Seis sevillanos son hoy embajadores de España por el mundo
Seis sevillanos son hoy embajadores de España por el mundo - ABC

¿Quiénes son los seis sevillanos actualmente embajadores de España?

Cinco hombres y una mujer nacidos en Sevilla son hoy jefes de las delegaciones diplomáticas en Alemania, Turquía, Grecia, Venezuela, Chile y Nicaragua

SevillaActualizado:

Seis sevillanos son hoy embajadores de España por el mundo, según el Ministerio de Asuntos Exteriores. Se trata de Enrique Viguera (Grecia), Ricardo Martínez (Alemania), Mar Fernández-Palacios (Nicaragua), Juan González-Barba (Turquía), Jesús Silva (Venezuela) y Enrique Ojeda (Chile). Todos ellos se conocen entre sí, algunos incluso de antes de entrar en la carrera diplomática, ya sea porque coincidieron en el mismo colegio, porque compartían pandilla o porque sus familias eran amigas.

Otros diplomáticos sevillanos áun en activo también han tenido puestos de alta representación, como Juan Manuel Molina Lamothe, que fue embajador en Mozambique y Suazilandia (ahora es cónsul general en Syney) o Carlos Domínguez, que fue embajador en Malasia y Brunei (hoy representante permanente adjunto ante los organismos de la ONU en Ginebra).

¿Quién les incitó a iniciar la carrera diplomática? ¿Cuáles fueron sus primeros destinos? ¿Cómo concilian la vida familiar y la profesional a miles de kilómetros? ¿Qué echan más de menos de Sevilla? ¿Piensan volver a su ciudad de origen cuando se jubilen? Estos seis embajadores de España responden a a ABC algunas de estas preguntas desde sus destinos diplomáticos.

1. Enrique Viguera, Grecia

Enrique Viguera
Enrique Viguera - ABC

Enrique Viguera (Sevilla, 1953) nació en la calle Castelar, creció en el Arenal y estudió en el Colegio Alemán. Hizo Derecho en la Hispalense y primero pensó que su futuro sería meter cabeza en la Universidad, siguiendo la tradición familiar, ya que su padre, José María Viguera, era catedrático de Química Orgánica y fue rector de la Universidad de Extremadura. De hecho, Enrique estuvo un año preparando su tesina con Manuel Olivencia en el Departamento de Derecho Mercantil.

Sin embargo, la vida no le llamaba por derroteros universitarios y finalmente se decantó por la diplomacia y aprobó la oposición en 1982. «En aquella época, yo salía mucho al extranjero porque tenía mucha vocación internacional... eso cuando toda España se miraba el ombligo. Yo me sentía muy europeista y, de hecho, estudié en el Colegio de Europa en Brujas», manifiesta Enrique, que habla inglés, francés y alemán.

Hermano del Gran Poder y seguidor del Betis, Enrique ha sido embajador en Australia y en Suecia. Asimismo, fue director de la Escuela Diplomática de España y está especializado en temas comunitarios.

Colonia española

Desde julio de 2017 es embajador de España en la República Helénica, donde hay una colonia de 2.000 españoles, aunque en verano los españoles que visitan el país alcanzan los 250.000.

Él no ha tenido problemas con la conciliación familiar, ya que su esposa le ha seguido a todos los destinos diplomáticos y ahora sólo una de sus hijas vive con el matrimonio en Grecia, ya que el resto se han independizado.

El despacho de Enrique Viguera en Atenas tiene vistas al Partenón. «Me gusta mucho Grecia porque se parece mucho a Andalucía, y los griegos a los andaluces, tanto en mentalidad como en cultura. Y, al mismo tiempo, a los griegos les encanta España».

Churros con chocolate en el Postigo

Cuando viene a Sevilla, Viguera tiene un ritual que no perdona: tomar churros con chocolate. «Antes lo hacía en la churrería del Postigo que cerró y ahora lo hago frente al antiguo mercado del Arenal o bien atravieso el puente y los tomo en Triana», comenta Viguera, quien antes de entrar en la carrera diplomática conocía bien a Enrique Ojeda porque sus familias eran muy amigas.

