Hay ingredientes que ocupan un lugar privilegiado en nuestra cocina. No porque llamen la atención, sino porque siempre están ahí. Y el aceite de oliva es uno de ellos.
Este producto nos acompaña en el desayuno de cada mañana, sobre una tostada recién hecha; en la ensalada que acompaña una comida familiar de domingo; en las verduras a la plancha que resolvemos entre semana; o en esa receta heredada que seguimos preparando como nos enseñaron en casa. Y, por eso, hablar de aceite de oliva es también hablar de nuestra forma de vivir y de cocinar.
En Mercadona, los aceites de oliva acompañan esos momentos del día a día con distintas variedades pensadas para adaptarse a cada gusto, porque no hay una única manera de disfrutar de este ingrediente, al igual que no hay una única forma de vivir la cocina.

Aunque solemos hablar de «aceite de oliva» en singular, la realidad es que existen diferentes variedades, cada una con características propias. Y es que, no todos buscamos lo mismo cuando elegimos este producto. Para algunas personas, es el gran protagonista del plato: les gustan los sabores intensos, con personalidad y matices que se perciben desde el primer bocado.
Sin embargo, otras prefieren opciones más suaves, capaces de acompañar los ingredientes sin eclipsarlos. Por eso, más que preguntarse cuál es el mejor aceite, quizá la pregunta sea otra: ¿cómo te gusta el sabor del aceite de oliva? Y la buena noticia es que en Mercadona existe un aceite para cada gusto.
Un sabor equilibrado
Si eres de aquellos que prefieren un toque ligero, los aceites refinados con aceite de oliva virgen son una excelente opción.
Las variedades de sabor suave (tapón rojo) e intenso (tapón verde) de Mercadona permiten adaptarse a diferentes preferencias sin renunciar a la esencia del aceite de oliva. Son ideales para cocinar a diario recetas en las que se busca acompañar al resto de ingredientes sin que el aceite se convierta en el protagonista.

Un perfil con carácter
Por otro lado, si te atraen los productos con personalidad, te decantarás por los aceites de oliva virgen y virgen extra. Su perfil más aromático y expresivo los convierte en grandes aliados para consumir en crudo, sobre una tostada, una ensalada o como toque final de numerosos platos.
Y es que cuando hablamos de aceite de oliva, hablamos de sabor. Y el mejor sabor siempre es el que más te gusta a ti.
Sea cual sea tu elección, el aceite de oliva sigue siendo ese ingrediente imprescindible que nos acompaña cada día, con pequeños gestos que repetimos casi sin pensar y que forman parte de nuestra cultura gastronómica. Gestos tan sencillos como aliñar una ensalada, terminar un guiso con un chorrito de aceite o compartir un desayuno en familia.