Varios operarios de Lipasam limpiando la calle tras pasar la hermandad del Buen Fin
Varios operarios de Lipasam limpiando la calle tras pasar la hermandad del Buen Fin - D.J.

Sevilla ha celebrado 866 eventos en la calle en lo que va de año, más de cuatro al día

El nuevo modelo de ciudad convertida en escenario de grandes acontecimientos obliga al Ayuntamiento a reformar todos los servicios públicos

Alberto García Reyes
SevillaActualizado:

El dato no sólo ilustra el cambio de modelo que ha vivido Sevilla en los últimos años para convertirse en escenario de grandes eventos, sino que obliga a una actuación urgente por parte del gobierno municipal para reforzar los servicios públicos: desde el 1 de enero hasta el 31 de julio de este año se han celebrado 866 eventos en la capital. Un informe interno de la empresa pública de limpieza, Lipasam, al que ha tenido acceso ABC, arroja esta cifra de manera pormenorizada para dar cuenta del esfuerzo que la compañía ha tenido que hacer este año. Este documento, que se ha elaborado para justificar internamente la nueva situación a la que tiene que hacer frente la empresa, muy criticada por la oposición por la creciente suciedad que tiene la ciudad, revela una información muy trascendente acerca del modelo que sostiene a Sevilla en los últimos años, el turismo de eventos. El impacto económico que genera esta nueva tendencia es innegable, ya que a los más de 500 millones de euros que mueven la Semana Santa y la Feria hay que añadir revulsivos como los once millones de la Maratón, los 13 millones anuales que dejan los rodajes, 22 millones de la final de la Copa del Rey y el festival Interestelar, la estimación de 30 millones del día de las Fuerzas Armadas o la repercusión de la Cumbre del Turismo, que atrajo hasta Sevilla a Barack Obama. Sin embargo, esta apuesta exige mucho músculo por parte de los servicios públicos municipales, que tienen que redoblar turnos, ampliar plantillas y reformar todos sus sistemas de funcionamiento para adaptarse a los nuevos tiempos. Y aquí es donde está el reto. El ofrecimiento de Sevilla como escenario para grandes eventos ha ido mucho más rápido que la adaptación de sus empresas públicas para atender esta exigencia.

La Policía Local ha tenido serios problemas para hacer frente a todos los actos públicos en los últimos dos años, hasta el punto en que el propio delegado, Juan Carlos Cabrera, ha llegado a reconocer públicamente que «la plantilla es insuficiente para atender las demandas de eventos que hay en Sevilla». De hecho, uno de sus principales objetivos en estos momentos es culminar la nueva Relación de Puestos de Trabajo de la Policía e incrementar el número de agentes con 190 plazas más. El propio alcalde, Juan Espadas, ha asegurado que cumplirá con este objetivo a lo largo del nuevo mandato, aunque desde la oposición también se le ha reclamado que controle el número de acontecimientos, sobre todo en el ámbito cofrade, donde la Policía Local atiende peticiones de procesiones que apenas arrastran público. En este aspecto el problema ya está más o menos diagnosticado. Pero en cuestiones de limpieza todo está aún por hacer.

El fútbol es el acontecimiento más «sucio»

El informe de Lipasam consultado por ABC obvia las pequeñas procesiones y los actos de escasa participación de público y sólo se refiere a aquellos que tienen una asistencia multitudinaria. Y en este sentido los datos son muy elocuentes: sin contar el mes de agosto, este año ya llevamos 866 eventos que aglutinan a varios miles de personas en las calles, una media de más de cuatro acontecimientos al día. Curiosamente, los actos religiosos no son los mayoritarios. Según las estadísticas que ha elaborado la empresa de limpieza, consciente de su nueva situación y de la necesidad de reciclarse para poder atender a las nuevas circunstancias, en lo que va de año se han celebrado 140 acontecimientos multitudinarios relacionados con las cofradías, mientras que ya se han producido 396 eventos de ocio, 184 culturales y 90 deportivos. Los datos también reflejan que el fútbol es la actividad que más suciedad genera, aunque este aspecto ya lo tenía controlado Lipasam. Exactamente, de los alrededores del estadio Benito Villamarín se han recogido en 2019 48.470 kilos de basura en 15 partidos, mientras que del Sánchez Pizjuán se han retirado 30.010 en 16 partidos.

Donde la empresa municipal de limpieza ha tenido que redoblarse ha sido en los acontecimientos extraordinarios que se han añadido a la agenda de la ciudad, sobre todo los grandes conciertos –Alejandro Sanz, Manu Carrasco, Bob Dylan…-, que han generado 9.180 kilos de residuos extra. A esto hay que añadir los maratones, con más de 10.000 kilos, y la salida extraordinaria de la Virgen de los Ángeles de los Negritos para su coronación en la Catedral. Sin embargo, el grueso está en la agenda cultural y de ocio, que acumula 823 citas en lo que va de año y 32.920 kilos de basura retirada.

Es evidente, por tanto, que la apuesta del gobierno municipal por atraer eventos exige una reestructuración de los servicios públicos, que están diseñados para atender una demanda muy estacionalizada y no para mantener el mismo nivel de trabajo durante todo el año. Tanto la Policía Local como Lipasam, el transporte público, los bomberos o las emergencias sanitarias tienen unas plantillas ideadas para multiplicar los esfuerzos durante la primavera, con motivo de la Semana Santa y la Feria, y repartir los descansos del personal el resto del año. Ahora, sin embargo, con los efectivos que hay no se puede mantener el mismo sistema de turnos. El Ayuntamiento lo ha solucionado de manera provisional estos últimos años pagando horas extraordinarias. De hecho, en 2017 tenía un capítulo de 4,4 millones de euros en el presupuesto para este gasto, pero el dinero se agotó en agosto y el gobierno se vio obligado a hacer modificaciones presupuestarias para arreglarlo. Actualmente, la partida reservada para este fin es de 5,8 millones. Pero esto es un simple parche para salir del paso. La solución es mucho más compleja: si Sevilla quiere seguir apostando por los actos multitudinarios en la vía pública para basar su modelo económico en el turismo de eventos, los servicios públicos tienen que reinventarse. Cuatro acontecimientos al día no admiten improvisaciones porque a las molestias que esto genera a los vecinos hay que sumar el perjuicio a la calidad de los servicios. El futuro está en encontrar una fórmula compensada. En la medida justa de las cosas.