Carmen González, la cuarta por la izquierda, con su grupo de amigas en un local de Barcelona - ABC

Una sevillana pierde un vuelo tras quedarse atrapada en un ascensor del Prat

La pasajera esperó 55 minutos para su rescate y en total trece horas hasta que pudo coger otro avión a la capital hispalense

SEVILLAActualizado:

Un fin de semana de turismo en Barcelona. Un grupo de amigas sevillanas que viajan hasta allí para perderse por sus calles y desconectar de la rutina. Hasta ahí todo normal, sino fuera porque una de ellas no volvió con las demás en el vuelo de vuelta. No fue por un vuelo retrasado, en este caso de la compañía Ryanair, sino por un ascensor averiado en la terminal 2 del aeropuerto del Prat.

Eran las 8.30 horas del pasado domingo cuando comenzó la odisea de Carmen González, una administrativa sevillana de 46 años, que en lugar de dos horas, tardó finalmente trece en llegar a su casa. Un ascensor averiado la retuvo en la terminal a escasos metros de su puerta de embarque durante 55 minutos. Tan sólo fue al baño, pues aún quedaban unos minutos para el cierre de la puerta, sin embargo, al entrar en el ascensor para incorporarse a la cola con su grupo de amigas, las puertas se cerraron y ahí empezó todo.

«Comenzamos a llamarla a su teléfono móvil porque teníamos que embarcar ya. Carmen, ¿estás viva?», le preguntaba su amiga Susana Méndez. A lo que ésta respondía: «Atrapada en el ascensor». Sólo llevaban equipaje de mano y un bolso. Las puertas de aquel ascensor se cerraron, pero tardaron en abrirse. En ese momento, ningún técnico se encontraba en el aeropuerto y tras pulsar el teléfono de emergencias, González sólo obtuvo respuesta de uno de Madrid, que le advirtió que el experto se encontraba en Barcelona, pero no en el mismo aeropuerto.

Su maleta, en tierra de nadie

Con el tiempo en su contra, el embarque quedaría cerrado en pocos minutos, por lo que sus amigas comenzaron a movilizarse, haciendo todo lo posible por intentar que alguien acudiera a su rescate. Pero fue en vano. La compañía aérea señaló que era el aeropuerto quien debía hacerse cargo de la situación y que ya se estaba hablando con el mismo, pero alguien debía quedarse con su maleta, pues si sus amigas embarcaban y finalmente ella perdía el vuelo, sus pertenencias quedaban en tierra de nadie. Finalmente, y después de mucho insisitir, fue la compañía la que se responsabilizó de la misma una vez cerrado el vuelo.

Carmen González, segunda por la izquierda. minutos antes de quedarse atrapada en el ascensor
Carmen González, segunda por la izquierda. minutos antes de quedarse atrapada en el ascensor - ABC

Sin embargo, desde Aena tan sólo un técnico llegó a revisar la situación y dar aviso, pero tampoco estaba capacitado para sacarla de allí. González seguía atrapada, aunque no se encontraba angustiada, sí estaba muy preocupada por la situación. Finalmente, y tras varios intentos porque la compañía les diera alguna solución sus amigas no tienen más remedio que irse en el vuelo, desconsoladas, pues el embarque estaba cerrado.

Casi una hora después llega su salvador. «Cualquier ascensor puede tener una avería, pero sucedió algo que me parece inconcebible en un aeropuerto internacional como el Prat, que es una verdadera ciudad, donde me encuentro con la sorpresa de que no hay técnicos de ascensores y que éstos tienen que venir a rescatarme desde Barcelona, con la consiguiente espera y pérdida de mi vuelo», señala González. Al fin consiguen sacarla, pero su vuelo despegó hacía rato.

Comprar un nuevo billete

Desde Aena la única solución que le ofrecieron era comprar un nuevo billete para el siguiente vuelo disponible y que pusiera una reclamación para que, si procediera, le abonaran el importe del mismo, indicándole que no pueden hacer nada más. «Es incomprensible que desde Aena no me faciliten un billete de vuelta, que después de estar en el aeropuerto durante 13 horas no me den ni un bono para poder comer, pero lo que es inadmisible es que un aeropuerto como el Prat no tenga al menos un técnico de ascensores durante las 24 horas», señala.

Reclama hablar con alguien más para que le ayude, pero le indican que no hay nadie más. Sola y con poco dinero, sólo le queda ir a Ryanair para intentar comprar otro billete, que le cuesta 77 euros. «El avión salía a las 21 horas, pero encima despegó con una hora de retraso», comenta. Finalmente no se reencontró con sus hijos hasta la una de la madrugada.

La directora del aeropuerto de Barcelona ha llamado a la pasajera sevillana para disculparse, según cuenta ella misma. Aena señala que estudiará la reclamación y que correrá con los gastos que tuvo ese día.