El aviador Carlos Haya
El aviador Carlos Haya - ABC

La Ley de Memoria Histórica borra a Carlos Haya de las calles de Málaga

El aviador dejó de dar nombre al hospital y ahora también a la avenida que lo recordaba en la capital de la Costa del Sol

MÁLAGAActualizado:

Aunque todo el mundo sigue llamándolo así, la Junta de Andalucía le despojó hace un par de años del hospital que llevaba su nombre. Ahora, también se queda sin referencia en los mapas la avenida Carlos Haya de Málaga, que pasa a ser el Camino de Antequera. El pleno de diciembre en el Ayuntamiento de la ciudad aprobó a propuesta de Izquierda Unida quitar el nombre del aviador español del callejero. Es la penúltima víctima de la legislación de Memoria Histórica. Uno de tantos militares estigmatizados desde la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero. De los «malvados vencedores» de una guerra fratricida, pese a que sus inventos e investigaciones en el aire sirvieron para mejorar los servicios de aviación de España. Pero Carlos Haya era el piloto personal del dictador Francisco Franco y por eso debe ser relegado al olvido.

Carlos Haya González de Ubieta nació en Bilbao el 1 de marzo de 1902 y fue un destacado militar en la Guerra de Marruecos. Desde Melilla participó en los combates para devolver la bandera española a Afrau. En las últimas fases de la campaña fue alcanzado por el enemigo, herido y tuvo que dejar la guerra como «distinguido» para dedicarse al vuelo deportivo.

Realizó entonces con Pedro Tauler la primera vuelta aérea a España. Durante las etapas nocturnas inventó el integral giroscópico, que permite este tipo de vuelos. En 1929, acompañado por el capitán Cipriano Rodríguez «Cucufate», estableció los récords de vuelo de 5.000 y 2.000 kilómetros sin carga y 2.000 kilómetros con 500 kilogramos. En 1931 ambos completaron el Raid a Guinea, uniendo los 4.300 kilómetros entre Sevilla y Bata. Entonces sacó la patente del corrector de derivas. Una vida de proezas en el cielo.

Andaluz por amor

Su relación con Málaga se la da el amor. Carlos Haya se casó con la malagueña Josefina Gálvez, una de las hijas del doctor Gálvez Ginachero, cuya figura está en proceso de beatificación tras los informes de la Diócesis de Málaga. Y vivió en la Costa del Sol hasta que decidió sublevarse contra la República junto al General Francisco Franco el 18 de julio de 1936. A los pocos días, Haya se marchó al aeródromo de Tablada (en Sevilla) para participar en la Guerra Civil y dirige uno de los aviones en el «convoy de la victoria», que permite entrar a las tropas nacionales en la península desde África a través del Estrecho de Gibraltar.

Entre sus acciones de guerra más destacadas está la resistencia del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza en Andújar. Allí ingenió varias formas de hacer llegar las provisiones al centenar de guardias civiles asediados bajo el fuego antiaéreo y los cazas republicanos. Franco lo requirió entonces para ser su piloto privado. Haya no llegó a ver el final de la Guerra Civil, porque el 21 de febrero de 1938 murió en batalla en Teruel. Falleció con más de 300 servicios de guerra en 19 meses y 40 horas de vuelo semanales. En 1956, Francisco Franco inauguró en Málaga el Hospital Carlos Haya, el «cal-lodeaya» para los malagueños, ahora llamado -únicamente por la Junta andaluza- Hospital Regional.