La modelo y empresaria sevillana Raquel Revuelta, durante sus vacaciones en Indonesia
La modelo y empresaria sevillana Raquel Revuelta, durante sus vacaciones en Indonesia - Instagram

Raquel Revuelta, en el terremoto de Indonesia: «Fue como una película de terror»

La empresaria y modelo sevillana cuenta cómo vivió el seísmo en la isla de Lombok: «Tuvimos varios golpes de suerte entre tanto caos»

SevillaActualizado:

La empresaria y modelo sevillana Raquel Revuelta pasaba sus vacaciones en Indonesia junto a su pareja cuando un terremoto de magnitud 7 sacudió la turística isla de Lombok. Por el momento se han contabilizado 319 muertos pero no se descarta que esta cifra aumente en los próximos días. Para la directora de Doble Erre la suerte se puso de su lado y consiguió salir del país totalmente ilesa, al menos, físicamente. «Tuvimos varios golpes de suerte en medio de tanto horror y caos».

Raquel cuenta a ABC visiblemente emocionada cómo fueron los primeros momentos del seísmo. «El epicentro se encontraba a sólo 20 kilómetros de donde me encontraba, por lo que estábamos al lado, notamos un chasquido brutal. Un ruido que por mucho que lo intente explicar no tengo palabras para describirlo. El movimiento fue tremendo»

Además, la ex Miss España cuenta que el terremoto les pilló recién salidos de la ducha por lo que tuvieron que salir corriendo en toalla y sin zapatos sin un rumbo fijo. «Cuando pensábamos que lo peor había pasado, todos gritaron: 'tsunami, tsunami'. Y corrimos para alejarnos de la costa pero sin ir a ninguna parte. Estábamos muertos de miedo pensando ‘que sea lo que dios quiera».

«Sentimos indefensión y pánico»

Afortunadamente, el tsunami no llegó y las personas que, como Raquel, buscaron un punto alto para cobijarse lograron pasar la noche en comunidad con ciudadanos locales que aportaron lo que tenían para reconfortarse mutuamente. «Sientes indefensión, impotencia y un pánico que te paraliza. A mí me paralizó, me quedé petrificada, además cada 25 minutos se producían réplicas que, a pesar de no ser tan fuerte como el original, eran suficientes para que nunca dejaras de temblar de miedo», explica la empresaria.

Al día siguiente, tanto Raquel como su pareja y parte del grupo de personas que se hospedaban en su resort regresaron para poder recuperar, al menos, el pasaporte y algo de dinero.

Durante este trámite, cuenta la sevillana, volvió a temblar la tierra y de nuevo los gritos de un posible tsunami. «Una vez más nos vimos huyendo a un punto alto, el hotel estaba en unas condiciones lamentables y nos recomendaron que fuéramos al pueblo de al lado, a unos 5 kilómetros, para intentar llegar al aeropuerto».

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Una vez allí, la sevillana comprobó de primera mano los horrores de la catástrofe natural. Casas derruidas, ambulancias, heridos… un panorama que continúa en la zona afectada por este seísmo y que sigue contabilizando desaparecidos y fallecidos. «Me siento afortunada por haber podido salir de esta película de terror ilesa, sin embargo, también siento que salí huyendo sin ayudar y nos gustaría hacer algo por ellos. La situación allí es horrible, no tienen recursos y dependen de un ejército del que dudo de su profesionalidad. Pedían 2 millones de rupias a la gente para proporcionarles un escape, aprovechándose de la desesperación de los que estábamos allí».

Es por ello que Raquel ha realizado un llamamiento a la ciudadanía para llamar la atención sobre este desastre natural, y ha pedido ayuda para todos los damnificados del terremoto haciendo algún tipo de donación al Fondo de Ayudas para Emergencias de Cruz Roja. «Si cuento mi experiencia es para que entre todos ayudemos a todas las personas que se quedaron allí, en el horror y el desamparo».

Por último, la miss ha querido denunciar la escasa ayuda que han recibido tanto ella como los 131 españoles que se encontraron atrapados tras el terremoto. «Es una vergüenza que desde las instituciones españolas no se haya prestado ayuda alguna para la evacuación de los turistas que nos encontrábamos allí. Sólo con poner un avión hubieran conseguido sacarnos de allí a todos, pero no hubo apenas comunicación».