Antonio de la Rosa a bordo del Ocean Defender durante el Pacific SUP Challenge
Antonio de la Rosa a bordo del Ocean Defender durante el Pacific SUP Challenge - Facebook Antonio de la Rosa

La épica aventura del español que está cruzando el Pacífico en paddle surf

Se cumplen 40 días desde que Antonio de la Rosa empezara la aventura que le lleva desde la Bahía de San Francisco hasta Hawai en paddle surf, en completa autonomía y sin ningún apoyo externo

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Ya son 40 días los que lleva el vallisoletano Antonio de la Rosa en la aventura de intentar ser el primero en cruzar el Pacífico a bordo de un paddle surf, en completa autonomía y sin ningún apoyo externo. Ahora mismo le quedan en torno a 2.400 km para llegar a su meta (se puede consultar su ubicación aquí).

A la aventura se la conoce como Pacific SUP Challenge, comenzó el 9 de junio (tras dos semanas de espera por condiciones climáticas desfavorables) desde Cavallo Point, en la Bahía de San Francisco, y si todo va bien, debería llegar a Hawái entre el 15 y el 30 de agosto (aunque es díficil decir una fecha con exactitud). En Facebook publica diariamente post donde explica cómo ha ido el día.

Criado en un pueblo de Valladolid, solo veía la costa durante los meses de verano, lo cual no le impidió que en 2014 consiguiera la hazaña de cruzar el Atlántico a remo y sin asistencia en 64 días, todo ello sin ningún tipo de experiencia previa en navegación. Desde ese momento, cada año ha emprendido un reto diferente con resultados muy satisfactorios. El último de ellos ha sido conseguir ser el único participante en completar la Lapland Extreme Challenge en Laponia.

Ese espíritu aventuro que le caracteriza es el que le ha llevado a iniciar esta travesía porque, según palabras del propio Antonio, «no hay Atlántico sin Pacífico y era necesario completar los dos océanos».

Tras meses de análisis sobre los vientos y las corrientes para determinar el punto de salida, se decantó por la Bahía de San Francisco. No es una ruta fácil por los vientos y las corrientes del Norte, que pueden llevarte a la costa, pero una vez que te separas 200 km tomas la ruta lógica para ir a Hawái.

Ya en la primera jornada, tuvo que remar 15 horas de manera ininterrumpida para poder superar las famosas corrientes de la bahía de San Francisco. El gran número de embarcaciones que entran y salen al puerto, le sirvieron para mantenerse alejado de la zona sur de la costa, donde se encuentran los peligrosos Mavericks, algunas de las olas más grandes del mundo. Los siguientes 4 días fueron un auténtico suplicio y parecía que la aventura se iba a ir al traste pero, a pesar de tener la embaracación dando giros y sin apenas desplazamiento, consiguió alejarse de la parte complicada de la costa.

Aparte de su espíritu de aventura, otro de los motivos por los que realiza esta expedición es denunciar la situación de los océanos y concienciar para que seamos más cuidadosos con el medio ambiente y con el reciclaje aprovechando para mostrar en imágenes «La gran isla de basura del Pacífico». De ahí que su embarcación reciba el nombre de Ocean Defender. La travesía que realiza conlleva cero emisiones de gases de efecto invernadero.

La nave en la que viaja es un prototipo, diseñado por él mismo, compuesto por carbono y composite. Mide 7 m de largo, la parte delantera 1,40 m y la parte trasera 1,10 m. La parte delantera (que es donde duerme) consta de dos máquinas desalinizadoras (que utiliza para beber agua potable consiguiendo la energía para ello a través de unas placas solares instaladas en el techo), un teléfono satélite, un localizador GPS y un router para garantizar su conexión a internet necesaria para comunicarse con España. La parte trasera se dedica al almacenaje, ahí lleva todo lo necesario para estos meses, incluyendo la comida para 90 días (pudiendo racionarla para que llegase a los 100 días en caso de que se alargara la aventura). Consume una media de 3.000 calorías al día e incluso ha llegado a pescar.

Exterior del Ocean Defender
Exterior del Ocean Defender
Interior de la embarcación
Interior de la embarcación

¿Cómo es un día a día en su travesía? Suele remar una media de 8/ 10 horas diarias intentando siempre seguir la línea de vientos y corrientes. El día empieza a las 7-7.30 horas (que equivale a las 16.00 h en España). A las 9-9.30 h (las 18.00 h en España) se pone a remar, a la 13.30 h se toma un descanso y vuelve a la carga a las 16.30 hasta las 20.30. Una vez finalizada la jornada, prepara el post del día y lo envía a España donde se encargan de publicarlo.

Aprte de estos retos extremos, Antonio es dueño de una empresa, Meridiano Raid, dedicada a las actividades de multiaventura, ubicada en la Sierra Norte de Madrid con actividades muy diversas entre las que se incluyen: paddle surf, piragüas, parque de aventuras de cuerdas o bicicletas de montaña entre otras cosas. Y además, en 2014 fue nombrado Embajador de turismo activo en la Comunidad de Madrid.

La expedición conlleva pasar unas 2.160 horas en el mar, sin ningún tipo de asitencia externa. Más allá de una buena preparación física, Antonio de la Rosa señala que la preparación verdaderamente necesaria es la mental porque no vas a tener a nadie que te ayude, lo que verdaderamente hace falta es estar convencido de lo que haces.