Terraza exterior de la venta Pilín, construida en el barrio de Tablada
Terraza exterior de la venta Pilín, construida en el barrio de Tablada - MILLÁN HERCE

La venta Pilín cumple un siglo en Sevilla

Su fundador fue Feliciano González Pacheco «Pilín», banderillero de Juan Belmonte

SEVILLAActualizado:

El próximo jueves, día 5 de abril, la Real Venta de Pilín cumplirá un siglo desde su apertura en la ciudad de Sevilla. Para celebrar esta efeméride, los hermanos González-Mazón Álvarez, propietarios de la venta, organizarán ese mismo día, a las 14.00 horas, un evento en el establecimiento hostelero en el que se descubrirá un azulejo conmemorativo.

Los seis nietos del banderillero del torero Juan Belmonte Feliciano González Pacheco «Pilín», fundador de la venta en el año 1918, forman la tercera generación de una familia que continúa con la tradición de ofrecer una cocina de calidad a sus clientes.

La venta, situada en el número 86 de la avenida García Morato, en el barrio de Tablada, fue diseñada por Aníbal González, principal referente de la arquitectura regionalista sevillana. En la biografía del banderillero Feliciano González Pacheco «Pilín», el propio Feliciano narra que en el año 1915 un barracón en obra se derrumbó causando muchos heridos.

Aníbal González

«Pilín» ayudó al rescate de las personas accidentadas y como muestra de su agradecimiento Aníbal González le ofreció cien pesetas. «Pilín» rechazó el dinero porque, según le dijo, lo hizo de forma voluntaria. Además, le explicó que era banderillero de Juan Belmonte. Entonces, Aníbal González le ofreció su casa para lo que le hiciera falta.

Unos años después «Pilín» pensó en abrir una venta y habló con Aníbal González, quien le hizo los planos y envió a un encargado y dos operarios a los terrenos de la venta, la cual se construyó en un mes. El arquitecto sólo le cobró los materiales.

En la Real Venta de Pilín han comido numerosas personalidades, generales y aviadores de la base de Tablada, pero la visita más ilustre fue realizada por el Rey Alfonso XIII en abril de 1925. Una placa de cerámica en la entrada de la venta recuerda que le acompañaban el príncipe Hohenzollern, los infantes Carlos y Alfonso y los marqueses de Carisbrooke.

La venta más antigua de Sevilla capital está especializada en comidas caseras, guisos y carnes a la brasa. Además, entre sus platos están la carrillada, la cola de toro, el potaje, las espinacas y toda clase de pescado del día. Sus dos salones, amplias terrazas y zonas ajardinadas, con una capacidad para unas 500 personas, permiten que la venta se convierta en un lugar privilegiado para las familias donde pueden degustar platos típicos sevillanos y los niños disponen de un espacio de recreo.