La filóloga, escritora y profesora Lola Pons
La filóloga, escritora y profesora Lola Pons - Juan Flores
Educación

«Urto» y «exclavo», así escriben los universitarios sevillanos

Desde Primaria a la Facultad hay faltas de ortografía garrafales. En la Universidad lo ven como algo «preocupante» que viene de base y por la falta de hábito lector

SevillaActualizado:

Hubo un tiempo en el que una falta de ortografía en Selectividad suponía que el tribunal dejase de corregir y suspendiera al alumno. Hoy no es así. Se es menos severo con la escritura y ello está provocando que esas faltas se hayan generalizado y sean frecuentes.

Es un problema que no se ha quedado en la base sino que ha llegado a la Universidad ya que los estudiantes las cometen a diario en exámenes y en textos. Se ha convertido en algo «preocupante».Lo reconocen profesores desde la Universidad a Primaria.

«Se están produciendo más faltas de ortografía de las que debería tener un universitario; pese a que estamos en la educación superior y se supone que los alumnos conocen los rudimentos del lenguaje». Lo dice Lola Pons, historiadora de la lengua y profesora de la Universidad de Sevilla, que admite que es un problema que llevan años detectando. Ella lo lleva notando en quince años de experiencia.

No va a más, pero tampoco mejora. Es una tendencia «estable en el error» en los últimos tiempos. No por ello es menos preocupante. Sobre todo, porque, «viene de base» ya que procede de etapas anteriores. Le preocupa aun más porque en su clase está formando a los que serán futuros profesores de Lengua. «Formo a alumnos de Filología y me esfuerzo por hacerlos conscientes de la responsabilidad que tienen», dice. Pons lee muchas tildes incorrectas en los pronombres interrogativos, palabras como enseguida o aparte que escriben separadas y lo más común: la b y la v mal utilizadas además de la h.

Lo corrobora el decano de Derecho de la Universidad de Sevilla, Alfonso Castro, que observa muchos alumnos con faltas de ortografía y también algunos profesores. Lo considera más preocupante teniendo en cuenta que están cursando disciplinas de Letras. Castro lo achaca a que se ha perdido «la afición por la lectura» e incluso a que los estudiantes compran menos los manuales, que no tienen faltas. Por contra, los alumnos estudian por sus propios apuntes, con lo cual, nadie les corrige. Incluso algunos intentan grabar las clases. «No cuidan la ortografía», recalca.

El decano Castro, que además es catedrático de Derecho Romano, se encuentra a alumnos que escriben exclavo por esclavo y urto por hurto. Les reprende con humor: «Les digo que no estamos hablando del marido de la urta ni de un clavo que ha dejado de serlo». Son también graves las faltas que se encuentran en los institutos los profesores de Secundaria y Bachillerato. En el IES Vicente Aleixandre, pese a ser uno de los institutos con buenos resultados académicos, hay muchos alumnos con faltas. «Hay un verdadero problema», admite Caty León, jefa del departamento de orientación del Vicente Aleixandre. En ese centro tienen un grupo de chicas de ESO, de las que sacan muy buenas notas, que han pedido ayuda para mejorar su ortografía.

«Hay alumnos buenos, incluso brillantes, que tienen problemas para escribir con corrección», admite Caty León. No es sólo la ortografía: no cogen bien el lápiz, tienen una caligrafía deficiente, no saben escribir en folios en blanco...

Cathy León
Cathy León - ABC

¿Por qué ocurre? Hay distintas opiniones pero, una de las causas es, según la profesora de la US, Lola Pons, que «se ha bajado la severidad de las correcciones» pero también que, desde Primaria se priman contenidos y no las formas al escribir. Se ha sido «menos severo» y el alumnado cada vez da menos importancia a un error en la universidad . Y también influye «que no se ha tratado debidamente en Primaria».

No es el whatsapp

En el trasfondo todos ven la misma causa: la falta de hábito lector. Cada vez se lee menos y eso provoca que se estén cometiendo más faltas. «El problema no es el whatsapp; el que escribe mal en el móvil también lo hace en el examen», dice Pons, insistiendo en que la lectura «es la que educa en la corrección». Puede ser también que, como dice Caty León del IES Vicente Aleixandre, «no se dedica suficiente tiempo a trabajar el lenguaje como herramienta».

«No se exige que escriban sin faltas», dice Jorge Cabrera, otro profesor de instituto de APIA, «Si aplicáramos este criterio, no aprobaría nadie», insiste el profesor, que asegura que cada vez hay menos dictados y redacciones. O también que los libros clásicos los adaptan. Ya no se lee el «Lazarillo» ó «La Celestina». Son textos adaptados.

Todos coinciden en que se es mucho menos severo. La profesora de la US ha suspendido «a alumnos brillantes que habían cometido faltas de acentuación» porque, en una materia como la suya, los alumnos deben escribir correctamente. «No se estila demasiado el método punitivo», admite insistiendo en que hay que ser «más exigente». Y que hay casos flagrantes en los que el alumno debe aprender lo que es una b y una v. «A veces pedimos a los alumnos que escriban 300 veces una palabra como antiguamente», admite. Pero eso no es lo normal.

Dictados

María Gutiérrez de Rueda y Lola García Prado, tutoras de 6º de Primaria de un centro de Infantil y Primaria de Sevilla, notan que los niños leen menos, escriben menos y están acostumbrados desde la edad mas temprana a los whatsapp, sin reglas ortográficas. Y eso se ve en la escuela. Hacen dictados, un diez por ciento dentro de la asignatura de Lengua. Y evalúan y penalizan la ortografía en exámenes o redacciones y trabajos. Sin embargo, por mucho que penalicen, los niños no interiorizan. «Hay que trabajar en la escuela y en la familia; si en casa no se le corrige, no podemos hacer milagros», advierten. Ambas recalcan la importancia de la lectura y «la falta de interés ante el trabajo bien hecho». Y que, en ocasiones, la familia no apoya lo que se hace en la escuela.

María Gutiérrez y Lola García
María Gutiérrez y Lola García - ABC

Lo remachan: hacen dictado semanal y en el examen, pero no castigan. Pero hay un problema de «falta de atención» ya que cometen faltas hasta en los copiados. «Tienen mucho estrés porque quieren acabar los deberes para irse a jugar», insisten, advirtiendo que ya no hay interés por «el trabajo bien hecho». También creen que debe ser responsabilidad de los padres. Sea como sea, desde Primaria a la Universidad, las faltas de ortografía son cada vez más comunes.