Imagen del entorno de Piedrafita de Jaca en Huesca - ABC
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Rescate en los Pirineos: «Los rayos caían a 30 metros de nosotros y nos vimos acorralados»

La familia sevillana que fue rescatada por quedar atrapados en una tormenta en los Pirineos vivió momentos de angustia mientras se refugiaban en una nave agrícola hasta que llegó la Guardia Civil

SevillaActualizado:

«Nos sorprendieron los granizos, la tromba de agua y los rayos. Caían justo a 30 metros de nosotros. Me daba miedo por mis hijos porque la noche se acercaba, no llevábamos ropa de abrigo y la tormenta no paraba. Quisimos aguantar pero no había posibilidad ninguna de salir de allí». Así vivió un sevillano y su familia el que probablemente fuese el día más angustioso de su vida en plenas vacaciones en el Pirineo Aragonés.

Una familia de Tomares formada por una pareja, de 36 y 33 años, y tres niños, de 2, 4 y 6 años, fue rescatada el pasado martes por el Servicio de Montaña de la Guardia Civil en el Pirineo oscense, concretamente entre Piedrafita de Jaca y el Ibón de Piedrafita, donde estaban recorriendo una ruta senderista y fueron sorprendidos por una tormenta de granizo.

Momentos antes de la granizada en el Pirineo oscense
Momentos antes de la granizada en el Pirineo oscense - ABC

Los sevillanos querían disfrutar una semana de vacaciones en plena naturaleza. «Decidimos hacer una ruta senderista por el Ibon -lago glacial de alta montaña- de Piedrafita. En total, eran ocho kilómetros de trayecto y las previsiones eran muy buenas: 27 grados a las 15 horas. Durante todo el trayecto fue bien, pero cuando nos quedaban unos 600 metros para llegar al destino se hizo una oscuridad tremenda, las temperaturas cayeron en picado y vino un viento muy fuerte», relata a este periódico el padre de la familia que prefiere no revelar su identidad.

Al momento comenzó a caer granizos «desde tamaños como los de garbanzos hasta los de ciruelas». Así estuvieron durante una hora y media mientras se refugiaban en una nave agrícola que había cerca. «Teníamos un carrito, tipo bicicleta, y quedó destrozado».

Lo peor faltaba por llegar. Los granizos estuvieron acompañados por abundante agua y rayos que les impedían moverse del refugio. «Los niños ya estaban desesperados porque estábamos mojados y pasando frío. El arroyo que cruzamos cuando estaba seco ya nos llegaba por los tobillos. Tremendo».

No lo dudaron. Llamamos al 112 y al poco tiempo el Servicio de Montaña de la Guardia Civil localizaron la ubicación. Afortunadamente, ninguno de los miembros de la familia han precisado asistencia sanitaria tras ser rescatados.

De hecho, desde ayer retomaron las rutas y lo seguirán haciendo hasta el domingo que es cuando finalizan sus vacaciones. Y aunque no temieron por sus vidas en ningún momento, lo que pasó quedará como una simple «anécdota» ya que fue algo «esporádico» y que «no se había vivido nunca», tal y como les indicaron los vecinos de la zona.