Dos turistas en el entorno de la Catedral de Sevilla
Dos turistas en el entorno de la Catedral de Sevilla - Juan Flores
Turismo

Viviendas turísticas en Sevilla, un negocio de cien millones de euros al año

El alta de pisos para alojar a viajeros se duplica en apenas dos años y roza ya los 5.000, concentrados en la zona norte del Casco Histórico y Triana

Sevilla Actualizado: Guardar
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La oferta legal de viviendas turísticas en Sevilla mueve ya un volumen de negocio de cien millones de euros. Ese es el montante que ingresaron los propietarios de estos pisos, que se concentran en el Casco Histórico y el entorno monumental de Triana. Aunque no todo fue a parar a sus cuentas corrientes, hay que restar los gastos de comunidad, IBI e IRPF, además de la hipoteca de aquellos que todavía mantienen la deuda con el banco. Tampoco están contemplados los costes de mantenimiento y suministros de luz, agua e internet.

El cálculo se ha realizado a través de la empresa Airdna, que está especializada en el análisis de datos de plataformas de alquiler turístico como HomeAway y, por supuesto, Airbnb, a través de la que se comercializa el 70 por ciento de la oferta sevillana. La consultora indica que los ingresos medios de cada propietario rondan los 1.675 euros al mes. En lo que va de año, abril ha sido el más rentable, cuando se llegaron a embolsar hasta 2.326 euros; mientras que enero fue el más modesto, con 1.024. Esa renta, multiplicada por doce, arroja un resultado de unos 20.100 euros al año, muy por encima del salario medio que cobran los sevillanos que trabajan por cuenta ajena. El resto es aplicar esa cifra a las 4.975 viviendas con fines turísticos que constan en el registro de la Junta de Andalucía y que superan ya en número de camas a la planta hotelera de la ciudad.

Los cien millones de euros de facturación ofrecen una idea clara de la envergadura que ha alcanzado esta actividad, que comenzó a crecer hace apenas cinco años y hoy es responsable de la profunda transformación del mercado turístico y el residencial en varias zonas de la ciudad.

En pleno debate sobre la necesidad de una mayor regulación de este tipo de alojamiento, las administraciones han empezado a tomar cartas en el asunto. El primer paso ha sido sacar estas propiedades de la clandestinidad con más vigilancia y acuerdos con las plataformas de comercialización para que no anuncien propiedades que carezcan de licencia. Ese ha sido el principal motivo para que la cifra de apartamentos se duplique en apenas dos años. De los 2.207 que tenía controlados la Junta a finales de agosto de 2017 la cifra ha crecido hasta los 4.975, según la última actualización del registro de la Consejería de Turismo. El siguiente caballo de batalla será garantizar la necesaria convivencia entre residentes y huéspedes con la incorporación de nuevas normas que todavía están en estudio.

En todo caso, el perfil del propietario de una vivienda turística en la ciudad es el de un ciudadano particular que utiliza esta renta como un complemento a sus ingresos, no suele ser su única actividad. Según la información que facilita la empresa Airdna, un 42 por ciento de estos pisos son de una habitación y otro 37 por ciento son de dos. El 13 por ciento son de tres habitaciones y apenas el 6 por ciento son estudios. En su mayoría se ofrece la propiedad completa y apenas un pequeño volumen son habitaciones privadas en pisos compartidos con el propietario o con otros inquilinos.

La tasa de ocupación de estas propiedades se sitúa en torno al 65 por ciento a lo largo del año. Ese es el valor medio, aunque en realidad existe una gran diferencias entre los meses de temporada alta y los de baja. En primavera ronda el 80 por ciento, mientras que en invierno apenas se sitúa en el 50 por ciento. Y finalmente, la consultora recoge la concentración de estos alojamientos que han proliferado sin control en la zona norte del Casco Histórico de Sevilla, distrito en el que suponen ya el 20 por ciento de la oferta residencial, como desveló la empresa municipal de vivienda Emvisesa.

Otra de las zonas con más presencia de viviendas turísticas es el Altozano y las calles aledañas, donde muchos inversiones han puesto sus ojos para aprovechar el filón de esta lucrativa actividad.