Vista aérea de las playas de Guanacaste
Vista aérea de las playas de Guanacaste - VISITECOSTARICA.COM

Once paraísos de Costa Rica que querrás conocer

Recorrido a fondo por sus playas, la gastronomía, sus tesoros termales y una naturaleza desbordante

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  1. El salvaje Caribe costarricense

    Un rincón de la playa de Gandoca-Manzanillo
    Un rincón de la playa de Gandoca-Manzanillo - VISITECOSTARICA.COM

    En 1502 Cristóbal Colón desembarcó en Isla Uvita, a solo tres kilómetros de Puerto Limón, la mayor ciudad en el Caribe costarricense actual con casi 30.000 habitantes, y quedó prendado por los colgantes de oro y otros tesoros que lucían los indígenas. Dicen que esa impresión le llevó al famoso navegante y a otros conquistadores españoles posteriores a dar el nombre de Costa Rica a este país que, sin embargo, no disponía de las riquezas de otros como México o Colombia. Hoy sí se encuentran en este territorio los arenales más espectaculares del país. En su parte mas meridional, Gandoca-Manzanillo, para muchos la mejor playa de Costa Rica; más al norte, Punta Uva Sur, Playa Chiquita, o Cocles maravillan al más exigente de los turistas playeros, y además en esta zona se pueden encontrar arrecifes coralinos, manglares, promontorios rocosos o playas de arena negra volcánica. Incluso se puede optar por otras aventuras originales, como la de participar en una excursión a la Cordillera de Talamanca, donde algunas tribus indígenas continúan viviendo igual que hace 500 años.

    Puerto Viejo, en la costa caribeña de Costa Rica
    Puerto Viejo, en la costa caribeña de Costa Rica - VISITECOSTARICA.COM

    Las ciudades más importantes de esta franja costera son Puerto Limón, donde merece la pena visitar el Black Star Line (1922), un viejo club social con funciones de hotel, restaurante y lugar de reunión y fiestas, punto de encuentro de los hombres a la hora de jugar una partida de dominó, y Puerto Viejo, plagado de restaurantes familiares, llamados aquí sodas, que permiten descubrir el sabor picante de un guiso caribeño en un ambiente de fusión con música de baile y reguetón. Llama la atención la ausencia de grandes resorts en esta zona del país, donde la jungla y el mar se dan la mano, aunque sí proliferan los hoteles «boutique», llenos de encanto y de animales que se mueven libremente. Sus habitantes han conseguido que las reservas de petróleo existentes bajo el mar no sean explotadas, convencidos de que hay que intentar mantener intacto el territorio propiciando un desarrollo sostenible en toda la zona. Lo defienden tanto como el «mekatelyu», su propio dialecto criollo, mezcla de español, inglés y creole jamaiquino,

    En el sur de Limón se encuentran los más asombrosos corales marinos de Costa Rica. La zona, protegida dentro del Parque Nacional Cahuita, constituye un paraíso para el buceo y el esnórquel con más de 120 especies de peces y corales. También destaca en Cahuita el Refugio Nacional de Vida Silvestre Aviarios del Caribe, el único centro de investigación de perezosos en el mundo. Su objetivo se centra en rescatar y recuperar perezosos heridos y proteger a los ejemplares que han sido separados de sus madres.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  2. Las playas de Manuel Antonio

    Playas de Manuel Antonio, en Costa Rica
    Playas de Manuel Antonio, en Costa Rica - VISITECOSTARICA.COM

    En catamarán o a pie es recomendable descubrir el Parque Nacional Manuel Antonio, en aguas del Pacífico Central, para admirar sus playas y la fauna que se acerca a pocos metros de los visitantes. El basilisco, un lagarto que desconcierta a sus depredadores corriendo sobre el agua; los monos capuchinos, llamados popularmente «de cara blanca» que corretean por los árboles buscando al turista despistado para robarle algo de comida; el mapache o las tranquilas iguanas están presentes en el parque nacional más pequeño de Costa Rica. Por el mar, las excursiones en barco se centran en el avistamiento de animales, como el delfín, la tortuga marina o la ballena, según la temporada, y en el esnórquel con cientos de peces tropicales de colores en sus aguas.

