Iván Cerdeño en la cocina de El Carmen de Montesión
Iván Cerdeño en la cocina de El Carmen de Montesión - ANA PÉREZ HERRERA

Los mejores restaurantes para comer en Toledo

El crítico de ABC selecciona sus direcciones favoritas en la «Capital española de la gastronomía 2016»

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Pese a su importancia turística, Toledo es una ciudad que tradicionalmente no ha tenido una oferta gastronómica especialmente destacada, tal vez por su proximidad a Madrid. Sin embargo, en los últimos años han surgido algunos restaurantes de primer nivel que justifican su elección como «capital española de la gastronomía» durante este año 2016. Y eso sólo refiriéndonos a la ciudad, porque en la provincia hay también establecimientos muy destacados, algunos de ellos reconocidos con estrella Michelin como es el caso de El Bohío, en Illescas, de Pepe Rodríguez Rey, o Tierra, en el hotel Valdepalacios, en Torrico.

Centrándonos en la capital, a la oferta de cocina tradicional que ha sido preponderante durante mucho tiempo, con platos como las gachas, las migas, el pisto, la gallina en pepitoria o las perdices estofadas, se han unido propuestas más actuales. Destaca la del joven Iván Cerdeño, discípulo del citado Pepe Rodríguez Rey, en El Carmen de Montesión. Uno de los mejores cocineros de Castilla-La Mancha, justamente recompensado con una estrella Michelin. El restaurante está situado en una urbanización en las afueras de la ciudad, con una carta es brevísima, casi disuasoria, para animar a los clientes a pedir alguno de los menús. Platos refinados, equilibrados, en los que el recetario popular de la tierra y el producto local están muy presentes: lomo de orza, ciervo, queso manchego, azafrán, setas, sopa de ajo, gachas, atascaburras, morteruelo, escabeches, asadillo... sin que ello suponga cerrarse a otras zonas y a otras culturas.

Víctor Sánchez-Beato, en la sala de «Locum»
Víctor Sánchez-Beato, en la sala de «Locum» - ANA PÉREZ HERRERA

Otra opción atractiva es Locum, donde se come muy bien gracias al ejemplar trabajo de su propietario y cocinero, Víctor Sánchez-Beato. Buena técnica, sensatez en las propuestas, y respeto por la materia prima, vinculada a los productos y al recetario de su tierra. Y con precios muy ajustados. El restaurante es francamente bonito, con dos agradables comedores en torno al patio tradicional de una casona del siglo XVII, a un paso de la catedral. La mejor elección es el completo menú degustación.

Y por supuesto no podemos olvidarnos de un clásico entre los clásicos, Adolfo, el restaurante del conocido cocinero y empresario Adolfo Muñoz, que cuenta con la eficaz colaboración de sus hijos Adolfo, Javier y Verónica. Durante muchos años, hablar de cocina de calidad en Toledo era hablar de Adolfo. Un referente tanto por su emplazamiento, como por la atención en la sala o por esa impresionante bodega situada en una casa judía del siglo IX y que alberga 1.900 referencias y más de 38.000 botellas de los mejores vinos. Su oferta sigue girando sobre los productos de la tierra, especialmente la perdiz roja de los Montes de Toledo o el lomo de ciervo con reducción de syrah.

Casa Aurelio es la casa de comidas más antigua del casco histórico. Con 60 años a sus espaldas mantiene el espíritu de su fundación, tanto en su decoración castellana como en su carta, en la que siguen inmutables platos de raíz manchega. Otra opción es As de Espadas, frente a la estación de Renfe, un buen restaurante de cocina tradicional. Entre sus especialidades, tortilla de patata, alcachofas salteadas, garbanzos con chipirones, rabo de toro estofado, cabrito asado o perdiz estofada a la toledana. Añadan también Alfileritos 24, que aunque cuenta con restaurante, es uno de los sitios más recomendables de Toledo para tapear. Un amplio surtido de pinchos y raciones y buena oferta de vinos por copas en un ambiente moderno dentro del casco histórico. Y también para tapeo, Ludeña, uno de los favoritos de los toledanos. Taberna pequeña y siempre llena de clientes en la que la gran especialidad son las carcamusas, guiso de magro de cerdo con tomate y guisantes, ligeramente picante, muy popular en toda la ciudad.