El procesado se refugió en el barrio de Los Pajaritos, donde vive su madre, tras agredir a su expareja
El procesado se refugió en el barrio de Los Pajaritos, donde vive su madre, tras agredir a su expareja - ABC
Tribunales

Violencia machista en Torreblanca: «Le dije que quería volver con él para salvar mi vida»

La Audiencia de Sevilla juzga a un acusado de haber intentado matar a su expareja, a quien cortó los tendones de las manos

SevillaActualizado:

«Le dije lo que quería oír, que quería volver con él, para salvar mi vida». Ésta ha sido la confesión de una víctima de violencia machista durante su declaración este jueves en el juicio que celebra la Audiencia Provincial de Sevilla contra el que fuera su marido, Javier G.L., acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa.

El 2 de abril del pasado año, el procesado intentó presuntamente matar a su expareja con un cuchillo en la vivienda de ella, situada en el barrio sevillano de Torreblanca. La resistencia y lucha por salvar su vida le costó a la mujer tres operaciones en los tendones de las manos. Sufre secuelas físicas desde entonces, ya que ha perdido movilidad, y se encuentra sometida a tratamiento psicológico.

Amenazas de muerte delante de las dos hijas que tiene en común este matrimonio, coacciones, cortes de luz, quebrantamiento de medidas cautelares y, por último, un intento de homicidio. Así ha sido el calvario que ha tenido que padecer la víctima, que este jueves ha tenido que revivir todo este sufrimiento ante el tribunal de la Sección Cuarta, presidido por el magistrado José Manuel de Paúl, quien en todo momento se ha mostrado tranquilizador con ella.

El acusado, que ha negado intentar acabar con la vida de la madre de sus hijas, ha pedido perdón por los hechos y ha mostrado su arrepentimiento. «Sólo quería hablar con ella para que me dejara ver a mis niñas y con el cuchillo pretendía intimidarla», ha asegurado. La Fiscalía solicita once años y diez meses de cárcel; mientras la acusación particular eleva esta petición a trece años de prisión para Javier G.L., que actualmente se encuentra privado de libertad de forma provisional.

La víctima, angustiada y llorando por tener que revivir aquel ataque, ha relatado a la Sala lo que ocurrió el 2 de abril, cuando sobre las 11,00 horas se dirigió a su domicilio de la calle Sauce y su marido la estaba esperando escondido. La asaltó, la agarró del cuello y la introdujo en su casa, dejándole caer tras un empujón. Entonces, se colocó encima de ella y le puso un cuchillo en el cuello, amenazándola con acabar con su vida. «Hoy vas a morir, hoy te voy a matar», le dijo, según la confesión de la víctima.

Después dirigió el arma al abdomen de la mujer, que impidió que se lo clavara agarrando la hoja del mismo. Ella, sin dejar de ofrecer resistencia con la mano en el cuchillo, a pesar de las heridas que le estaba ocasionando, comenzó a decirle al agresor «lo que quería oír, que volvería con él, para salvar mi vida». Incluso, le pidió un beso y se lo dio.

Estas palabras «calmaron» al varón y ella aprovechó esta relajación para salir al rellano, donde estaba una vecina que había escuchado los gritos. En estado de shock, la víctima entró en la casa de la vecina hasta que llegó la Policía, mientras el agresor se fue a casa de su madre en Carmona, desde donde la llamó.

Los episodios de amenazas y coacciones no eran nuevos en esta pareja, como así lo ha confirmado la propia mujer. Como consecuencia de esto, un juez impuso medidas cautelares al varón, entre ellas, orden de alejamiento, que quebrantó en varias ocasiones, según ha señalado la madre de las menores.

Sin recuerdos un año después

A pesar del duro relato de la víctima, la vista oral ha estado marcada por la vecina de la víctima que la auxilió en su casa, una testigo que no se ha acordado de nada un año después de los hechos y contra quien la Fiscalía pedirá deducir testimonio, algo que determinará el tribunal en la sentencia. «Es una causa muy grave, hay una persona en prisión preventiva y no se acuerda de nada un año después», ha dicho la fiscal.

Los intentos del presidente del tribunal por calmarla y las advertencias posteriores de que le se podría abrir un proceso contra ella por no declarar no han sido suficientes para que la vecina haya contado algo más de que escuchó gritos y una discusión, ni siquiera se acordaba de que Javier G.L. portaba un cuchillo en una mano mientras con la otra agarraba a su mujer por el cuello.

Tampoco se acordaba de lo declarado el mismo mes de abril ante el el juez que llevó la instrucción del caso, donde dijo que estaba convencida de que había salvado su vida al meterla en su casa. «Hice lo que tenía que hacer como madre y como mujer», ha expresado la testigo antes incluso de tomar la palabra las partes para interrogarle. «No me acuerdo de nada, me he ido de mi barrio y de mi casa para olvidar el pasado», ha manifestado antes de salir de la sala.