La confirmación de que el ADN de Alexander King coincide en un 99,9 por ciento con el extraído de los casos Carabantes y Wanninkhof llegó ayer, de la mano de los Laboratorios de Criminalística de la Guardia Civil, en los que se guardaban los perfiles obtenidos de los fragmentos con sangre de la parte trasera de un coche y de una colilla de Royal Crown, respectivamente.
Los marcadores se obtuvieron de los análisis de una colilla de LM y de unos calzoncillos, ambas pruebas procedentes del registro de la vivienda del detenido en Alhaurín el Grande, según confirmaron a ABC los agentes de Criminalística.
Los investigadores analizaron primero esas dos muestras al pensar que de ellas obtendrían el ADN con mayor celeridad y certeza que si estudiaban todos los vestigios que han llegado a estas dependencias y que aún están pendientes: varias prendas, unos bastoncillos y parte de la tulipa trasera del Mazda del detenido, entre otros. De momento, los análisis que se estaban haciendo de otros sospechosos en relación con estos casos quedan paralizados.
Una parálisis que los investigadores esperan que se levante con respecto al anteproyecto de ley reguladora de las bases de datos de ADN criminal, que duerme en un cajón desde 1999. Los expertos policiales se muestran, una vez más tajantes: «Si no se legisla ahora el ADN, no se hará nunca. La conexión de dos casos tan remotos en el tiempo es el aldabonazo definitivo». Hay que recordar que Policía y Guardia Civil almacenan más de 10.500 códigos genéticos que no tienen dueño en sus respectivas bases de datos, obtenidos en hechos criminales.
En relación con el caso King, la Guardia Civil ha recibido ya respuesta de varios países, incluida Gran Bretaña. Su perfil genético no está guardado en ninguno de los países del entorno de los que se ha obtenido información.