Los bomberos socorren a un trabajador herido en una imagen de archivo
Los bomberos socorren a un trabajador herido en una imagen de archivo - ABC

Sevilla registra 61 accidentes laborales al día en el primer trimestre del año

Sindicatos y patronal coinciden en calificar de inadmisible este nivel de siniestralidad que ya se ha cobrado doce vidas

SEVILLAActualizado:

La siniestralidad laboral volvía a cobrarse la vida de un trabajador en la provincia sevillana la semana pasada. Un hombre fallecía el martes al caerse del tractor que conducía en el término municipal de Pruna. Tan sólo habían transcurrido ocho días del anterior accidente mortal en el tajo. Un joven de 26 años, vecino de El Cuervo, moría electrocutado mientras trabajaba en una finca de Lebrija. Entre ambos incidentes luctuosos se celebraba el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo. Toda una paradoja.

Sevilla cerró el año pasado con más siniestros y muertes en el ámbito laboral y la tendencia alcista se ha mantenido en este primer trimestre del año. Según el balance que realiza mensualmente la Consejería de Empleo, de enero a marzo se han producido 5.525 accidentes de trabajadores, un 11,37% más que en el mismo periodo del año pasado. Ese dato arroja una media de 61 incidentes diarios; lejos de la siniestralidad cero que defienden públicamente tanto empleados como empleadores.

La mayoría de los siniestros comunicados a la autoridad laboral son leves (5.469), frente a los 56 que constan como graves o mortales. En concreto la estadística contabiliza hasta el 31 de marzo siete muertos; si bien esa lista negra suma ya doce víctimas incluyendo abril y el inicio de mayo.

Entre 2015 y 2016 la subida de la siniestralidad fue de un 8% de media, tres puntos por debajo del incremento registrado en el primer trimestre de 2017. En 2016 fue especialmente significativo el dato de los accidentes graves, con un 15% más que el año anterior.

La cifra más preocupante, la que se refiere a las muertes en el tajo, puede seguir creciendo al cierre de 2017. A 31 de diciembre de 2016 se contabilizaron 22 muertos, dos más que en 2015. Aún no se ha alcanzando el ecuador del presente ejercicio y ya se ha superado la mitad de las muertes de 2016.

Más población en activo

Los balances que ofrece la Administración andaluza recogen también el dato de la población afiliada a la Seguridad Social y al igual que hay un incremento en el número de accidentes, también hay más trabajadores en activo. De los 510.153 que estaban dados de alta en el primer trimestre de 2016 a los 530.921 de 2017. Casi 21.000 personas más en el tajo que por una simple cuestión numérica aumentan las posibilidades de que se produzcan más accidentes. Pero, ¿es la única circunstancia que influye en el aumento de la siniestralidad en el trabajo?

Sindicatos y patronal coinciden en considerar inadmisible esta realidad, incompatible con una sociedad moderna. Pero realizan diagnósticos distintos. Desde la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) no comparten que la responsabilidad se centre exclusivamente en un único actor. «Estamos ante un tema muy complejo, que requiere una reflexión de todo el sistema. No compartimos análisis que sólo persiguen culpabilizar en lugar de buscar soluciones que nos encaminen a lo que debería existir en nuestro mercado de trabajo, una siniestralidad 0 o lo más próximo a esa cifra», señala Juan Vaz, quien preside la comisión de relaciones laborales de la CES.

«La reforma laboral redujo la defensa que tienen los trabajadores para afrontar posibles situaciones de abusos
Carlos Aristu (CCOO)

El empresariado es señalado por los sindicatos como uno de los responsables de lo que consideran un debilitamiento de la política de prevención laboral en los trabajos. «Han recortado la inversión en seguridad laboral y eso es sólo una de las consecuencias de la precarización del empleo en este país. La reforma laboral redujo la defensa que tienen los trabajadores para afrontar posibles situaciones de abusos y al final si un obrero tiene que subirse al andamio sin unas mínimas medidas de seguridad, desgraciadamente lo va a hacer por temor a perder su puesto», afirma Carlos Aristu, secretario de Acción Sindical y Políticas Sectoriales de CCOO Sevilla.

Esos recortes en políticas de prevención no los reconocen en la patronal, salvo «determinados casos que deben ser denunciables». Vaz asegura que el nivel de concienciación es alto entre los pequeños y medianos empresarios. «En CES llevamos años haciendo especial hincapié en que este asunto debe estar en la agenda estratégica del empresario y no se trate como una cuestión logística».

«Estamos ante una realidad compleja por eso es fundamental ahondar en el análisis de la tipología de los accidentes para ir acotando el problema»
Juan Vaz (CES)

El aumento de la actividad repercute en esta negra estadística. Si bien la lectura que hacen empresarios y sindicatos es bien distinta. En CES no tienen claro que exista una relación directa entre la temporalidad del empleo y un mercado dual, donde conviven contratos de duración determinada con indefinido, y un riesgo mayor de siniestralidad. Sí abogan por que se estudie de manera detallada los siniestros por sectores para «conocer por qué hay una mayor incidencia en determinadas actividades vinculadas a la agricultura, la construcción o el sector servicios» con el fin de atacar con eficacia a los datos de siniestralidad.

«Estamos ante una realidad compleja, donde también se producen siniestros por infartos, por accidentes de tráfico... Por eso es fundamental ahondar en el análisis de la tipología de los accidentes para ir acotando el problema».

Un cambio de mentalidad desde 1995

A pesar de las cifras desde la CES defienden que el panorama ha ido mejorando desde que en 1995 se aprobó la ley de prevención de riesgos laborales. «La legislación no se ha relajado, la labor de los sindicatos, muy vigilantes en este asunto, es meritoria y se ha conseguido que el pequeño y mediano empresario, que mueve el 90% de la economía, deje de pasar de este asunto», señala Juan Vaz.

En CCOO no son tan optimistas y advierten de la reincidencia de determinadas prácticas que atentan contra la seguridad de los trabajadores. Ponen el ejemplo de la reciente sentencia que condenaba al Ayuntamiento de Sevilla y a un empleador por la muerte de una trabajadora que se cayó de un árbol mientras recogía naranjas en Sevilla. «Eso ocurrió en 2011 y este año hemos vuelto a denunciar la falta de seguridad con la que se estaba acometiendo estos trabajos de poda en algunas zonas. Al final hay un descontrol de una actividad que se externaliza. La Administración contrata con las ofertas más bajas para reducir costes y una vez más los recortes acaba pagándolos el trabajador. Hay más actividad sí, pero a qué precio», afirma Carlos Aristu.