Dos chaquetas junto a un figurín de chaqué en la sevillana Sastería Ávila
Dos chaquetas junto a un figurín de chaqué en la sevillana Sastería Ávila - Raúl Doblado
Depósito

La sastrería del maestro Ávila, una pieza de museo

Los hijos de uno de los últimos sastres maestros de Sevilla ofrecen sus enseres en depósito al Museo de Artes y Costumbres

Jesús Morillo
SevillaActualizado:

El fallecimiento de Fernando Rodríguez Ávila el pasado febrero a los 83 años no solo dejó huérfanos a sus hijos Fernando y María Ofelia Rodríguez Galisteo sino también a Sevilla, que perdía uno de los últimos sastres maestros que le quedaban y uno de los más reconocidos del país, pues pertenecía al selecto Club de Sastres de España, que mantenía la componente artesanal de uno de los sectores que más se han mecanizado.

Aunque, como señalaba Antonio Burgos en el obituario que escribió, «el maestro Ávila era artista más que artesano de la aguja y del jaboncillo, de la tijera y del alfiletero en la muñeca ante los tres espejos de su probador, salidos como del país de las maravillas de Alicia».

Con estas palabras el escritor y columnista de ABC se refería a un oficio, el del maestro Ávila, que conocía bien, pues su padre, Antonio Burgos Carmona, fue maestro de este alfayate que regentaba un negocio casi centenario, que se radicó en Sevilla en los años treinta, tras cinco generaciones de sastres en la asturiana Avilés, en el número tres de la sevillana calle Sauceda. «Hacía las prendas mejor cortadas de España», aseguraba Antonio Burgos.

Del chaqué a las libreas

Presidente del Gremio de Maestros Sastres y Modistas de Sevilla, este profesional no solo realizaba todo tipo de prendas a medida, entre las que tenían fama sus trajes y chaqués para caballero, sino también los uniformes de gala de los maestrantes, las togas de la Universidad de Sevilla y la Pablo de Olavide, las libreas para los servidores de las cofradías, prendas militares y de gala para embajadores... y hasta la toga y la muceta del Rey Hussein de Jordania para su investidura como doctor «honoris causa» en la Hispalense.

Pero tras años de intensa actividad, la sastrería Ávila, la más antigua de la capital hispalense, permanece cerrada desde el fallecimiento de su propietario a mediados de febrero pasado, ya que ninguno de sus descendientes siguió sus pasos.

Colección de tijeras del maestro Ávila
Colección de tijeras del maestro Ávila - Raúl Doblado

Por ese motivo, sus hijos Fernando y María Ofelia Rodríguez Galisteo, se pusieron en contacto con la Junta de Andalucía para ofrecerle en depósito la sastrería de su padre y exponerla en el Museo de Artes y Costumbres Populares.

Para ello iniciaron los contactos con la anterior delegada de Cultura, Sol Cruz-Guzmán, aunque una vez que se marchó como diputada a Madrid, las conversaciones han continuado con el viceconsejero, Alejandro Romero.

El segundo del departamento que preside la consejera Patricia del Pozo les puso en contacto con el director del Museo de Artes y Costumbres Populares, Rafael Rodríguez.

«Ellos valoran el posible interés por la colección y han mandado a tres técnicos que hicieron el pasado martes 23 de julio un reportaje de la sastrería con más de mil fotos», señala Fernando Rodríguez Galisteo, abogado de profesión. A partir de esos informes, la Consejería decidirá si acepta el depósito, aunque los herederos del maestro Ávila creen que hay buena disposición.

«Última sastrería artesana»

«Es la última sastrería artesana que quedaba en Sevilla de la generación de maestros sastres. Se inauguró en Avilés en 1864. Después, mi abuelo se trasladó a Cuba, donde empezó, y en los años treinta se volvió con mi abuela a España y se instaló en Sevilla», explica Rodríguez Galisteo.

«Hemos optado por la figura del depósito, porque si hay voluntad de que la Junta exponga la sastrería al público, nosotros estaremos encantados, y si en algún momento pierde el interés o alguno de la siguiente generación quiere seguir el oficio, se puede recuperar», añade.

Un detalle de los útiles del sastre
Un detalle de los útiles del sastre - Raúl Doblado

El legado que compone la sastrería de Fernando Rodríguez Ávila, que recibió la Medalla de la Ciudad en 2011, permitiría al Artes y Costumbres mostrar el funcionamiento de una sastrería artesana cuyo propietario era considerado uno de los treinta mejores alfayates de España.

«Mi padre tenía una colección magnífica y de las mejores que hay en España de métodos de corte. Además, tiene una amplia colección de tijeras, algunas de la cuales se las cedieron sus maestros cuando se jubilaron, como el maestro Burgos, y entre las que se cuenta una del siglo XVI que perteneció al Cabildo y que se ha expuesto en Castilla y León».

A ello hay que sumar, máquinas de coser y planchas antiguas, reglas de corte de carey y palo santo, jaboncillos y sus afiladores, y el banderín de la marca Ávila, que le diseñó el pintor Joaquín Sáenz, que fue cliente de la sastrería.

«Esto era una pena que mi hermana y yo lo metiéramos en un guardamuebles. A mi padre le dieron la Medalla de la Ciudad por su valía profesional, pero sobre todo humana. Esto es una manera de que no se pierda el legado de mi padre», concluye Rodríguez Galisteo.