Alba Muñoz - Antonio Periáñez

Vuelta al cole: cuando la «A» es «un puntito»

Acompañamos a la niña ciega sevillana Alba Muñoz en su primer día de clase en el colegio La Salle - La Purísima de Sevilla

SevillaActualizado:

«Un puntito es la "A", tres puntitos es la "L", dos puntitos es la "B" y un puntito es la "A"», Así nos enseña la niña sevillana Alba Muñoz como se escribe su nombre en Braille con la máquina Perkins, esa a través de la cual «le das a unas teclas y salen puntitos». «Somos La Salle» es el lema del curso 18-19 de segundo de Primaria del colegio La Salle - La Purísima, con el que nos reciben el primer día de clase los 25 compañeros del aula en el que estudian Alba y Desi Muñoz. Las dos hermanas son mellizas, Alba es ciega y Desi tiene un resto visual reducido que le permite trabajar en tinta (trabajar con los mismos libros que el resto de la clase).

Silvia Zoilo, vecina del Cerro del Águila y madre de tres hijas, eligió este centro de educación del número 35 de la calle San Luis por «cercanía al trabajo», ya que es auxiliar de enfermería de una residencia de ancianos cercana. «Alba este año no tenía muchas ganas de empezar el cole como cualquier niño después de un largo verano en casa. Las niñas tenían ganas de ver a sus amigos, más que empezar con la rutina escolar, como le ocurre a cualquier niño», señala

«La ONCE ha sido mis manos y todo»

Silvia Zoilo con sus tres hijas
Silvia Zoilo con sus tres hijas- ABC

Cuando nacieron las mellizas, «la ONCE ha sido mis manos y todo. No habían nacido ella con problemas de visión, sino que era como si yo hubiera perdido la visión cuando nacieron. La ONCE me ha ayudado muchísimo con ellas en todo este tiempo. Ahora están haciendo su vida como nunca me lo hubiera esperado. Pensé que me iban a cerrar puertas en su educación, y todo lo contrario, jamás me han cerrado las puertas. Este año incluso va a empezar con inglés extraescolar. Estoy muy contenta y no me esperaba la evolución tan buena que está teniendo Alba y la aceptación tan grande que tiene en clase, que pensaba que iba a ser más complicado.

«Es increíble ver como la ayudan los niños, no la dejan sola, cada vez que voy a recogerla están pendiente de ella. Están muy concienciado desde pequeños y además con mucha naturalidad. Alba es una niña que se hace querer, no tiene limitaciones gracias a que no se las están poniendo en al entorno. Se ve como otra niña más», dice Silvia.

«He aprendido Braille»

Silvia ha aprendido Braille. «He tenido mis clases particulares en la ONCE. Ella es muy exigente y me corrige. Le gusta aprender y es una niña muy inquieta», dice. «Lleva la misma mochila que su hermana y siempre le pongo alguna cosa para que ella las diferencien. Le marco algunos objetos en Braille. No quiere que le ayude. Ella es muy independiente y no quiere ayuda ninguna», dice.

Alba Muñoz con su profesora, Carolina Pulido
Alba Muñoz con su profesora, Carolina Pulido - Antonio Periáñez

Para Carolina Pulido, la profesora del curso que lleva nueve años en el centro, se trata del tercer año que coincide con Alba. «Empecé con ellos desde que tenían cinco años. El primer día de cole, tras darle la bienvenida, se muestran muy ilusionados por llegar al colegio, con muchos nervios por presentarle su nueva clase y el material. En el caso de Alba, he ido aprendiendo a medida que iban surgiendo las cosas. Hemos tenido también el apoyo de la ONCE con una profesora con nosotros la mayoría de las horas y hemos ido aprendiendo tanto los niños como todo el equipo docente. La relación con los otros niños es buena, está integrada con sus compañeros: juegan, se ayudan cada vez que lo necesitan. Es una más», dice.