  3. Un pulmón llamado Parque Nacional de Braulio Carrillo

    Excursión entre los árboles en el Parque Nacional Braulio Carrillo
    Excursión entre los árboles en el Parque Nacional Braulio Carrillo

    Viajando hacia el este del país, en dirección al Caribe, hay que atravesar el Parque Nacional Braulio Carrillo. Hoy se utiliza una carretera bien señalizada, que brinda el primer contacto con esa naturaleza primitiva que representan los bosques lluviosos impregnados de una niebla misteriosa y a veces sobrecogedora para el visitante, con numerosos ríos que descienden con fuerza de los volcanes como el Irazú, el más activo del país con sus 3.432 metros, el Herediano, el Toro Río Amarillo o el Pacuare, ideal para los aficionados al rafting. Estas aguas riegan las plantaciones de frutas explotadas por las antiguas compañías norteamericanas, decisivas en la implantación del ferrocarril, hoy ya desaparecido, que transportaba piñas y plátanos desde finales del siglo XIX. En la construcción de esa vía férrea colaboraron de manera decisiva once mil jamaicanos de habla inglesa. En la actualidad, sus descendientes dan un toque diferente a este rincón genuino que se percibe en sus costumbres afrocaribeñas, su propio dialecto criollo («mekatelyu») o su peculiar gastronomía.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  4. El Museo de Oro y las calles josefinas

    Museo del Oro, en San José
    Museo del Oro, en San José

    San José, la capital, es la puerta de entrada a Costa Rica. Levantada en el Valle Central, el más poblado de todo el país, sorprende por el dinamismo de sus calles, edificios y restos coloniales a muy poca altura debido la actividad sísmica del país. El corazón del casco viejo se sitúa en la plaza de la Cultura, el lugar de encuentro de los josefinos, sobre todo de parejas de enamorados, músicos o aspirantes a artistas que deambulan en este corazón palpitante que preside el Teatro Nacional. Este histórico edificio fue construido en 1898 por la burguesía de la ciudad junto al primer establecimiento hotelero de San José, el Gran Hotel Costa Rica, erigido en 1930. No hay que perderse los bajos de la plaza el Museo de Oro, que exhibe una de las colecciones precolombinas más importantes del continente con 1.600 piezas de oro moldeadas por las tribus indígenas que habitaron estas tierras a partir del año 300 d.C.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  5. El desove de las tortugas en Tortuguero

    Excursión en kayak en el Parque Nacional Tortuguero
    Excursión en kayak en el Parque Nacional Tortuguero - VISITECOSTARICA.COM

    El Parque Nacional Tortuguero, situado en el nordeste de Limón, está salpicado de «lodges» que organizan excursiones para la observación de animales y de la rica flora de la zona. Todos ellos disponen de pequeñas barcazas turísticas que cada día, a primera hora de la mañana, se adentran por los canales y manglares del parque. Unos buenos prismáticos ayudan a disfrutar de esta experiencia por un entramado de canales, lagunas, caños y ríos, creado en 1974, que forman una auténtica obra de ingeniería entre Limón y los pueblos costeros. A la vista puedes admirar cocodrilos, iguanas, monos, caimanes y tortugas o plantas como la «pachira acuática», «la flor de Costa Rica», que sólo florece un día en su periplo vital.