2. Ricardo Martínez, Alemania

Ricardo Martínez
Ricardo Martínez - ABC

Ricardo Martínez (Sevilla, 1958) se crio en los edificios de La Estrella, en el Porvenir, fue al Colegio Alemán. Estudió COU en Estados Unidos, donde le pilló la muerte de Franco. Hizo la carrera de Derecho y comenzó en 1981 la tesina con Juan Antonio Carrillo Salcedo, catedrático de Derecho Internacional, quien le dijo que con el manejo de idiomas que tenía (inglés, francés y alemán) tendría que intentar la carrera diplomática porque tenía una ventaja comparativa. Por entonces Carrillo Salcedo era miembro de la Comisión Europea de Derechos Humanos y fue además magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos

«La verdad es que yo pensaba dedicarme a la Universidad pero Carrillo Salcedo me quitó la idea de la cabeza. De la mano de él llegué a Estrasburgo e hice seis meses de práctica en el Consejo de Europa», declara Martínez, quien en 1986 accedió a la carrera diplomática con el número uno «gracias al dominio de idiomas que tenía».

Unificación alemana

«Mi primer destino fuera de España fue la embajada de España en Bonn (Alemania), donde fui secretario. Entonces estaba el muro y las dos alemanias. A mí me tocó llevar la política interior alemana y las relaciones entre las dos alemanias. Seguí la unificación alemana y entonces hacía los informes del tema para la embajada. En septiembre pasado volví a la embajada de España en Alemania, esta vez en Berlín, cuando fui nombrado embajador», indica este sevillano.

Ricardo Martínez ha tenido además otros destinos diplomáticos en Ginebra, Panamá, Sao Paulo (Brasil) y Edimburgo (Reino Unido).

Él conoce al resto de actuales embajadores sevillanos, especialmente a Jesús Silva, que era compañero de su hermano pequeño en el Colegio Alemán, y a Mar Fernández-Palacios, porque se conocían de las pandillas veraniegas en Mazagón (Huelva).

Jubilarse en Sevilla

Hace cuatro años, el embajador de España en Alemania compró en el barrio de San lorenzo una casa de finales del siglo XIX.«En ella estoy metiendo todo el dinero que voy ahorrando porque será la casa de mi jubilación. Quiero volver a Sevilla porque aquí tengo a mi familia y a mis amigos. A través del WhatsApp sigo en contacto con mis amigos del rugby, del Colegio Alemán y de la Facultad de Derecho. Sevilla será la base e iré moviéndome a la zona de Vejer, Huelva y Algarve porque necesito el mar», indica Martínez, quien cada vez que está en Sevilla le encanta volver al Avelino, Cambados, el Huracán, El Espigón o Mariscos Emilio, «donde tienen la mejor ensaladilla de gambas del mundo».

3. Juan González-Barba, Turquía

Juan González-Barba
Juan González-Barba - ABC

Juan González-Barba (Sevilla, 1966) acaba de ser nombrado embajador de España en Turquía y Georgia. Ahora espera también el placet para serlo en Azerbaiyán. Además de diplomático de carrera, Juan González-Barba es escritor y acaba de publicar su segunda novela, esta vez ambientada en Sevilla y con una trama negra -con yihadista incluido- que se desarrolla en el triángulo que conforman el Palacio Arzobispal, la Catedral y los Reales Alcázares.

Aunque nacido en Sevilla, lleva treinta años viviendo fuera de España y mira Sevilla con ojos de forastero cuando vuelve a la capital andaluza, dondesu mentor y maestro en la Universidad, el prestigioso catedrático de Derecho Internacional Juan Antonio Carrillo Salcedo le animó a entrar en la diplomacia.

Novelista además de diplomático

En su primera novela usó su experiencia en las embajadas para escribir «El corresponsal en Oriente Medio». Ahora acaba de publicar su segunda 0bra de género negro, ambientada en su ciudad natal: «Y la luna tocó el mar bajo Sevilla».

Desde 1991 es diplomático y ha trabajado en las embajadas de Sudáfrica, Sudán del Sur, Eritrea, Israel, Grecia, Bruselas... además de ser miembro del grupo internacional de apoyo a Siria entre 2016 y 2017, y analista para ese conflicto o el yihadismo. Habla cinco idiomas, entre ellos el árabe, una lengua que recomienda aprender por su riqueza.

