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Misterios de Sevilla

Sevilla, Agatha Christie y la «Cena de las Velas»

La muerte de un gobernante de Sevilla sirvió de inspiración a Agatha Christie para dar forma a varias muertes en sus relatos

Jose Manuel García Bautista
SevillaActualizado:

Dicen que la muerte de un gobernante de Sevilla sirvió de ejemplo inspirador a la popular novelista Agatha Christie para dar forma a varias muertes en sus relatos.

El nombre del monarca no pasará a la historia como uno de los mejores reyes godos, pese a tener una carrera militar brillante llena de actos de valor, Teudiselo demostró torpeza como gobernante. Fue hacia el año 548 cuando fue coronado rey de los godos.

Durante su reinado no fue ni la justicia ni la equidad lo que brilló en la corte, todo lo contrario: festines, abusos y tráfico de influencias imperaban. Todo aquel que se oponía al rey era mandado a prisión; entre sus propios nobles cundía el descontento y donde no se podía mostrar contrariedad a las decisiones incomprensibles del monarca. Así ordenaba enviar a los nobles militares al Norte y sus esposas quedaban indefensas a los deseos del mismo.

La nobleza no se atrevía siquiera a protestar pues conocían las injusticias reales, pero subyacía el descontento y la disconformidad que derivaban en constantes conspiraciones que no llegaban a buen puerto al no encontrar el momento de «hacer justicia».

En cierta ocasión, se reunieron todos en palacio alrededor de una mesa. El rey y su corte cenaban cuando la vela que alumbraba a cada uno de los comensales comenzaron a ser apagadas. Cuando se apagó la del rey, éste fue agarrado por los brazos y quedó inmovilizado en el sillón. Cada noble se acercó al rey y fueron hundiendo su cuchillo, uno a uno, en el pecho de aquel soberbio e injusto monarca.

Todos se juramentaron en «no saber quién había sido el autor del crimen», así todos optarían al trono ya que, al ser rey de los godos, entre ellos estaría el nuevo monarca y también el cómplice en el asesinato. Era el año 549, a aquel suceso se le conoció como «la cena de la velas» y luego sería motivo incluso de símiles literarios policiacos.