    Tortuguero no tuvo un servicio de electricidad estable hasta 1982, pero hoy aparece como un destino preparado para recibir a miles de turistas. Su población no rebasa los 2.000 habitantes, en su mayoría dedicados a la pesca y al turismo, y trabaja un centenar de guías en el parque nacional. Con su ayuda se puede disfrutar de una excursión durante el periodo de desove de las tortugas carey, laúd y especialmente verdes, entre julio y octubre. Sorprendente es el recorrido nocturno que permite vivir «in situ» como las tortugas salen del mar y excavan un nido en la playa para depositar sus huevos en uno de los pocos santuarios de tortugas marinas que subsisten en el mundo.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  6. El paraíso del quetzal

    Río Savegre, en San Gerardo de Dota
    Río Savegre, en San Gerardo de Dota - VISITE.COSTARICA.COM

    En San Gerardo de Dota, a 2.300 metros de altitud en el valle del Savegre, el río con las aguas más limpias de Centroamérica, vive el quetzal, el ave que adoraban los mayas como si se tratara de un dios. En este valle, rebosante de huertos, hay unos 300 ejemplares gracias al bosque lluvioso cubierto de aguacatillos silvestres que constituye el refugio de estas aves para comer y criar.

    Salida para observar al quetzal
    Salida para observar al quetzal

    A primera hora de la mañana, con la ayuda de los telescopios terrestres, resulta sencillo divisar tanto a machos como a hembras, luciendo su admirado plumaje verde esmeralda y rojo. Un aviso: puede hacer frío en esta parte de Costa Rica. La temperatura desciende a veces unos veinte grados.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  7. Misterioso Monteverde

    Descenso de cañones en Rincón de la Vieja
    Descenso de cañones en Rincón de la Vieja - VISITECOSTARICA.COM

    En Monteverde y Santa Elena puedes tener la oportunidad de pisar uno de los bosques lluviosos mejor conservados del mundo. Su acceso no resulta cómodo precisamente, pero su oferta es impresionante en este paraíso de la biodiversidad. Jardines de mariposas, ranarios, serpentarios, jungla de murciélagos, insectarios, jardines de orquídeas, para los amantes de la naturaleza, o tirolinas y puentes colgantes, para los que prefieren el turismo activo.

    Puentes colgantes en el bosque de Monteverde
    Puentes colgantes en el bosque de Monteverde

    Los especialistas en el canopy tienen a su disposición un tour con dos circuitos de tirolinas, con más de 12 cables y 19 plataformas, y los intrépidos senderistas pueden desafiar y cruzar ocho puentes colgantes sobre el bosque nuboso de Monteverde para cubrir el sendero de tres kilómetros que propone Selvatura Park. Los puentes miden entre 50 y 170 metros de longitud, se sitúan entre 12 y 60 metros de altitud y pueden soportar el peso de 80 personas. Una oportunidad excepcional para caminar por el cielo en estas pasarelas disfrutando del dosel de esta magnífica reserva biológica con mariposas del tamaño de una mano, anfibios y reptiles de todos los colores y los felinos más salvajes como el puma o el ocelote.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  8. La apuesta termal de La Fortuna

    Baño termal en el balneario de Tabacón
    Baño termal en el balneario de Tabacón

    El Arenal fue otro volcán durmiente desde 1500 a 1968, año en el que despertó con unas impresionantes explosiones que provocaron corrientes de la lava y la desaparición de tres pueblos. Hoy se mantiene en una actividad controlada y sus aguas termales que nacen a cuarenta grados en la falda del volcán descienden por los ríos terrestres y subterráneos creando un auténtico vergel que ofrece además beneficios para la salud. Hay muchos hoteles con una importante oferta termal, pero el balneario de Tabacón es el máximo exponente en la región de La Fortuna. De día y de noche, siempre con la silueta presente del volcán y en armonía con una vegetación impregnada de orquídeas y flores tropicales, la inmersión en las aguas calientes se convierte en una experiencia mágica para el visitante. También en La Fortuna es muy popular su catarata, a la que se accede descendiendo por 480 escalones de diferentes tamaños. Al llegar a la base de este cañón de piedra volcánica maravilla un gran chorro de agua de 70 metros de altura. El refrescante baño resulta una delicia, pero se recomienda no nadar en la zona donde cae bruscamente el agua.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  9. Sabaneros y surferos en el norte

