El guitarrista Ricardo Miño Álvarez junto a su guitarra en un estudio
El guitarrista Ricardo Miño Álvarez junto a su guitarra en un estudio - Juan José Úbeda

El rincón de... Ricardo Miño ÁlvarezRicardo Miño Álvarez: «La soleá más escuchada en el mundo la he compuesto yo»

Acaba de publicar el libro que recoge su vida en versión digital. Una vida donde hay lugar para las alegrías, las fatigas, la pelea y la creación más sublime con una guitarra en la mano

Félix Machuca
SEVILLAActualizado:

Acaba de publicar el libro que recoge su vida en versión digital. Una vida donde hay lugar para las alegrías, las fatigas, la pelea y la creación más sublime con una guitarra en la mano. Estamos ante uno de los tocaores más potentes del mundo flamenco. Y todo empezó siendo monaguillo…

Así se pudo usted comprar su primera guitarra, siendo monaguillo y tocando con los coleguillas de Triana.

Yo era monaguillo en varias iglesias de Sevilla. Allí coincidimos algunos de Triana que nos defendíamos con la flamencura. Y con lo que recogíamos tocando, bailando y repartiendo encargos de las parroquias yo me compré mi primera guitarra. Creo que fueron 700 pesetas.

¿La conserva?

La compré en la Viuda Ramón del Cló, en Méndez Núñez, y todavía la conservo como oro en paño.

Usted fue autodidacta. Pero tengo entendido que aprendió sus primeros acordes con una señora de un corral de la calle Alfarería.

Pepa Fernández se ponía a tocar en el patio, los chiquillos nos acercábamos a verla y allí pude aprender algunos acordes. Pero yo aprendí por mí mismo, al lado de los grandes tocaores de las compañías por las que pasé, destacando al Niño Ricardo.

Con doce años, usted salía del corral de Pagés del Corro donde vivía, vestido de negro y con el estuche de la guitarra para acompañar a Pepe Marchena. Qué pelotazo, ¿no?

Y me iba para el teatro San Fernando con la compañía de Pepe Marchena que por entonces paseaba por toda España «Así canta Andalucía». Mientras mis amigos, mayores que yo, se quedaban en Triana jugando.

Eso no se olvida…

Claro. Yo empecé a trabajar muy pronto, justamente con la edad de jugar con los amigotes a las bolas.

Dígame los más grandes tocaores de hoy, ayer y antes de ayer según su forma de entender el flamenco.

De los antiguos, don Ramón Montoya. Después Ricardo, Sabicas, Esteban de Sanlúcar, Mario Escudero, etc. Y actualmente Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Serranito. En más de una ocasión he ido de compañía con Paco de Lucía, Serranito y Manolo Sanlúcar.

¿Es cierto que usted fue telonero de Triana con Gualberto?

Telonero no. Tocábamos por delante de ellos y ayudábamos a rebajar la intensidad de los otros grupos que tocaban previamente, creando el clímax necesario para la música de Triana. Eso fue cuando la movida del rock andaluz.

Pero Jesús de la Rosa quiso que tocara en el grupo.

Me lo ofreció en los inicios de Triana. A mí y a Manolo Molina. Pero yo estaba ya muy solicitado por los cantaores flamencos. No iba a dejar mi carrera por un grupo que aún no era lo que después llegó a ser. No me atraía la aventura.

Tampoco parece una leyenda urbana que Manolo Molina quisiera acercarlo al flamenco progresivo de Smash.

Es cierto. Quiso llevarme a Barcelona donde grababa, pero decliné la oferta. Mi carrera ya había comenzado y no quería abandonarla.

Con Manolo Molina tuvo usted una gran amistad. La anécdota con Juan Talega en el festival de Mairena es definitiva.

Fuimos a Mairena para organizar el festival. Me llamó Antonio Mairena que me dijo que me llevara a un guitarrista. Y fue Manolo Molina. Los dos éramos muy jovencillos y teníamos los pelos muy largos. En Mairena nos estaba esperando Juan Talega, Diego el de la Gloria, Juan Barcelona, los hermanos de Antonio Mairena. Llegó el alcalde y nos invitó a unas copas de cortesía. Y se formó la fiesta. Yo le toqué a Mairena y cuando voy a tocarle a Juan Talega, le dice a Mairena: «Antonio ¿este niño con estos pelos es el que me va a tocar la guitarra?» Y Antonio le dijo: «son los dos unos fenómenos». Yo me partía de risa.

Usted tiene grabados nueve discos de creación propia. ¿Es capaz de decirme cuál ha sido su aportación a la guitarra flamenca?

Nueve discos como solista. Luego tengo infinidad de discos acompañando a cantaores. Como solista creo haber aportado una forma de entender la guitarra, que es la expresión de mi carácter.

Y también es suya la soleá más escuchada del mundo…

No hay una soleá que se haya escuchado más que la soleá del reloj del Faro del puente de Triana, que la compuse yo. He visto a las japonesas salir de las academias y ponerse a bailar debajo del reloj.

Mantienen los que saben de esto que su hijo hereda su talento y que casi lo supera. ¿Lo firma o quieto parao?

Mi hijo es una gran pianista. Y ha hecho ya cosas muy importantes. Ha grabado sus discos y ha elegido un camino musical muy personal. De la forma que él toca, ese estilo está casi perdido. El mantiene la pureza de Arturo Pabón y de Pepe Romero. Sin mezclar.

Pedro Ricardo Miño ha colaborado con Anoushka Shankar, una de las hijas de Ravi Shankar.

Así es. Ha hecho ya varias producciones y Ravi Shankar lo tiene en alta consideración, como si fuera un hijo suyo.