MADRID. El ADN de Tony Alexander King confirmó ayer de manera oficial su implicación en los asesinatos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof. Pero esta prueba científica no basta por sí misma para determinar que él es el autor material de los dos crímenes. La Policía habló con King nada más detenerlo y éste les reveló que la noche en que murió Sonia (14 de agosto) acudió a la feria de Coín y vio a la joven; había bebido mucho y estaba drogado; cuando intentó mantener relaciones con ella, la muchacha se resistió, por lo que que la atacó, aunque «se le fue la mano» y la mató. Explicó incluso que había tenido un accidente, otro extremo que no se ha podido verificar.
No es ni mucho menos una confesión, sino que el camarero británico, nacido en Londres, respondía a las evidencias que le iban mostrando los investigadores. El móvil del asesinato de la menor de Coín fue, por tanto, sexual como los agentes han creído desde el principio. No obstante, en los análisis realizados por la Guardia Civil no se encontraron restos orgánicos en el cuerpo de Sonia, que murió por no acceder a los deseos de un individuo acostumbrado a que las mujeres se rindieran a sus pies, según fuentes de la investigación.
Posible colaboración
En la misma conversación, King negó tajantemente cualquier relación con el asesinato de Rocío Wanninkhof, ocurrido en 1999. Su ADN fue encontrado en una colilla junto al lugar en el que la atacaron, pero esto tampoco es prueba suficiente para demostrar que lo hizo él. La teoría de la colaboración es la que siguen sosteniendo los encargados de las pesquisas a falta de nuevos indicios.
Estas revelaciones tendrán que ser confirmadas, dado que no se hicieron en presencia de abogado y, además, es la Guardia Civil la que debe continuar la investigación por orden de la titular del Juzgado número 1 de Coín que emitió un auto en este sentido el jueves por la tarde, horas después de que la Policía registrara la casa de Alexander King en Alhaurín de la Torre y recogiera ocho bolsas y una caja con distintos indicios. Dos de estas pruebas -una colilla de LM y unos calzoncillos- son las que han dado positivo en los marcadores de ADN. La decisión judicial ha causado estupefacción en círculos de los investigadores de la Policía, aunque fue aplaudida por los de la Guardia Civil.
Ayer King fue conducido a la Comandancia de Málaga por agentes de la Policía y al mediodía comenzó el interrogatorio -anoche proseguía- del que han trascendido pocos detalles. El detenido sigue negando los hechos, sobre todo en el caso Wanninkhof. Mientras, los funcionarios tratan de probar sus sospechas de que el británico conoce a Dolores Vázquez bien por una esporádica relación laboral o, incluso, de forma casual, un extremo que ella desmiente. Los agentes no disimulan su preocupación por el cariz que pueda tomar esta línea de investigación de no hallarse evidencias concretas relacionadas con Rocío, caso en el que Vázquez sigue imputada.
Versiones contradictorias
Los puntos contradictorios planean sobre la «vasta operación policial» como fue definida la detención de King. Fuentes próximas de la investigación señalaron el jueves que fue Mari Luz G., la compañera sentimental del detenido quien informó a la Policía mediante una llamada telefónica de que el día de la desaparición de Sonia, él regresó a su casa de madrugada con sangre y arañazos. Ayer ella lo negó. Según pudo saber ABC, la mujer comentó estos hechos a un amigo suyo y fue esa persona quien confió luego la información a la Policía, que en un principio la atribuyó a un despecho o a problemas entre la pareja. Pero, al parecer, días después King se vio implicado en un altercado en la calle y junto a otras personas fue presentado, no detenido, en la comisaría de Fuengirola. Allí, hubo quien reparó en que este individuo tenía heridas de cierta profundidad en los brazos.
A partir de estos dos hechos comenzaron las comprobaciones policiales y la sorpresa fue mayúscula cuando en una de esas verificaciones se dio con el coche Mazda idéntico al buscado en ese momento, después de determinarse que los fragmentos de tulipa hallados junto al cadáver de Sonia correspondían a un vehículo de esta marca. Además, al Mazda que conducía King le faltaba exactamente la misma parte que se había encontrado. Las posteriores pesquisas policiales no hicieron sino acotar esta sospecha y tras varias comprobaciones, con un primer ADN obtenido de una colilla recogida en un bar, se solicitó a la juez su detención.
Mientras, en Motril (Granada) se intensifica otra línea de investigación por la desaparición de María Teresa Fernández en agosto de 2000. La fotografía de King es mostrada a muchos vecinos por si le reconocen. Se indagan los movimientos bancarios de esas fechas por si aparece alguno realizado por el sospechoso.