El palacio de Altamira, en la calle Santa María la Blanca
El palacio de Altamira, en la calle Santa María la Blanca - J. J. ÚBEDA

La rehabilitación de la Judería de Sevilla, un ejemplo de gestión urbanística

Los arquitectos que la ejecutaron hace ahora 25 años critican los criterios de intervención actuales

SevillaActualizado:

«Si alguien quiere conocer la Sevilla más auténtica debe darse un paseo por el barrio de San Bartolomé, incluso más que por el de Santa Cruz». Javier Queraltó, uno de los arquitectos encargados de la rehabilitación urbana de la Judería que se llevó a cabo hace ahora 25 años, participó ayer en una conferencia junto con otros tres compañeros de profesión que la hicieron posible. Con motivo de la Semana de la Arquitectura, Queraltó -quien fuera concejal socialista delegado de Infraestructuras entre 1979 y 1987- y los arquitectos Álvaro Lozano, Francisco Torres y Juan Miguel Salado pusieron como ejemplo a seguir la restauración integral del barrio de San Bartolomé, en contraposición con los criterios de intervención urbanística en los espacios públicos que se están llevando a cabo en los últimos tiempos.

Durante la charla, los cuatro arquitectos recordaron cómo la Consejería de Cultura por aquel entonces vio en el barrio de San Bartolomé una opción para intervenir en una serie de edificios históricos que se encontraban en muy mal estado, como el palacio de Altamira o el palacio de Miguel Mañara, entre otros ubicados en las calles Levíes o San José, a cargo de profesionales como Francisco Torres, Cruz y Ortiz o Fernando Villanueva.

Simultánemente a estas intervenciones, se acometieron obras en el convento de Madre de Dios y las iglesias de San Bartolomé, San Nicolás y Santa María la Blanca. Las administraciones públicas fueron de la mano e incluso lograron implicar a los vecinos para que arreglaran y pintaran sus fachadas. Al hilo de todas estas obras, el Ayuntamiento contrató en 1993 a Queraltó, Salado y Francisco Granero para la restauración integral de todas las calles del barrio, cuyo objetivo prioritario era la racionalización del tráfico en la zona y la eliminación del aparcamiento en zonas que debían ser peatonales, como las plazas de Santa María la Blanca, San José, San Nicolás, las Mercedarias, Zurradores o Curtidores.

«Readoquinamos con la participación de los canteros de Gerena, que nunca debería haberse perdido en otras zonas de Sevilla intervenidas en los últimos tiempos por el adoquín de Quintana de la Serena. El adoquín de Gerena, como el de Mateos Gago o Alemanes, es un color más de Sevilla, no sólo al almagre y el albero», reivindicó Javier Queraltó.

En contraposición con los criterios que está llevando a cabo la Gerencia de Urbanismo, el que fuera concejal socialista critica que «ahora estamos en lo peor de lo peor, se hacen las cosas a parches y lo grotesco es que no las hace la Gerencia, sino Emasesa».