Rafael Moneo, junto a Ignacio Camacho, en la Casa de ABC - J.M. Serrano
90 años de ABC de Sevilla

Rafael Moneo: «Menos mal que hay distancia entre la Torre Pelli y la Giralda»

El premio Pritzker de Arquitectura se muestra desconcertado con la falta de «homogeneidad» y de «racionalidad» de la arquitectura actual y advierte de la pérdida de valor simbólico de las torres

Jesús Álvarez
SevillaActualizado:

Rafael Moneo ha participado este martes en el foro de debate y pensamiento con el que ABC de Sevilla conmemora su 90 aniversario y ha mostrado su desconcierto con gran parte de la arquitectura actual, en la que no distingue, en general, «homogeneidad» ni «racionalidad» ni «funcionalidad», a diferencia del movimiento moderno de primeros del siglo XX.

El premio Pritzker fue desgranando, con el apoyo de diapositivas, numerosos ejemplos de la arquitectura del siglo XX y del siglo XXI y mostró su desconcierto por algunos edificios «desmesurados», como el de la televisión china en Bejing o las torres de Rotterdam, incluso los rascacielos de la ciudad financiera de Londres, que no se asientan, en su opinión, «ni en el espacio ni en la ciudad», tras lo cual se preguntó quién podría descifrar el paradigma de estas nuevas construcciones arquitectónicas.

Moneo dijo que no hay apenas puntos coincidentes entre los diez arquitectos más reconocidos en las publicaciones internacionales: «Hay muy poco que ver entre ellos, ninguna idea estética o ideologica común«, dijo. Y añadió que no pueden sentir esa satisfacción de poder expresar el espíritu del tiempo que nos rodea».

Moneo recordó que uno de los principios más importantes del Movimiento Moderno, el «funcionalismo», ha sido reemplazado por el concepto más genérico de «flexibilidad»; y recordó el concepto llamado «bigness», referido a «la gran escala», delque dijo «ya no necesita la ciudad, se anticipa a ella, o, mejor todavía, es la ciudad».

También lamentó que «el uso de la tecnología legitime la la forma arquitectónica», mostrándose partidario de una tecnología que se haga «invisible» en los edificios, aunque los haga parecer más elementales y funcionales. Fue precisamente esa falta de funcionalidad uno de sus reproches a buena parte de la arquitectura actual «de formas caprichosas -precisó- y ajena a menudo al espacio sobre el que opera».

El articulista de ABC, Ignacio Camacho, que presentó al arquitecto tudelano y mantuvo con él un coloquio al que asistieron numerosos representantes de la sociedad civil sevillana, le preguntó su opinión sobre la torre construida por César Pelli en la isla de la Cartuja .«Las torres -dijo- pierden muy pronto su valor simbólico, como está ocurriendo en Hong Kong o muchos países de Extremo Oriente, y creo que con la Torre Pelli pasa igual». Y añadió: «Menos mal que hay una distancia entre ella y la Giralda porque no es posible establecer ningún paralelismo ni diálogo entre ambas. Sólo plantearlo me parece un poco naif».

También pronosticó que «dentro de cien años habrá un barrio de torres en dos kilómetros alrededor de Sevilla», aunque no se pronunció sobre la construcción de Jürgen Mayer en la Plaza de la Encarnación.

La Lonja y la Catedral

El premio Pritzker habló también de la Lonja de Sevilla, edificio construido por Juan de Herrera a finales del siglo XVI, del que dijo que no le parece el más representativo de la ciudad. «En la Lonja sólo hay un asunto mientras que en la Catedral o la Casa de Pilatos hay muchos más asuntos. En ésta veo, por ejemplo, la humanidad doliente», aseguró.

Moneo se mostró de acuerdo con lo expresado por el crítico Alan Colquhoum en su libro «La arquitectura moderna» y dijo, citándolo, que «muchos aspectos de la teoría moderna, siguen siendo válidos hoy en día, pero buena parte pertenecen al reino de lo mítico y resulta imposible de aceptar por sí misma».

También se preguntó si debemos utilizar algunas de las nuevas ciudades del Golfo o del Lejano Oriente para hacer patente qué se entiende por arquitectura hoy, y afirmó que «la expresión arquitectónica contemporánea, a pesar de la globalización, no es ni tan universal ni tan homogénea como lo fue la primera generación de los arquitectos modernos, aquellos que trataban de dar forma a la primera Era de la Máquina».

La presidenta-editora de ABC, Catalina Luca de Tena, describió a Rafael Moneo como «un grande entre los grandes» y recordó algunos de los edificios que llevan su firma, entre otros muchos, el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, la reforma del Museo del Prado, la del Museo Thyssen de Madrid, la estación de Atocha, el auditorio de Barcelona, la catedral de Los Ángeles o el Ayuntamiento de Amsterdam.