Vista aérea del nuevo campus, proyecto desarrollado por Luis Vidal + Arquitectos - ABC

La Universidad Loyola Andalucía estrena un campus 5G

El que arranca en septiembre será un curso especial para la universidad de los jesuitas. Tras seis años en Palmas Altas, se mudan a Dos Hermanas

SevillaActualizado:

Moderno, funcional, sostenible. Un campus del siglo XXI levantado por una orden religiosa que hunde sus raíces en el siglo XVI. La Universidad Loyola Andalucía está de enhorabuena. Tras seis años de interinidad en el Campus Tecnológico Palmas Altas, el comienzo del curso 2019/2020 traerá consigo el estreno de un nuevo campus universitario levantado sobre término municipal de Dos Hermanas. Ni año y medio ha transcurrido desde que el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, colocara y bendijera la primera piedra de un complejo ubicado en el Parque de Innovación y Desarrollo Dehesa de Valme, que está llamado a ser, según se subraya desde la institución académica de la Compañía de Jesús, todo «un referente en cuanto a diseño, accesibilidad, sostenibilidad y tecnología».

Será a partir del próximo 2 de septiembre, con el arranque del séptimo curso académico desde su puesta en marcha, cuando las nuevas instalaciones de la Universidad Loyola comiencen a cobrar vida, albergando a partir de entonces a una comunidad cercana a las 2.500 personas, entre personal y alumnado, si bien desde la institución académica se espera que dentro de cuatro años el número de alumnos que se formen en sus aulas pueda alcanzar la cifra de 5.000.

Actualmente, se está ultimando la construcción y desarrollando el proceso de traslado a la nueva sede, cuyo proyecto está inspirado en los campus integrados norteamericanos y que ocupa una superficie de 36.000 metros cuadrados. La firma Luis Vidal + Arquitectos, responsable de obras internacionales tan significativas como la terminal 2 del aeropuerto de Heathrow en Londres, ha sido la encargada de desarrollar un proyecto de «pocos edificios, eficientes y optimizados», y en cuyo diseño nada se ha dejado al azar, ni siquiera los condicionantes medioambientales y el «clima agresivo» que azota la parcela. Tanto se han cuidado en el proyecto los factores medioambientales y los requisitos de sostenibilidad que el nuevo campus de la Loyola aspira a conseguir la certificación medioambiental Leed Gold.

Todo está concebido para crear entornos que favorezcan los procesos de aprendizaje e investigación y facilitar, en definitiva, la vida universitaria. El nuevo campus, cuya inauguración oficial se postergará a noviembre, ha supuesto una inversión superior a los 40 millones de euros y consta de un edificio principal que alberga los servicios centrales de la Universidad, salón de actos, aulas y laboratorios. Un segundo edificio da cabida a la capilla y otro a la biblioteca. Esta primera fase incluye, asimismo, un pabellón deportivo, una pista polideportiva y dos pistas de pádel.

Enfrentada al edificio principal, se abre una enorme plaza que se convertirá en el corazón de la universidad y su verdadero motor como gran espacio de encuentro. Para el rector de la institución académica, Gabriel Pérez Alcalá, estas nuevas instalaciones «reflejan lo que la Universidad Loyola es y quiere seguir siendo: un espacio de diálogo con otras culturas y religiones, de reflexión intelectual y académica, de investigación e innovación, de convivencia, y de crecimiento personal y profesional».

Movibilidad sostenible

Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los responsables del gobierno de la universidad es la movilidad diaria de las 2.500 personas que espera albergar el campus. Con motivo del comienzo del curso 2019/2020, la universidad ha desarrollado un plan de movilidad para su comunidad universitaria bajo las premisas de eficiencia y sostenibilidad, tanto económica como medioambiental, en el que la tecnología y la innovación juegan un papel fundamental.

Loyola quiere ser pionera en materia de movilidad sostenible y para ello ha puesto en marcha un plan que se desarrolla en una aplicación que conecta a distintos proveedores de movilidad, poniendo a disposición de toda la comunidad universitaria una solución de movilidad intermodal 360º. Esta App facilitará información en tiempo real de alternativas de transporte público (metro, cercanías, autobús, etc.), y acceso a opciones privadas, como las lanzaderas propias de la universidad, y para compartir vehículos, motos y patinetes eléctricos, entre otros.

De este modo, los universitarios podrá acceder a las alternativas de transporte disponibles para elegir la opción más conveniente, siempre con tres variables diferenciales tales como tiempo, precio y emisiones de CO2 a la atmósfera. «Todas las opciones de transporte estarán integradas en la aplicación, en la que, además, se hará un cálculo de la huella de carbono que vamos generando», subraya el gerente de la Universidad Loyola, Manuel Molina.

«Para nosotros la preservación del medio ambiente es fundamental y queremos hacerlo patente tanto en las características del diseño de nuestro nuevo campus, que aspira a la certificación Leed Gold, como en la forma de desplazarnos hasta él», señala.

Para el desarrollo de esta aplicación la Universidad Loyola ha apostado, de la mano de Telefónica, por la solución integral AIO (All in One), desarrollo de la startup sevillana del mismo nombre especializada en innovación en movilidad sostenible Smart Mobility.

A poco más de un mes para que el estreno del nuevo Campus, en los terrenos de la Dehesa de Valme se trabaja intensamente en la mudanza.

Los jesuitas, primera orden en crear una universidad

Reconocida por el Parlamento de Andalucía el 23 de noviembre de 2010, la Universidad Loyola es la undécima del sistema universitario andaluz y la primera privada de iniciativa social de la comunidad autónoma. El próximo curso será el séptimo de esta Universidad, que inició su andadura en el 2012/2013. Cuenta ya con tres promociones de egresados y un volumen actual de unos 4.700 estudiantes en sus dos Campus de Sevilla y Córdoba. La Loyola es una más de las 238 universidades y centros universitarios con los que cuenta la Compañía de Jesús repartidos en más de 70 países con más de 160.000 estudiantes de todas las confesiones. La tradición educativa de los jesuitas nació con los comienzos de la propia Compañía, que se convirtió en la primera orden religiosa en fundar una universidad, el Colegio Romano en 1551.