Sevilla estrena su playa en el Muelle de las Delicias

Unos pocos visitantes se han acercado esta mañana a darse un chapuzón en la nueva «Sevilla beach»

SEVILLAActualizado:

Ya no hace falta coger un atasco de dos horas para llegar a la playa. Desde este viernes por la mañana en el puerto de Sevilla está abierta «Sevilla Beach», una superficie de 4.000 metros cuadrados y tres piscinas promovida por la Autoridad Portuaria de Sevilla y desarrollada por la empresa Puro Evento Andalucía.

En ella se puede tomar el sol en una tumbona, darse un chapuzón en la piscina, hacer deporte, pisar la arena o tomarse una copa en un chiringuito al más puro estilo playero con vistas al río.

Elisabeth, sevillana y embarazada de nueve meses, ha sido una de las primeras en llegar. «Siempre vamos a Cádiz pero este año como estoy cumplida, hemos venido a darnos un baño», dice esta mujer que es madre de dos hijos más, el mayor de ellos de diez años, aficionado al surf. Pues bien, su hijo ha sido uno de los primeros en estrenar la ola de surf, una actividad que según ha explicado el monitor Alex Villanueva es «un simulacro» de este deporte. Por diez euros se puede practicar esta actividad durante quince minutos.

Julio y Félix, estudiantes de Secundaria, han sido casi los primeros en estrenar la piscina, de 18 por 10 metros y 40 centímetros de profundidad. Un monitor les ha avisado de la escasa profundidad ya que los adolescentes venían preparados para tirarse de cabeza. No lo han hecho. Antes de eso han tenido que abonar el precio de la hamaca, cinco euros por barba ya que, sin pagar, no se puede hacer uso de la piscina aunque la entrada a la playa es libre.

El recinto, que también ofrece actividades deportivas como fútbol playa, voley playa, water voley o incluso piscina para buceo, tiene otro aliciente: la zona chill out. En ella hay un chiringuito que vende consumiciones desde 1,50.

Tomarse un refresco autoriza el uso de la piscina. Por eso a estas horas ya hay unos pocos curiosos, entre ellos tres guías turísticas que han llegado para otear el recinto y ver si se lo ofrecen luego a sus clientes.

Se puede tomar una brocheta de frutas por tres euros, una cerveza por el mismo precio o elegir algo más sofisticado. El sushi del restaurante o numerosos cocktail.

«Ya no hay que irse a Cádiz para bañarse», decían entusiasmados otros jóvenes que se acaban de meter bajo el agua. Hoy casi hay más periodistas que bañistas en el recinto porque muchos aún no se han enterado del nuevo aliciente de la ciudad que un grupo de jóvenes cantaba: «Vaya vaya aquí si hay playa».