De la Hermandad de la Macarena

Tiene casa en Madrid pero cada año vuelve al menos dos veces a Sevilla, donde tiene a su familia. «Cuando estoy en Sevilla me gusta ir siempre a las plazas del Triunfo y de la Virgen de los Reyes. Me encanta pasear por allí porque cuanto más laz veo y comparo con otros sitios del mundo, creo que no hay otro recinto urbano tan bonito como ese», señala González-Barba, quien obtuvo la plaza de diplomático en 1992 con el número uno.

«Mi abuelo fue teniente de hermano mayor de la Macarena y en mi familia somos de la Macarena pero no he salido nunca de nazareno, aunque siempre me ha gustado la Semana Santa. La Feria -dice- no la echo tanto de menos como la Semana Santa».

4. Mar Fernández-Palacios, Nicaragua

Mar Frnández-Palacios
Mar Frnández-Palacios - ABC

Sólo hay una mujer entre los seis sevillanos que son embajadores de España actualmente: Mar Fernández-Palacios. Su barrio es el Arenal, donde su familia tiene una casa en el Paseo de Colón, desde la que le gusta ver amanecer cada vez que vuelve a Sevilla. Fue al Colegio de las Esclavas y, a diferencia del resto de diplomáticos sevillanos, todos licenciados en Derecho, estudió Geografía e Historia y se especializó en Historia de América.

¿Qué le llevó a Mar Fernández-Palacios (Sevilla, 1963) a decantarse por la diplomacia? «Mi hermana -dice- trabajaba en el Banco Mundial, en Washington. Además, desde pequeña me enviaron fuera a estudiar inglés y francés. Por otra parte, en mi casa vivía José María Javierre (periodista, sacerdote y escritor español fallecido en 2009), que era una persona que viajaba mucho y tenía mucha proyección internacional. Todo eso hizo que me interesara por la política exterior y la diplomacia».

Estudió Geografía Historia

Se preparó las oposiciones al cuerpo diplomático e ingresó en la carrera con 27 años. Desde entonces ha estado destinada en sedes diplomáticas de España en Pekín (China), Kiev (Ucrania), Brasilia (Brasil), La Habana (Cuba) y Rabat (Marruecos). Además, trabajó en la representación permanente de España en la Otan.

Su primera embajada es la de la República de Nicaragua, donde está desde este verano, a donde se ha trasladado sin su familia. En este país, donde se vive una difícil situación política, hay 2.400 españoles censados.

Para Mar, que tiene cinco hijos, el más pequeño en edad escolar y los mayores en la Universidad, la conciliación familiar es complicada. «Ahora hay interés por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores en poner soluciones y facilitar la conciliación familiar, lo que facilitaría que la mujer pueda desarrollar esta carrera en las mismas condiciones que un hombre».

Conciliación familiar

«Con Skype y el WhatsApp es más llevadero estar lejos de la familia y más fácil estar al día de lo que le pasa a la gente que quieres. ¡Antes sí que era difícil trabajar tan lejos!», exactamente a 8.300 kilómetros, la distancia que media entre España y Nicaragua.

«Dos o tres veces al año voy a Sevilla. Aunque mis padres y José María Javierre no viven, mi familia está muy unida y me gusta volver siempre a nuestra casa. Cuando estoy en Sevilla me encanta pasear por el Centro y tomarme una tapita en Blanco Cerrillo», señala esta sevillana, que admite que echa mucho de menos su ciudad.

5. Jesús Silva, Venezuela

Jesús Silva
Jesús Silva - ABC

Jesús Silva (Sevilla, 1962) vivió en la capital andaluza durante su infancia, primero en el Centro y después en Paseo de la Palmera. Con 11 años se marchó a Madrid porque su padre fue destinado como fiscal. Estudió Derecho en la Complutense y finalmente se preparó la oposición para entrar en la carrera diplomática. «¿Por qué opté por la diplomacia? Quizá fue -dice- porque siempre tuve una educación muy internacional. Fui al Colegio Alemán, primero en Sevilla y después en Madrid. En la época de la Universidad estudié en Francia, Alemania e Inglaterra hasta que entré en la carrera diplomática en el 89».