«Hemos ido aprendiendo todo el claustro»

«Nunca había trabajado con niños con este tipo de discapacidad. Al principio sientes la responsabilidad, esa inquietud por saber si lo vas a hacer bien, o si seremos capaz de dar todos esos recursos que ella necesita. En el colegio hemos trabajado con muchos niños con discapacidad. A lo largo de los años hemos ido aprendiendo todo el claustro y estamos dispuestos a aprender y a seguir ayudando».

«Diariamente tienes que estar reciclándote y te das cuenta de que lo que antes valía debe estar adaptado, cosa que hacemos con la ayuda de la profesora de la ONCE. Todo el claustro estamos aprendiendo Braille, vamos conociendo las letras y los números, porque Alba ya tiene un rodaje que le hace ser muy independiente y autónoma. Participa en la clase y se ha adaptado muy bien a la etapa de primaria», añade.

Alba Muñoz
Alba Muñoz - Antonio Periáñez

Para Esther Soler Lacasa, profesora de apoyo del equipo de atención a alumnos con discapacidad visual o ceguera de la ONCE, «un niño ciego hoy en día está integrado en los centros y en un aula con sus compañeros videntes. Lo que hacemos es adaptar el método que cada profesor tiene en su aula al Braille. Lo mismo que los niños tienen sus cartillas para aprender a leer, nosotros tenemos que hacer esas cartillas con los dibujos en relieve, intentando que lo haga al mismo ritmo que los demás. Si el profesor empieza por la A, el niño aprende la A en Braille; si hace el número 1, le enseñamos a hacer el 1 en Braille... Tenemos también en el centro de recursos de la ONCE material específico que nos ayuda a enseñarle a ese niño en ese momento». Al no poder aprender con lápiz y papel, tenemos nuestra máquinas de escribir Braille (máquinas Perkins), nuestro papel específico, nuestros materiales para la pre escritura de Braille, para la pre lectura, matemáticas... que aportamos al centro y que el niño utiliza en el aula e intentamos que estos materiales le sirvan a este niño discapacitado visual, y a su compañero vidente».

Método Braitico

«Hasta ahora teníamos varios métodos de enseñanza de Braille y la ONCE este año, tras mucho trabajo de investigación, ha lanzado el primer método oficial de alfabetización Braille. Este método se llama Braitico y es para aprender a leer y a escribir. Las diferencias con los otros métodos anteriores es que éste método parte desde la escolarización del niño hasta Primaria. Están todas las fases elaboradas para poder aplicarlo durante todas esas edades. Es un método de alfabetización completo. Es un método que se puede utilizar alternativamente e independientemente del método que utilicen en el centro, lo puede utilizar la profesora como herramienta y lo pueden utilizar los demás niños». «Otra característica de este método es que está utilizando las TICs o nuevas tecnologías. Hasta ahora las nuevas tecnologías no se introducían hasta edades superiores y Braitico nos permitirá trabajar algunos módulos desde los tres años con la informática, una tarjeta digitalizadora, la línea Braille y el ordenador».

«Este año la ONCE también va a implantar un editor Braille matemático elaborado por la misma ONCE. Hasta ahora se había utilizado un método creado en Italia que se ha mejorado para empezar a trabajar este curso con niños ya mayores de secundaria. Todo el material que tienen Alba es muy voluminoso. Con el ordenador, la tablet... sería un avance tremendo que habría que seguir poco a poco», concluye.

Un total de 581 estudiantes ciegos o con discapacidad visual grave de Sevilla regresan en estos días a las aulas junto al resto de compañeros, con la novedad de que en este curso muchos de ellos contarán con nuevas herramientas inclusivas, que facilitarán su incorporación y aprendizaje en igualdad de condiciones. El acceso a la lectura a través del Braille y las tecnologías inclusivas que permiten igualdad en el aula, son dos de las claves.

Por niveles educativos, en Sevilla hay este curso 141 alumnos y alumnas de Educación Infantil, 110 de Primaria, 63 de la ESO, 17 de Bachillerato, 28 en Formación Profesional, 61 son universitarios y 161 cursan otras enseñanzas.