ABC a sus lectores, se construyó para la Exposición Universal de 1992 que conmemoraba el Encuentro entre Dos Mundos, según la denominación oficial de aquella gesta descubridora de la monarquía de los Reyes Católicos en 1492.

Pero el puente se llama del Centenario porque está situado sobre la dársena del Centenario, junto a la dársena del Batán, hoy terminal de contenedores y atraque de los cargueros de la línea regular con Canarias.

¿Y de qué centenario se acuerda esa dársena y luego el puente? Pues del centenario de la Junta de Obras del Puerto, constituida en 1872 para velar por el puerto fluvial y acometer las obras necesarias que permitieran su navegabilidad.

La confusión entre ambos nombres surgió enseguida. Estaba cerca 1992, el año de la gran conmemoración colombina, y el vulgo decidió bautizar el puente con el nombre del Quinto Centenario. En Sevilla, no hay ningún nombre en el nomenclátor que recuerde esa fecha. En 1892, con ocasión del Cuarto Centenario de la efemérides colombina, se rotuló con el nombre de Cristóbal Colón el paseo paralelo al río.

La gesta colombina sólo tiene recuerdo en la autovía del Quinto Centenario que une Sevilla y Huelva, bautizada así pero conocida técnicamente como A-49. En este caso, además, el nombre de Quinto Centenario obedece a una respuesta a la autopista de Villarreal de San Antonio a la punta de Sagres, en Portugal, bautizada por el país vecino como «Via do Infante», técnicamente la auto-estrada A22. Este infante no es otro que Enrique el Navegante, el príncipe que congregó en la escuela de pilotos de Sagres el saber náutico de la época que propició la era de los descubrimientos portugueses, empezando por la ruta de Vasco de Gama.