    Arreo de ganado en la zona de Papagayo, en el Pacífico de Costa Rica
    Arreo de ganado en la zona de Papagayo, en el Pacífico de Costa Rica

    El Pacífico Norte es igualmente un territorio muy salvaje en el que habitan los sabaneros, los «jinetes de la llanura» que conservan un acusado sentido de la tradición, visible en los carnavales, la monta de toros y los bailes y trajes folclóricos de la región. También lo visitan miles de surferos llegados de otros países que buscan algunas de las playas más bellas del país. Sus arenas blancas y negras reciben a las olas con excitante furia, imitando de alguna manera el vuelo de los pelícanos presentes en esta bella franja costera.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  10. Los Jardines de La Paz

    Un tucán en los Jardines de la Paz
    Un tucán en los Jardines de la Paz

    Para divertirse dando de comer a los tucanes desde tu propia boca o captando fotografías teniéndolos en la cabeza o en la mano. Esa es una de las propuestas de los «Waterfall Gardens» de La Paz, a una hora y veinte minutos en coche de la capital. Por el parque se distribuyen una media docena de cataratas, incluida la que lleva el nombre de La Paz, la más famosa de Costa Rica.

    Mas información: Turismo de Costa Rica.

  11. Gastronomía: El «gallo pinto» y otros sabores tropicales

    Gallo pinto
    Gallo pinto

    La comida del Caribe costarricense presume de ser sencilla y sabrosa. Con especias, fragancias de coco y buenos pescados. Una original manera de degustarla es en las sodas, unas tascas típicas muy populares con menú del día. Se trata casi siempre de establecimientos familiares con calidad y buen precio y pueden encontrarse en todos los pueblos de la región. Vinculada a su tradición latina, la gastronomía del país se basa principalmente en platos siempre abundantes, donde destacan los arroces y los frijoles, por un lado, y las carnes de cerdo, ternera o pollo, aderezadas con salsas, frutas y verduras, por otro.

    El popular gallo pinto (arroz con frijoles negros) es el desayuno más popular del país, con huevos revueltos o fritos, carne picada, tortillas y plátanos fritos, y se convierte en almuerzo en lo que los «ticos» llaman casado, acompañado en ocasiones con tortitas de maíz, sopa negra o de frijoles y una selección de carne entre pollo, pescado, carne de cerdo o de ternera con cebollas asadas. Este es el plato más común del país y a veces incluye patatas fritas o verduras adicionales, como el aguacate.

    La costumbre a la hora de cenar es tomar algo ligero. Las sopas son los platos preferidos de los costarricenses, aunque resulta muy corriente verles degustar algún plato más liviano como el ceviche, otro clásico de la cocina americana, con trozos de pescado crudo fresco marinado en jugos cítricos, como el limón, con hierbas finamente picadas y verduras.

    Pescados y mariscos no suelen servirse lejos de las costas, pero sí junto al mar, tanto en el Pacífico como en el Caribe, con el casi siempre omnipresente coco, ingrediente más básico en la cocina caribeña. Camarones y langostas son los más recomendables dentro de una carta amplia con pescados frescos y deliciosos que se sirven en los platillos costarricenses como, por ejemplo, el atún, la corvina, el bacalao, la sardina, el pargo rojo, el mero e incluso el tiburón. Normalmente el pescado se suele freír, pero también se asa a la parrilla. Igualmente se consumen peces de río como la trucha y el salmón.

    Las frutas tropicales constituyen un capítulo aparte por su variedad: guayabas, mangos, lichis, papayas, plátanos, piñas, fresas, pejibayes, sandía... En muchos casos se convierten en refrescantes zumos de fruta con hielo, agua o leche y azúcar. No abundan los vinos en el país y los que se encuentran son caros por ser de importación. Tienen fama entre las bebidas alcohólica los rones, las cervezas y un aguardiente llamado «guaro», muy apreciado por las clases más populares. Y, por supuesto, el café, que los «ticos» consumen en grandes cantidades. Se bebe muy caliente varias veces al día, incluso cuando hace calor.