Antonio Moral, en el centro, durante un concierto
Antonio Moral, en el centro, durante un concierto - ABC
EN BARCELONA

El compositor cordobés Antonio Moral gana el premio internacional Joan Guinjoan

Su obra «Aljibe de absoluta complacencia» se impone a otras 145 de todo el mundo

CÓRDOBAActualizado:

El jurado de la decimoquinta edición del Premio Internacional Joan Guinjoan para jóvenes compositores que otorga la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc), con la colaboración de la Fundación Banco Sabadell, ha decidido entregar el premio, por mayoría, a la obra «Aljibe de absoluta complacencia», del compositor cordobés Antonio Moral Jurado. La ceremonia de entrega del premio y el concierto con el estreno de la obra ganadora tendrá lugar el 18 de mayo. El ensemble bcn216, dirigido por Ernest Martínez Izquierdo, será la formación responsable de interpretar la composición ganadora.

El jurado ha escogido la obra del autor cordobés entre 145 obras participantes, procedentes de 37 países diferentes como Alemania, Cuba, México, Siria, China y Canadá, además de España. Coincidiendo con sus 15 años, el galardón continúa apoyando la creación actual de las nuevas generaciones y, a la vez, colabora en el establecimiento de un marco para la creación de nuevas obras en una diversidad de tendencias, estilos y formaciones instrumentales.

Trayectoria

Antonio Moral (Córdoba, 1982) tiene el Título Superior de Música en la especialidad de Dirección de Orquesta (2014) y de Composición (2010) por el Conservatorio Superior de Málaga. Reside en Cabra, donde realiza parte de su trabajo musical. Actualmente es director de la Banda Sinfónica de Música de Cabra, director asistente de la Banda Sinfónica de Córdoba, director de la Joven Orquesta Subbética y de la Camerata Ipagro de Aguilar de la Frontera. Con tan sólo 33 años ha obtenido el premio al Mejor Alumno de la modalidad de Dirección de Orquesta en el curso Nacional de Música de Guillena (2015) y el Primer Premio en el II Concurso de Dirección Musical de la Asociación Musical Coriana, entre otros.

La obra, para conjunto de cámara, busca plasmar los planteamientos de la pintura

Aljibe de Absoluta complacencia es una obra para conjunto instrumental de cámara, que se engloba dentro del ciclo de piezas que pretenden encontrar puntos de unión «entre los planteamientos constructivos utilizados en pintura y en los propios de la música». Es decir: «el movimiento, la velocidad, la energía y los elementos que dan color y textura», según el autor. Se hace a través de la canalización de determinados impulsos sonoros y gestuales «a través de unos espacios armónicos y temporales acotados, que aportan la obtención de unas implicaciones tímbricas y de color determinadas en función de la alternancia entre ellos mismos».