El Paseo de Colón se llenó de público portando banderas nacionales - J. M. Serrano

Día de las Fuerzas Armadas 2019Crónica del Desfile en Sevilla: «Y la cabra de la Legión, ¿dónde está?»

Ésta es la crónica a pie de calle de una ciudad volcada con el acto central del Día de las Fuerzas Armadas

SevillaActualizado:

Sevilla respondió como se esperaba. La capital hispalense es una garantía para las Fuerzas Armadas. En el seno de la organización sabían que las imágenes que grabaran las cámaras y que se iban a difundir por televisión iban a captar a miles de personas enarbolando banderas españolas al paso de los 2.600 militares que han participado en el acto principal de las Fuerzas Armadas. Y así ha sido. La imagen ha sido nítida: una ciudad volcada.

Apenas ha quedado espacio libre en las primeras filas del recorrido de dos kilómetros en el Paseo de Colón. Desde las nueve de la mañana, cuando aún faltaban tres horas para la llegada de los Reyes de España, la primera fila, en las zonas más codiciadas donde la sombra iba a aguantar más, ya no había hueco. Otro de los tramos más demandados fue a los pies de la Torre del Oro, donde al término del desfile se vio algún desmayo por el calor. Ése era el principal enemigo de la organización y sobre el que giraba una parte importante del dispositivo de seguridad y emergencias.

Según confirmaron desde el centro de coordinación operativa municipal, que había montado su base en los bajos del paseo Marqués del Contadero, se atendieron a 76 personas, la mayoría por golpes de calor. Todos presentaban un diagnóstico leve. Fuentes del operativo confirmaron a ABC que la brisa que sopló durante la mañana fue fundamental para que las incidencias no fueran graves.

76 personas necesitaron asistencia médica, la mayoría por golpes de calor, aunque ninguno presentaba un pronóstico grave; la brisa que ha soplado fue esencial para que las incidencias no se multiplicaran

El termómetro no ha sido indulgente, como ya se esperaba. Con un techo de 36 grados, la protección solar ha sido un producto de primera necesidad como las botellas de agua y las gorras. Ése ha sido el kit esencial que han cargado en sus mochilas muchas familias. Pero el calor ha sido medianamente soportable porque ha soplado el viento. Un aire que ha complicado la secuencia del acto, obligando a suspender el salto del paracaidista que iba a portar la insignia nacional que ha presidido el desfile. Una lástima porque se trataba de uno de los momentos más espectaculares; si bien unas 5.000 personas ya pudieron disfrutar de las habilidades de la patrulla acrobática del Ejército del Aire (Papea) en la exhibición que se celebró el pasado jueves en la Real Maestranza.

Esa afluencia masiva se vio también en el transporte público, sobre todo en el metro. La parada de la Puerta de Jerez, que dejaba junto al recorrido, fue utilizada por miles de usuarios. Los trenes dobles que reforzaban el servicio en un 65% no han impedido que se reprodujeran las colas para acceder a los vagones. Los servicios de seguridad se han tenido que emplear a fondo para organizar el flujo de pasajeros y no atascar la céntrica parada, sobre todo cuando ha terminado el acto y muchos asistentes han querido al mismo tiempo tomar un metro de vuelta.

Paco y la Guardia Civil

El calor del público se notó especialmente cuando desfilaron las unidades de la Guardia Civil. En la memoria colectiva la muerte del agente de Tráfico, que fue arrollado esta semana en Algeciras por un narcotraficante. También en el anecdotario quedará la sorpresa que ha inspirado a muchos la presencia de Paco, el poni que ha desfilado como mascota junto a la Legión.

La mascota del grupo de caballería de la legión que ha desfilado este sábado
La mascota del grupo de caballería de la legión que ha desfilado este sábado - J. M. Serrano

El carnero de los legionarios es de sobra conocido; por eso, cuando el desfile abrió hueco para dejar espacio a estos militares, que tienen una cadencia de paso mucho más rápido que el resto, el público esperaba la llegada de un animal bien distinto a Paco. Pero este año ha participado el grupo de caballería del Tercio Alejandro Farnesio de Ronda. Y las unidades que van a caballo suelen adoptar este equino como mascota.

La comitiva real también se llevó una buena ovación cuando fue acercándose al palco; el coche tomó el paseo en sentido sur a un ritmo muy lento, para que sus majestades pudieran saludar desde el vehículo al público. A su llegada ya les esperaban las autoridades civiles y militares. Por parte del Gobierno central, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, y la de Defensa, Margarita Robles. Junto a ellos el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, el delegado del Gobierno, Lucrecio Fernández, y la presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet. De uniforme, el jefe del estado mayor de la Defensa, Fernando Alejandre Martínez, a la cabeza de los máximos mandos operativos de cada ejército.

En un segundo peldaño institucional se vio al vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín; el presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos; varios consejeros como la de Cultura, Patricia del Pozo, o el de Educación, Javier Imbroda; el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo; diversos concejales de la Corporación local hispalense o el presidente de la Zona Franca de Sevilla y exalcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, entre otras personalidades de la vida pública sevillana y andaluza.