El acusado, escoltado por la Policía en el banquillo de la sala donde está siendo juzgado
El acusado, escoltado por la Policía en el banquillo de la sala donde está siendo juzgado - EP
Tribunales

La víctima de la brutal violación del Parque de María Luisa murió tras desangrarse durante tres horas

Los forenses determinan que la joven no pudo defenderse por su estado de somnolencia aunque sintió dolor

SEVILLAActualizado:

Los restos de piel y de ADN de Francisco Morillo, de 47 años, acusado de la violación mortal del Parque de María Luisa, aparecieron en 20 muestras recogidas en el lugar del crimen, entre ellos en la ropa interior de la víctima, en sus órganos sexuales y en los pañuelos de papel, algunos de los cuales fueron retirados por una limpiadora del recinto que testificó en la jornada del martes.

Este miércoles proseguía el juicio en la Audiencia Provincial de Sevilla con la declaración de agentes de la Policía Científica, los médicos que le hicieron la autopsia al cadáver de la víctima así como el jefe del Instituto Nacional de Toxicología de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla, Manuel Salguero.

En algunas de las muestras recogidas hay restos epiteliales del acusado y en otros cromosomas suyos mezclados con los de la víctima, que murió desangrada y cuyo cadáver se localizó el 24 de febrero de 2016 en la glorieta Juanita Reina del parque de María Luisa. Sara fue abordada presuntamente por el acusado la noche antes cuando ésta ya había ingerido medicamentos en un intento de suicidio que tanto la familia como los investigadores no creen que fuera definitivo. La joven, de 32 años, ya había tenido experiencias anteriores de autólisis y acababa de iniciar una relación sentimental que no hacía pensar que quisiera acabar con su vida.

Indisposición del presidente del tribunal

Según informa EFE, la tercera jornada de la vista oral se ha tenido que suspender unos minutos por indisposición del presidente de la sala, el juez Pedro Izquierdo. Estaba previsto que el juicio acabara este miércoles. Pero se ha pospuesto la última sesión para el viernes, cuando se prevé que las partes presenten los informes finales.

Los médicos forenses han confirmado que Sara murió la madrugada del 24 de febrero después de dos o tres horas desangrándose y tras la brutal agresión que sufrió con un objeto romo que no se encontró. También han descartado que las «brutales lesiones», como las calificó el jefe de la investigación en la primera jornada, las hubiera podido ocasionar el miembro viril debido a la extensión que tenían.

El acusado pudo manejar el cuerpo de Sara con facilidad porque era «como un muñeco de trapo», señalan los médicos

La víctima sufrió dolor pero no pudo defenderse porque estaba en un estado de «somnolencia» por las pastillas que había ingerido con la supuesta intención de suicidarse. Sin embargo, los forenses confimaron que la dosis que había tomado no era letal. El acusado pudo manejar su cuerpo con facilidad porque era «como un muñeco de trapo», han precisado los médicos.

Su mujer, otra víctima

También ha prestado declaración la mujer del acusado, María del Carmen Román, quien reconoció, tal y como había contado la Policía, que en el año 2006 le denunció porque le había drogado y dormido y luego abusó de ella y le hizo fotos. Ella se dio cuenta de lo que había ocurrido cuando vio las imágenes en su teléfono.

Esa parafilia está definida como somnofilia y para los investigadores encaja con el perfil del agresor, que aprovechó que la víctima estaba desvalida para atacarla. En ese retrato los agentes incluyeron también las aficiones sexuales de Francisco Morillo, las cuales quedaron en evidencia en el material audiovisual que le encontraron en un ordenador portátil. Allí había vídeos y fotografías de sexo extremo.

La esposa de Francisco le denunció en once ocasiones y él en otras dos a ella; si bien en ningún caso se ratificó en sus denuncias. Por eso el acusado nunca fue condenado por violencia machista.

En su declaración ha sorprendido a la sala al afirmar que «de bueno que es, es tonto» y ha corroborado la tesis de la defensa, al asegurar que el acusado había bebido aquella noche. Esa circunstancia es barajada por el abogado del acusado para intentar que prospere la aplicación de una circunstancia atenuante.