La Oficina de Transferencia Tecnológica (OTRI) de la Universidad de Sevilla tramitó en 2002 un total de 17 patentes nacionales y cuatro
extensiones internacionales, que proceden de los sectores «más prometedores para el desarrollo económico de la sociedad», como son mecánica de fluidos, nanotecnología, biotecnología, tecnología electrónica, y biomedicina.
Según informó a Europa Press la citada institución académica, entre las patentes tramitadas, «de gran alcance social», hay desde sistemas para obtener gotas de tan mínimo tamaño como sea necesario hasta nuevos métodos para la identificación rápida de bacterias en alimentos, pasando por el primer paso hacia la certificación internacional de un proceso que permite obtener carburo de silicio a partir de madera.
En el terreno de la salud, en 2002 se consiguió un «nuevo y revolucionario» medicamento basado en morfina con un sistema de liberación controlada, que permitirá al paciente espaciar más la toma de dosis. Al mismo tiempo, la Facultad de Farmacia patentó unos electrodos de succión flotante que pueden activar nervios con el fin de
estudiar su reacción u observarlos una vez que están excitados.
En relación con el sector biomédico también destaca la aportación de la tecnología electrónica con un aparato que permite controlar desde un sistema central cualquier movimiento o caída de un ser humano durante las 24 horas del día, lo que resulta «muy útil para personas mayores».
No obstante, el invento que «más llamó la atención» en 2002 por su utilidad para la industria andaluza fue el dispositivo de análisis en tiempo real del orujo durante el proceso de producción del aceite de oliva. Este proyecto, de Carlos Bordons Alba, de la Escuela Superior de Ingenieros, es un sistema informático que advierte de cualquier
complicación con el orujo que se produzca durante la elaboración del oro líquido andaluz.
Como resultado de la profundización en esta misma línea de trabajo por parte de este equipo de investigadores se ha obtenido la patente del sistema de optimización integral de líneas de extracción del aceite de oliva, que no sólo controla el orujo sino cualquier aspecto del proceso de producción desde que las aceitunas entran en las almazaras.
Por último, las mismas fuentes destacaron que la OTRI solicitó durante el año pasado la extensión internacional de cuatro patentes sevillanas de cursos anteriores. Con este procedimiento se pretende evitar la copia por investigadores extranjeros de sistemas o dispositivos científicos ya realizados en España y su libre explotación en otros países.
De estas cuatro, reslata la que permite obtener carburo de silicio a partir de madera, desarrollada por el grupo de investigación de propiedades mecánicas de sólidos que dirige Arturo Domínguez.