El agente Eduardo Domínguez simula una defensa en un curso con enfermeros sevillanos
El agente Eduardo Domínguez simula una defensa en un curso con enfermeros sevillanos - G.C.
AGRESIONES

El teniente León, el ángel de la guarda de los médicos y enfermeros sevillanos

Coordina el dispositivo de la Guardia Civil que ayuda a los profesionales sanitarios que son víctimas de agresiones y dice que «su seguridad es prioritaria para nosotros porque aportan muchísimo a la sociedad»

SevillaActualizado:

Fernando León, teniente de la Guardia Civil, es una especie de ángel de la guarda de los profesionales sanitarios sevillanos, pues coordina, junto con su equipo, todas las actuaciones relacionadas con cualquier manifestación de violencia o intimidación en centros de salud o atención médica domiciliaria.

Él es el interlocutor sanitario provincial de la Benemérita («las veinticuatro horas del día», dice) con los representantes de los centros médicos, colegios profesionales y Administraciones públicas en todos los dispositivos y planes de prevención y auxilio. También ha participado, junto con otros compañeros del Cuerpo, en los cursos de defensa que la Guardia Civil viene impartiendo a los profesionales sanitarios y que han recibido unas 1.800 personas durante el último año y medio.

«Para nosotros la seguridad de los médicos y enfermeros es una cuestión prioritaria porque aportan muchísimo a la sociedad», cuenta este teniente que tiene una carrera de veinte años a sus espaldas y lleva trabajando durante año y medio con estos profesionales. «Imagine lo que afecta a cualquier pueblo o ciudad la lesión de un médico o que alguno resulte herido. Son muy importantes para todos nosotros. Ademas, médicos y enfermeros son muy responsables y agradecen toda la formación que les damos», asegura.

Lo primero que deben hacer es avisarles cuando se inicie una situación conflictiva con algún paciente o familiar, bien por teléfono (062) o por una APP de la que disponen en su teléfono móvil muchos profesionales sanitarios («alertcorps»), gracias a la cual la Guardia Civil o la Policía Nacional pueden localizar su ubicación. Para los médicos y enfermeros que realizan asistencias domiciliarias es fundamental disponer de ella. Pronto se incorporará un icono que indicará agresión o pelea.

El teniente León con el diploma que le entregó Pilar Cordero en nombre del Colegio de Enfermería de Sevilla
El teniente León con el diploma que le entregó Pilar Cordero en nombre del Colegio de Enfermería de Sevilla - G.C.

Antes de que se presenten los agentes de las fuerzas de seguridad en el lugar donde se puede producir la agresión, los profesionales deben seguir los consejos que les dan el teniente León y los miembros de su equipo. Son minutos de gran tensión que pueden hacerse eternos.

«Les aconsejamos la escucha activa del agresor y cambiar el usted, que podría interpretar como una amenaza, por el yo, de modo que el profesional sanitario trate de mostrarle una cierta empatía con su problema o con las razones para su agresividad hasta que nosotros lleguemos al lugar del suceso», cuenta el teniente. Se trataría, pues, de decirle a esa persona cosas como «yo te comprendo», «yo te entiendo», «yo me puedo poner en tu lugar» y frases de ese tipo que logren calmarlo para ganar tiempo.

«Lo ideal es que pueda alertar también a un compañero para que no esté solo durante esos minutos», dice el teniente León. Para hacerlo, casi todos los centros de salud tienen en los teclados de los ordenadores una tecla de alarma, que es «control +F12», que funciona como tal en todos los dispositivos del recinto. No todos tienen un «botón antipánico», aunque en un futuro próximo no habrá ninguno sin él.

Si el agresor se encuentra en un pasillo, lo último que hay que hacer es dejarlo pasar a la consulta. «Hay una tendencia en muchos profesionales a introducirlo en ella con la idea equivocada de que en un espacio más cerrado, lejos de otros usuarios, mejorarán las cosas», cuenta este oficial, quien también aconseja una disposición del mobiliario de las consultas que ayude a limitar las agresiones.

«Normalmente el agresor va a tratar de causar el máximo daño posible y dirigirá sus golpes al triángulo facial, que es la zona que el profesional sanitario deberá proteger en primera instancia, para lo que les enseñamos maniobras de defensa», asegura el teniente León.

Plan de prevención de la Consejería de Salud

Catalina García, viceconsejera de Salud y Familias, asegura a ABC que el problema de las agresionesa profesionales sanitarios «es importante y nos ha preocupado desde siempre». Como prueba de ello, cuenta que en el primer Consejo de Gobierno de esta legislatura se mandató a la Consejería de Salud y Familias para que aprobara un plan para solventar este problema y erradicar la violencia del ámbito sanitario.

Cuenta que el pasado 14 de marzo se constituyó una mesa de trabajo con representantes de la Consejería, sindicatos, pacientes, profesionales de las fuerzas de seguridad del Estado y letrados de la Junta, a la que asistió el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, para darle mayor visibilidad.

«Se trata de un problema importante que tenemos que solucionar entre todos y creemos que la prevención de las agresiones es lo más importante», dice la viceconsejera, que anuncia campañas de concienciación y sensibilización. También de cómo funciona el sistema sanitario público. «No se va a justificar nunca una agresión, sea del tipo que sea, porque nadie se merece que se le agreda en su puesto de trabajo, pero a veces se da un gran desconocimiento del funcionamiento del sistema que genera tensiones», dice García.

El plan de prevención de las agresiones ya se ha terminado pero la plataforma constituida en marzo debe darle el visto bueno y ver si es preciso añadir algo. A primeros de septiembre, lo aprobará el Consejo de Gobierno, según los planes de Salud. «Es muy importante que el profesional no se sienta solo después de la agresión y el SAS lo va a acompañar desde el primer día. La soledad del profesional se va a acabar y también tanta burocracia que pueda disuadirle de presentar la denuncia, como ocurre en ocasiones. Hay que evitar que ese profesional vuelva a ver a su agresor y que esos trámites burocráticos se hagan de una forma rápida», dice la viceconsejera. Y añade: «Hay que restablecer la dignidad del profesional, que no puede ir al trabajo con estrés. Eso también influye en la calidad de la asistencia que pueda prestar».

Salud asegura tener identificados las zonas donde se producen más agresiones y ya se ha contratado a más vigilantes en los centros de salud ubicados en ellas, a los que se les dotará de más medidas de seguridad, entre ellas, un botón antipánico.