Se traspasa 'Casa Anselma', uno de los templos de la sevillanía
Anselma Giménez se ha jubilado y, después de 36 años, deja su histórico bar de fiestas de Triana, uno de los grandes atractivos turísticos de Sevilla en las últimas décadas: «He vivido más para Sevilla que para mí»

Anselma Giménez ha cantado su última salve rociera en su templo de la calle Pagés del Corro. Desde hoy cuelga en la puerta un cartel definitivo. 'Se traspasa' . La pandemia, la salud y la edad han podido con ella justo después ... de haber pasado una racha personal muy dura. Anselma superó un cáncer sin dejar de batallar por mantener su local, en el que durante 36 años ha recibido a turistas de todas partes del mundo para mostrarles la cara folclórica de la ciudad . Su casa se convirtió en un lugar de peregrinación para todos los viajeros que caían por Sevilla y ella se encargó personalmente, noche tras noche, de amenizar las copas de sus clientes. 'Casa Anselma' ha sido durante más de tres décadas el Museo Bellver de Sevilla, pero en vivo. Costumbrismo en vena.
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Su propietaria ha tenido varios reconocimientos en los últimos años, como el nombramiento de Hija Predilecta de Triana , pero también han sido tiempos muy difíciles de salud para ella. Y la pandemia le ha dado la puntilla. Su negocio vivía fundamentalmente del turismo y aunque el público local también lo frecuentaba, entre el cierre de fronteras y la reducción de horarios de la hostelería, la persiana lleva más de un año bajada . Por eso Anselma ha decidido poner fin a uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad, templo de las sevillanas y las rumbas por el que han pasado famosos de toda clase, miembros de la Familia Real española, príncipes extranjeros, futbolistas, actores...
«Hace ocho años tuve un cáncer y estoy muy bien, pero necesito vivir»
«Quiero irme dignamente, he ocupado un sitio en Sevilla que no lo ha ocupado nadie y estoy muy contenta por eso«, asegura a este periódico mientras camina por su barrio de San Lorenzo. La conversación se rompe cada vez que se cruza con alguien. »Adiós, Rosa. Adiós, Manolo. Adiós, guapo. Adiós, miarma«. Entre saludo y saludo explica que »la pandemia se ha cargado el negocio porque nosotros abríamos sólo de noche de 12 a 2 de la mañana y eso nos ha perjudicado mucho«. Pero la razón por la que ha decidido traspasar su histórica taberna va más allá: »Tengo 72 años, ha muerto un hermano mío del virus y he decidido que ya no trabajo más . Hace ocho años tuve un cáncer y estoy muy bien, pero necesito vivir. He estado 36 años todas las noches cuidando de mi negocio sin dejar entrar a maleantes, he vivido más para Sevilla que para mí y he conseguido una gran estabilidad, no me ha regalado nadie nada«.
«He hablado a todo el mundo en su idioma, sin yo saber hablarlo, y he atendido lo mismo a los ricos que a los pobres»
Para Anselma Giménez se hace duro echar la vista atrás. Son muchos los recuerdos, sobre todo durante la Expo, su época dorada. Pero en febrero sufrió un ictus del que se ha recuperado bien y entonces tomó la decisión definitiva: «En mi casa han grabado televisiones de todo el mundo entero, le he aguantado el chorreón a todo el mundo , le he hablado a todo el mundo en su idioma, sin yo saber hablarlo, y se reían. He atendido lo mismo a los ricos que a los pobres«.
Quien coja el traspaso podrá quedarse con las fotos y con toda la decoración «porque esa es mi vida y creo que el sitio tiene mucho sabor, pero ahora quiero cantar sólo para mis amigos. Quiero un traspaso medio regular e irme al Rocío a sentarme a verlas venir»...
Ya ha recibido varias ofertas, pero ninguna le convence todavía. Su ilusión es que el nuevo inquilino mantenga el espíritu del negocio. «Han sido muchos años de trato con todo el mundo con la única idea de que se sintieran como en su casa, he dado mi vida ahí y sería una pena que eso se perdiera , pero yo ya no puedo seguir». Anselma arregló el alquiler con los hijos de los propietarios originales de la casa de Pagés del Corro con Antillano Campos en la que muchos han ahogado sus penas estos 36 años. El que venga lo tiene todo resuelto. Pero su salve rocera ya sólo se podrá escuchar en las marismas.
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