Retirada de la fuente de la plaza de la Encarnación, la más antigua y una de las más célebres de Sevilla - J. Comas
Urbanismo

Retiran la célebre fuente de la plaza de la Encarnación, la más antigua de Sevilla, para iniciar su restauración

Será elevada y volverá a funcionar, devolviéndole parte del «protagonismo» perdido tras la remodelación de todo su entorno

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La fuente más antigua de la ciudad de Sevilla ha comenzado a restaurarse tras ser retirada, a primera hora de la tarde del 3 de diciembre, de su emplazamiento en el sector de la plaza de la Encarnación más cercano a la calle Puente y Pellón. Un camión con una grúa se ha desplazado esta mañana a su lugar para que los operarios comiencen la recuperación de este mobiliario tardobarroco.

Sufrirá una actuación integral, destinada a remozarla y devolverle parte del «protagonismo» perdido a cuenta de la remodelación de todo su entorno con motivo de la construcción del complejo urbanístico Metropol Parasol, es decir las Setas.

El delegado de Urbanismo del Ayuntamiento, Antonio Muñoz y los responsables de la Gerencia de Urbanismo y Emasesa detallaron un proyecto promovido por ambas entidades para someter sus piezas a un proceso de limpieza y restauración e instalarla de nuevo en el mismo enclave, pero elevándola para equipararla con la cota de suelo gracias a una reurbanización de este punto concreto de la plaza. Además, esta intervención presupuestada con 230.000 euros permitirá que la fuente vuelva a funcionar y recupere la circulación de agua, aunque la misma no será potable.

Así, Muñoz explicó hace unas semanas aspectos como la recuperación de la circulación del agua y la elevación de la fuente. «Será un nuevo renacer de la fuente» que regresa completamente remozada en cuatro meses gracias a los trabajos iniciales coordinados por José de León.

Operarios retiran la fuente de la plaza de la Encarnación, que se instaló en 1720
Operarios retiran la fuente de la plaza de la Encarnación, que se instaló en 1720 - J. Comas

De principios del siglo XVIII

Instalada en el año 1720 junto al desaparecido convento de la Encarnación, ha sido reubicada en numerosas ocasiones como en 1860 en el patio del antiguo mercado homónimo y en 1948, por las obras correspondientes al ensanche de la calle Campana, que motivaron su instalación en su enclave actual, conformando en la plaza una suerte de jardín romántico en compañía de vegetación y una bancada circular en torno a ella.

Antonio Muñoz reconoció que la reurbanización acometida en la década pasada en todo el entorno de la plaza de la Encarnación y sus aledaños para construir el complejo urbanístico Metropol Parasol supuso que la fuente perdiese su papel de «eje» central de este espacio, al ser despojada de su bancada circular y desaparecer una parte importante de la vegetación que la rodeaba, entre otros aspectos.

Además, ha recordado que la remodelación de todo este entorno dejó a la fuente entre 30 y 50 centímetros por debajo del firme o cota de suelo, dejando además de surtir agua y perdiendo por ende toda su «razón de ser». Es más, el concejal de Hábitat Urbano ha expuesto que además de estar «desubicada» a los pies de uno de los pilares de los gigantescos parasoles del complejo urbanístico, la fuente sufre «grietas, pintadas, fisuras y pérdidas de volumen», lo que agudiza la necesidad de intervenir sobre la misma.