Sus recuerdos de infancia están asociados a Sevilla, donde salía de nazareno en el Baratillo y en la hermandad de la Quinta Angustia. Su padre, que era comisario del patrimonio artístico nacional dentro del Ministerio de Educación, participó activamente en la restauración de la basílica del Cachorro cuando se quemó, lo que le valió que le hicieran hermano de honor de esa hermandad.

Ha sido embajador en Jamaica y Bahamas, ante la comunidad del Caribe y Panamá. Además, ha tenido destinos diplomáticos en Alemania y fue presidente de Ineco cuando Ana Pastor era ministra de Fomento.

En 2017 le nombraron embajador en Venezuela, a donde se marchó con su mujer pero sin sus hijos, que se quedaron en Madrid estudiando las carreras universitarias. En enero 2018, la tensión entre el Gobierno español y el venezolano hizo que Silva volviera a España, pero tres meses después se restablecieron las relaciones diplomáticas y Jesús retornó al país sudamericano, donde se encuentra actualmente como embajador.

6. Enrique Ojeda, Chile

Enrique Ojeda
Enrique Ojeda - ABC

Desde hace seis semanas, Enrique Ojeda (Sevilla, 1968) es el embajador de España en Chile, un país sudamericano donde están censados 70.000 españoles y donde hay una colonia importante de sevillanos. Estudió en el instituto Luca de Tena y más tarde acabó Derecho en la Facultad de la Hispalense.

Cuando llegó la hora de decidir su destino profesional, sopesó la posibilidad de presentarse a las oposiciones para ser notario, como su padre, Antonio Ojeda, quien también fue presidente del Parlamento andaluz. También le atraía el mundo de la diplomacia «porque -dice- siempre me gustaron mucho las relaciones internacionales y la política. De hecho, siempre leía todos los periódicos y, especialmente, la sección de internacional porque me gustaba saber lo que pasaba por el mundo».

Dos diplomáticos de carrera sevillanos, Enrique Viguera y Juan González-Barba, hoy embajadores en Alemania y Turquía, respectivamente, le terminaron de convencer de que optara por la diplomacia, obteniendo la plaza en 1994. Poco después, hizo un inciso en su carrera diplomática para volver a Sevilla y dirigir la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo durante cuatro años.

Londres y Nueva York

Ha sido embajador de España en El Salvador y Bolivia. Además, ha tenido puestos diplomáticos en Londres, donde vivió cinco años y donde en 2016 le tocó vivir el referéndum del Brexit, y en Nueva York, donde fue cónsul adjunto durante tres años.

«Seis semanas después de ser nombrado como cónsul adjunto en Nueva York ocurrió el 11-S. A Emilio Casinello, que era cónsul general, y a mí nos tocó lidiar con aquello», recuerda este sevillano, que cada año vuelve al menos una vez a su ciudad de origen y aprovecha para ir a Sanlúcar de Barrameda, donde siempre veraneó.

También ha sido cónsul adjunto en la embajada de España en Guatemala, país donde conoció a su esposa, que era la responsable de roaming de Telefónica y acababa de instalarse en el país. El matrimonio tiene dos hijos nacidos en Sevilla, coincidiendo con su trabajo como director de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. «Aunque han vivido más tiempo fuera de España, ellos se sienten sevillanísimos. Les encanta la Feria de Sevilla», señala Ojeda, quien dice que «cuando me jubile nuestra idea es vivir entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda».

Bético

Bético hasta la médula, comenta que en Santiago de Chile hay una peña bética y otra sevillista. «Iré a visitarlas a las dos el mismo día», dice Ojeda para evitar suspicacias. «Los chilenos siguen mucho el fútbol español. Están al día de los progresos del Sevilla F. C. y el Real Betis. El otro día me felicitaron cuando el Betis ganó al Barça», señala.

De los otro cinco embajadores sevillanos sólo conocía a Enrique Viguera antes de su ingreso en la carrera diplomática. «Nuestras familias eran muy amigas. Aún me acuerdo de que en verano todos nos íbamos a la playa y él -añade- se quedaba en casa preparando la oposición para ser diplomático».