Vista panorámica de Le Morne Brabant, el gran icono de Isla Mauricio. La montaña fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2008
Vista panorámica de Le Morne Brabant, el gran icono de Isla Mauricio. La montaña fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2008

Siete cosas que debes saber si quieres ir de vacaciones a isla Mauricio

Este es uno de esos destinos clásico para viajes de novios, pero no hace falta casarse para disfrutar de su temperatura y sus aguas transparentes y arenales blancos

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Además de las soñadas aguas azul turquesa que ofrece Mauricio en el Océano Indico, el crisol de culturas, colores y sabores de esta isla invita a realizar un viaje inolvidable en el que el lujo y la exclusividad están garantizados en sus magníficos hoteles levantados a orillas del mar, entre palmeras y cientos de plantas tropicales. Estos son los planes que no te puedes perder en este paradisíaco lugar a 900 kilómetros de Madagascar, que definió Mark Twain con una frase: «Dios creó primero Mauricio y después el cielo».

Nadando con delfines

Delfines en la costa de Mauricio
Delfines en la costa de Mauricio

La costa oeste es el lugar ideal para practicar el «dolswim» y ver cumplido el sueño de tener un encuentro auténtico con los delfines en alta mar y de poder nadar con estos fascinantes mamíferos acuáticos. En esta zona la mayoría de los delfines vive en grupos grandes de 10 a 100 individuos, aunque hay otros que se organizan en pequeños grupos, siempre con una norma: los machos y las hembras viven por separado, excepto durante los períodos de reproducción. Durante la excursión el equipo del barco comprobará si los animales están jugando o descansando y tomará la decisión de elegir el mejor momento a la hora de lanzarse al agua y aprovechar al máximo este emocionante viaje.

Le Morne y Crystal Rock

Excursión para ver de cerca Crystal Rock
Excursión para ver de cerca Crystal Rock

Con sus 556 metros de altura, Le Morne Brabant es el gran icono de Isla Mauricio. La montaña, de roca basáltica, embauca por su silueta en el suroeste de la isla junto a las aguas más hermosas del Índico. De su pasado se recuerda que fue utilizada como refugio de los esclavos huidos en los siglos XVIII y XIX. En 1835, coincidiendo con la abolición de la esclavitud en esta isla, muchos de ellos se suicidaron tirándose al vacío cuando la policía trataba de explicarles su nueva situación. En la actualidad se puede ascender a la cima de la montaña, pero se recomienda ir acompañado de un guía. Otra opción es divisar la montaña desde el mar en un barco o en un seakart para admirar de cerca la «crystal rock», una roca con forma de diamante en medio de un océano asombroso para realizar inmersiones.

Safari de quads

El Mundo de Aventuras Casela es una atracción familiar en la que los niños pueden dar de comer a tortugas gigantes y jirafas y descender por varios toboganes de vértigo en esta reserva natural del suroeste de Mauricio, pero lo más original es participar en un safari pilotando un quad durante una hora o dos. Las emociones están garantizadas cuando las avestruces, las cebras y los antílopes africanos se acercan con naturalidad a la caravana de vehículos. Durante el recorrido por esta selva autóctona también se observan jabalíes, ñúes y aves exóticas.

Tour en helicóptero

Una de las más asombrosas formas de descubrir Isla Mauricio es volando en helicópteros de última generación como es el caso del Hummingbird (H120). Corail Helicopteres organiza tres recorridos –Le Must, Le Magique y L’Excellence– con un precio entre 200 y 400 euros.

Montañas y bosques de ébano

El Trou aux Cerfs, un viejo cráter de 300 metros de diámetro y casi 95 de profundidad, es el único volcán dormido en la isla. Desde su atalaya se divisan las grandes plantaciones de caña de azúcar y las montañas más espectaculares de la isla (Rempart, Saint Pierre, Corps de Garde, el Pico Pouce…) y ya en las tierras de Chamarel, que sirvieron de refugio a los esclavos que lograban escaparse de las plantaciones, hay que visitar «la tierra de los siete colores», un curioso lugar donde el suelo se tiñe de ocres, naranjas y marrones debido al desigual enfriamiento de la lava en las distintas zonas de dunas del lugar; también son muy recomendables la cascada de Chamarel y el bosque de ébano, donde tienes la oportunidad de llegar en un jeep al bosque elevado de Flycatcher y realizar una visita guiada de 30 minutos con pasarelas instaladas entre los árboles.

El lago sagrado

Turistas y peregrinos se mezclan, de forma natural, en los templos del Grand Bassin que se reflejan en este considerado Ganges del hemisferio sureño. Mientras que los extranjeros guardan cola para que les estampen en la frente el «tercer ojo» («tika»), la lágrima de tinta india, los peregrinos tratan de purificar su alma en el agua sagrada del Ganga-Talao. Pueden mojarse los pies, pero la pesca y el baño están prohibidos.

Shopping en Port Louis

En la capital mauriciana hay que visitar el Mercado Central (1844), todo un regalo para la vista en las bancas de las frutas y verduras y un magnífico escenario para adentrarse en el mundo del regateo y de las compras de su bazar. Si te gusta el mundo de la navegación, no dudes en comprar aquí alguna maqueta de barcos antiguos, la tradición artesanal más genuina de la isla. Y fuera de la ciudad, a solo unos kilómetros, merece la pena acercarse al Jardín Botánico de Pamplemousses, uno de los más alabados del planeta con más de quinientas especies diferentes entre las que destacan más de ochenta variedades de palmeras. Desde las «reales», que presiden la avenida de entrada, a las «princesa» que bailan en lo más alto del jardín por su altura, pasando por las «botella», únicas en el mundo y llamadas así por su forma, y las «talipot» que florecen cada sesenta años para morir solo unos meses después.

Pistas

Playa de Trou-aux-Biches, en la costa norte de Mauricio
Playa de Trou-aux-Biches, en la costa norte de Mauricio

Dónde dormir: Beachcomber (https://www.beachcomber-hotels.com/es/) cuenta con ocho hoteles de lujo en Isla Mauricio. A la cabeza figuran Royal Palm, Dinarobin, con acceso al campo de golf del Paradis junto a Le Morne, y Trou aux Biches con un jardín tropical de 35 hectáreas. Actividades: www.mautourco.com

Más información: www.tourism-mauritius.mu/es