Imagen del galgo Chapapote, robado en 2008
Imagen del galgo Chapapote, robado en 2008 - ABC

Reabren el caso Chapapote de robos de galgos

La Audiencia Provincial de Sevilla ordena continuar con la investigación durante la que se produjeron ocho detenciones y 29 imputaciones

SevillaActualizado:

La sección tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha ordenado la reapertura del caso Chapapote, que tomó el nombre del galgo que fue robado en 2008 en Los Palacios y que reapareció en Badajoz cinco años después, con un chip distinto. La Guardia Civil continuará con la investigación, que se paralizó después de que el juzgado de primera Instancia e Instrucción de Carmona número 1 archivara la causa.

Por tanto, vuelve a estar activo el frente contra el robo de galgos, que se ha convertido en un lucrativo negocio que mueve miles de euros. Precisamente el caso Chapapote fue el que puso la lupa sobre esta práctica delictiva, que obliga a los criadores a mantener a los perros en búnkeres para evitar las sustracciones.

El ejemplar en cuestión, que había sido campeón en varios torneos, desapareció en 2008 en una finca de Los Palacios y fue localizado en 2013 en Badajoz rebautizado como Litri del Pastor. Durante ese tiempo, el galgo se usó como semental y sus cubriciones –hasta treinta al año— pudieron originar decenas de camadas con una media de siete cachorros. Los agentes al cargo de la investigación calculan que Chapapote pudo tener 840 descendientes en cuatro años, generando unos beneficios de hasta 300.000 euros, ya que se cobra entre 600 y 1.000 euros por monta.

La resolución de la Audiencia Provincial da un tirón de orejas a la instrucción anterior que considera «escasa frente a la amplia investigación de la guardia Civil reseñada». El nuevo fallo judicial ha generado una enorme satisfacción al recurrente, Diego Domínguez, un criador que se vio solo ante la situación y decidió seguir litigando. Según explica a ABC, «esto es un aldabonazo». Recuerda que «se puso la denuncia del robo de Chapapote a través de la Federación Española de Galgos y cuando había que recurrir, no lo hizo». Domínguez aclara que durante el proceso judicial hubo un cambio en la directiva, pero considera que «no es de recibo» que haya abandonado una causa con tantas evidencias.

«Estaban indentificados tanto el que había vuelto a registrar al perro como los posibles autores del robo», según Domínguez, quien recuerda que se identificaron también a vecinos de Palmete como titulares de perros descendientes de «Chapapote», así como los vehículos relacionados con otros robos de perros en Sevilla y Jerez.

«Espero que los sienten en el banquillo y el que sea culpable, que haya juicio», dice este galguero, que pide también más vigilancia contra los robos, porque «los animales podrían estar sueltos como siempre han estado y, sin embargo, tenemos que tenerlos en búnkeres». Domínguez dice sentirse desamparado por el colectivo que debe representarlo y espera que esta nueva etapa del procedimiento judicial desvele las irregularidades que se han cometido a raiz del asunto Chapapote.