Turistas en el Centro de Sevilla
Turistas en el Centro de Sevilla - Raúl Doblado
Turismo

La tasa turística, una medida que divide al sector en Sevilla

El Ayuntamiento planteará al Gobierno central una modificación de la Ley de Haciendas Locales para que la puedan aplicar las propias ciudades

SevillaActualizado:

El debate sobre la tasa turística vuelve a la agenda municipal. Sin plazos ni presiones, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, solicitará al Gobierno central una modificación de la Ley de Haciendas Locales para que las ciudades puedan implantarla de manera autónoma, porque, de momento, están sujetas a lo que dicte el ejecutivo regional. Y en lo que toca a Andalucía, no hay ánimo entre los que ostentan las competencias de Turismo para autorizarla, como reconoció recientemente el vicepresidente de la Junta, Juan Marín.

Sin embargo, el regidor se muestra seguro de la utilidad de este gravamen, que reportaría alrededor de siete millones de euros al año, según sus cálculos. En una entrevista con ABC admitió con claridad que está «a la espera de que haya Gobierno de nuevo para volver a plantear que una ciudad turística como Sevilla pueda tener tributos propios ligados a esta actividad». Insistió en que el modelo que tiene en mente es el de Lisboa, que empezó a aplicar en 2016 una tasa de un euro por persona y día hasta un máximo de siete, a excepción de los menores de trece años.

La medida se ha extendido desde los hoteles, hostales y apartamentos a las viviendas con fines turísticos por las que recaudan las propias plataformas de comercialización como Airbnb. «Lo importante no es tanto el dinero como el concepto», consideró Espadas en la entrevista, convencido de que «nadie va a dejar de venir a Sevilla por tener que pagar un euro más» en la factura del alojamiento.

Quién gana y quién pierde

El debate no ha sido bien acogido en todos los ámbitos del sector turístico de la ciudad. Los hoteles fueron los primeros en mostrarse contrarios a esta iniciativa porque carga exclusivamente sobre ellos la labor de recaudación y le supone «una pérdida de competitividad». En esos términos se pronunció en su día el presidente de la patronal sevillana, Manuel Cornax, que en esta ocasión ha preferido no opinar hasta conocer los planes de futuro del Consistorio. Señala que «ese tema no se ha vuelto a tratar» y que «hay asuntos más prioritarios» como la solución para las terrazas de verano de estos establecimientos.

A los hosteleros tampoco gusta el modelo impositivo. El presidente de la asociación que los representa en la ciudad, Antonio Luque, muestra su rechazo a cualquier subida de tasas y sobre esta en concreto dice tener «demasiadas incógnitas». A este respecto, se pregunta sobre «el objetivo que persigue el Ayuntamiento imponiéndola y por qué la ha fijado en un euro y no en ochenta céntimos o en un euro y medio».

Tampoco tiene claro si irá a un fondo específico para promoción turística o a la caja única de los servicios municipales. Si se implanta, considera que debería ir a dar a conocer el destino y todos sus segmentos, incluido el gastronómico. De la misma forma cree que la manera de recaudarla, si se hace como en otras ciudades a través de hoteles y aparcamientos, debe extenderse a todos los tipos de alojamiento, incluido las viviendas con fines turísticos.

¿Cómo se recauda?

En eso mismo incide el presidente de la Asociación de Empresas Turísticas de Sevilla, Gustavo Medina, que dice no entender el debate sobre esta tasa «que ya aplican todas las ciudades con las que Sevilla se compara». Pone el caso de París, Berlín, Roma y hasta Venecia, que «cobra un disparate por pernoctar», considera.

Medina cree que el problema «no es tanto imponerla como decidir la manera en la que se recauda y a qué se destina». Entiende la reticencia de los hoteles porque «se carga exclusivamente sobre ellos la responsabilidad» y cree que es más justo «que se comparta esa carga con sistemas de recaudación en monumentos o empresas de servicios». También incide en la importancia de que «ese montante vaya destinado en su mayoría a la promoción, que es muy escasa para un destino como Sevilla». Recuerda que el presupuesto que se emplea para ello es «muy pequeño». «Si empezamos a diversificar y lo destinamos a distintos asuntos nos perdemos, porque tampoco es tanto dinero, se habla de entre cinco y siete millones de euros al año», aclara Medina.

Para gestores culturales como  Ricardo Gascó, gerente del espacio museístico Casa de Dueñas, sería «una buena medida si ese dinero se repercute en mejoras para la actividad turística». Reconoce que «hay muchas carencias todavía como una correcta señalización, más promoción de nuevos productos o facilitar los accesos en el Casco Histórico». Pero todo eso necesita de una inversión para la que no siempre hay disponibilidad. «Otra cosa es que vaya a la caja común y no tenga ningún impacto en el turismo. Si va a ser así, lo único que generaría es un agravio comparativo con otros destinos», destaca.

En todo caso, Gascó coincide con las opiniones anteriores y asegura que «nadie va a renunciar a visitar una ciudad como Sevilla por ahorrarse unos euros. Al fin y al cabo la tasa tendrá un valor simbólico, no creo que pase de uno o dos euros».