Mensaje que envió desde Guadalajara otro receptor de la semilla
Mensaje que envió desde Guadalajara otro receptor de la semilla - ABC

El sorprendente caso de la semilla de jacaranda que llegó volando desde Sevilla a Toledo

Un jornalero de Villacañas, en la Mancha Alta, se encontró un globo con una nota en la que se explicaba cómo hay que sembrarla mientras estaba cogiendo aceitunas en un olivar

SEVILLAActualizado:

Puede parecer un cuento infantil, pero es real. Jesús Rodelgo, un jornalero de Villacañas, en Toledo, estaba trabajando en el verdeo de la aceituna en un olivar de este pueblo de la Mancha Alta el pasado 21 de diciembre cuando se enredaron varios globos en el olivo que estaba ordeñando. «Había dos con aire y otros cuatro o cinco desinflados. Me bajé del olivo y fui a comprobar qué era eso tan raro. Entonces vi que tenían dentro una nota, la leí y me causó sensación». Era una semilla de jacaranda con las indicaciones para plantarla. Jesús lo hará en marzo en una maceta y luego, «cuando crezca», la pasará al parque de su pueblo. Pero, ¿cómo llegó hasta allí esa simiente? Todo comenzó con una idea de los responsables del vivero del barrio de La Oliva de Sevilla. El grupo de artistas y gestores culturales Jane’s Walk buscaba dar a conocer la labor en la conservación de especies botánicas que hacen los vecinos de esta zona de la ciudad, de manera que reunieron mil globos de helio hechos con material biodegradable, colgaron en ellos semillas para ser liberadas y plantadas en otros lugares durante la Navidad y los lanzaron el día 19 de diciembre. «Los niños de los colegios del barrio escribieron mensajes y detalles en las etiquetas que acompañaban cada una de ellas y se lanzó, en ramos de siete en siete, ese millar de globos de helio iluminados a la atmósfera con viento a favor Este Nordeste».

Dos de estos globos, que se sepa, ya han sido recogidos. El primero estaba un día después de su lanzamiento, organizado por el Ayuntamiento dentro del plan «Luces de barrio», en el pequeño pueblo de Sayatón, en Guadalajara. Lo avistó Manuel Palomeda: «Estábamos en el campo en una tierra de mis padres y fuimos a cogerlo», relata Manuel con tono risueño. «Miramos la nota que tenía, que decía que era una semilla que venía de Sevilla y que era un árbol de la Expo 92. En el sobrecito venía la semilla. Miramos en internet para ver qué clase de árbol es y comprobamos que se da en humedales y tiene flores rojas, así que lo vamos a plantar en primavera, que es cuando hay que hacerlo, al lado de un pequeño manantial en el campo para que tenga humedad». Este campesino se compromete a cuidarlo: «Aquí siempre tendremos un pedacito de Sevilla».

Lo mismo pasó un día después en Toledo con la jacaranda, la flor violeta de mayo que emigró desde el barrio obrero de La Oliva a los predios del Quijote. Así que habrá que comprobar cómo se comporta en tierra extraña, por si, como ocurre con el palo borracho del Alcázar, la pipa del árbol sigue aferrada a su origen argentino y florece durante la primavera del hemisferio Sur, que es nuestro otoño. La jacaranda de Toledo nos enseñará, tras su viaje en globo, si las flores de Sevilla también añoran su cuna cuando se exilian...