La calle Alemanes, con el adoquín de Gerena - JAVIER QUERALTÓ
URBANISMO

Sevilla pierde un color especial: del adoquín de Gerena al de Quintana de la Serena

Desde los tiempos de los romanos, la ciudad ha explotado las canteras de esta localidad para pavimentar sus calles pero en los últimos años se está perdiendo por otro diferente

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Sevilla no sólo tiene un color especial, tiene tres. Tradicionalmente se ha hablado del almagre (polvo de ladrillo, rojizo) y el albero (arenisca, ocre), pero los arquitectos que llevaron a cabo la rehabilitación de San Bartolomé apuntan a otra gama cromática que representa a la ciudad: el coloreado de los adoquines de Gerena. Quizá, el más antiguo de todos, ya que desde la época de los romanos se explotaban las canteras de granito de este municipio de la provincia tanto para el pavimento de la vieja Híspalis o Itálica, como para las columnas de la Alameda de Hércules o de las gradas de la Catedral.

Sin embargo, en los últimos diez años, el Ayuntamiento de Sevilla está sustituyendo los adoquines que conforman una imagen única de la capital por un nuevo material que proviene de Quintana de la Serena, más liso, menos ruidoso para tráfico rodado, pero con un gris que nada tiene que ver con el cromatismo diversificado del de Gerena: ocre, verdoso, gris celeste o incluso amarillo (como en el Muelle de la Sal), que se acentúa más si cabe cuando se moja.

El adoquín de la calle Mateos Gago
El adoquín de la calle Mateos Gago - J. Q.

El que fuera concejal socialista delegado de Infraestructuras en la época de Luis Uruñuela y Manuel del Valle (de 1979 a 1987), Javier Queraltó, hace un alegato por la conservación de este material, que se está perdiendo «por el gris que tanto parece gustar en Emasesa y en la Gerencia de Urbanismo y que es más propio de Castilla la Mancha». Y así, del colorido de las calzadas de calles como Alemanes, Placentines, Mateos Gago, Abades o Bailén, se está pasando al desnaturalizado pavimento de Carlos Cañal, Hombre de Piedra, San Luis o San Vicente.

La calle Trastamara sustituyó el adoquinado de Gerena por el asfalto
La calle Trastamara sustituyó el adoquinado de Gerena por el asfalto - J. M. SERRANO

De Trastamara al vertedero

Queraltó critica que el Ayuntamiento pretende hacer esto mismo con «otras veinte calles más a lo largo de este año». El arquitecto, que junto a Francisco Granero y Juan Miguel Salado rehabilitó la Judería de San Bartolomé gracias también a la importante labor de los canteros de Gerena hace ahora 25 años, denuncia lo ocurrido en la calle Trastamara: «Fue muy doloroso, a principios de 2017 el sector de esta calle y las seis transversales fue levantado y todo el adoquinado, que estaba en perfectas condiciones, se tiró al vertedero. En su lugar se puso asfalto». Queraltó se lleva las manos a la cabeza y no se explica cómo «con el valor patrimonial y económico que tiene la piedra de Gerena, puedan tirarse cien mil adoquines al vertedero».

Adoquinado de Gerena en la calle Bailén
Adoquinado de Gerena en la calle Bailén - J. Q.

El arquitecto sabe que el Ayuntamiento ha aprendido del error y, al menos, ya no tira la piedra a la basura, sino que «supuestamente, la guarda en almacenes, que yo no he visitado ni sé dónde están». Junto a Fernando Mendoza y otros profesionales expertos en urbanismo, vienen solicitando desde hace años un estudio global. «He estado recientemente en Milán y pude ver allí un manual operativo de la piedra, que lo lleva un departamento de expertos que conocen el urbanismo de la ciudad, entre los que hay historiadores, arquitectos, arqueólogos, historiadores del arte, geógrafos... y se rigen por un código para todo el casco histórico sobre el tratamiento de la piedra, que entra en conflicto con el mundo de los ingenieros de caminos que tanto defienden el asfalto», asegura.

El Muelle de la Sal, con un adoquinado amarillo de Gerena
El Muelle de la Sal, con un adoquinado amarillo de Gerena - J. Q.

Javier Queraltó destaca que, en su época de concejal,Luis Marín de Terán y Aurelio del Pozo publicaron un libro sobre la pavimentación de Sevilla, en el que se cita que Andrea Navagero, un humanista, escritor y político veneciano en el siglo XVI visitó Sevilla y habló de los «magníficos pavimentos de la ciudad». En la ciudad, además del adoquín de Gerena, era muy común también el enladrillado, que se puede apreciar también en zonas como el barrio de San Bartolomé o la plaza de Teresa Enríquez, junto a la parroquia de San Vicente, además de los históricos del Alcázar y el barrio de Santa Cruz.

Las canteras de Gerena, hoy convertida en parque
Las canteras de Gerena, hoy convertida en parque - J. Q.

A la pérdida del adoquinado de Gerena se le suma también otro «error grotesco» del Consistorio: que las obras en vez de realizarlas la Gerencia de Urbanismo las está llevando a cabo Emasesa, sin un control sobre lo que supone la historia urbanística de las calles. Queraltó, al respecto de esto, critica que «se hacen a parches», por lo que el aspecto final queda muy alejado de lo correcto desde un punto de vista del paisajismo urbano. Dos mil años después, Sevilla sigue perdiendo su color especial.

El nuevo adoquinado de Quintana en la calle Carlos Cañal
El nuevo adoquinado de Quintana en la calle Carlos Cañal - J. Q.