El escritor argentino Patricio Pron durante una visita en Sevilla
El escritor argentino Patricio Pron durante una visita en Sevilla - RAÚL DOBLADO
LITERATURA

Patricio Pron: «Un cuento puede ser todo aquello que queramos que sea»

El argentino regresa al cuento, con un libro que lo confirma como uno de los autores de referencia en la literatura en español

SEVILLAActualizado:

El nombre de PatricioPron (Rosario, 1979) comenzó a sonar como un escritor a tener en cuenta cuando la prestigiosa revista «Granta» lo incluyó en 2010 en la lista de los 22 mejores autores en español menores de 35 años, junto a Andrés Neuman, Andrés Barba, Samanta Schweblin y Santiago Roncagliolo, entre otros.

«Mi propia lista de autores relevantes es muy distinta, aunque con algunos de aquellos escritores me unen relaciones de vecindad, amistad y complicidad. Estar en esa lista supone espaldarazos y ratificaciones si uno tiene una obra. Si uno no la tiene o no puede tenerla, ser escogido es solo un golpe en el vacío. Lo que importan son los textos que sostengan la figura del escritor».

Esos textos los tiene Pron, convertido hoy en uno de los autores de referencia de su generación en español en géneros como la novela, el ensayo y el relato.

Al cuento, precisamente, regresa ahora con «Lo que está y no se usa nos fulminará» (Random House), cuyo título es un guiño a Luis Alberto Spinetta, figura clave del rock argentino, pero en los que se encuentran también referencias a la gran literatura de su país que va de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, a Ricardo Piglia y Rodrigo Fresán, en relatos que proponen sorprendentes estrategias narrativas y un particular sentido del humor.

Usted comparaba su anterior novela con un poliedro, ¿esa comparación es aplicable a sus relatos?

Al margen del prejuicio tan extendido donde el cuento sería un género menor en relación con la novela o presentaría una menor complejidad, creo que los cuentos pueden ser también una especie de poliedro, un espejo de múltiples caras o un objeto semejante. Un cuento puede ser todo aquello que queramos que sea. Escribir estos cuentos era una forma de poner de manifiesto que el cuento en español, que está viviendo un momento dulce, tiene unas posibilidades ilimitadas. Un cuento no tiene por qué ser introducción, nudo y desenlace.

«Escribir estos cuentos era una forma de poner de manifiesto el momento dulce que vive el cuento en español»

Usted afirma que un autor escribe con su biblioteca a cuestas y eso se nota en algunos de sus cuentos.

Algunos personajes son escritores y, sobre todo, hay una sombra literaria, la de mis maestros. Pienso, por ejemplo, en la experiencia de leer a Borges y buscar siendo un adolescente las referencias de las que hablaba, como Thomas de Quincey, un escritor fantástico. Ese tipo de experiencias fueron fundamentales y me llevaron a concebir la literatura como algo que no aparece desmigajado de la tradición en la que se inscribe. Idealmente, este y todos mis libros, funcionan como una especie de puerta de entrada a otros territorios literarios.

Estos relatos abordan cuestiones tan actuales como las redes sociales...

Este es el libro más contemporáneo que he escrito, porque se ocupa de temas que están en la agenda pública de nuestros días y apunta entre otras muchas direcciones sobre ciertas prácticas que tenemos en el presente...

¿Prácticas literarias?

O, incluso, de índole comunicacional que adquieren un significado añadido cuando son sacadas fuera del contexto, como, por ejemplo, el cuento de la persona que trata de componer un perfil de Tinder que sea indicativo para sus eventuales parejas, que se ve obligado a contar una experiencia que supera largamente todo lo que se puede decir en una red social. La mayor parte de nosotros se pasa la mayor parte del tiempo tratando de reducir la experiencia de estar vivo, que es muy compleja, a las elecciones binarias que se toman a la hora de abrir un perfil en una red social. Esos formularios dan cuenta del hecho de que las máquinas que hemos creado nos están forzando a tomar una serie de decisiones que no necesariamente coinciden con la experiencia de la vida real.

La reflexión sobre la identidad, de hecho, es uno de los hilos conductores detrás de muchos de los cuentos.

Este es un momento en el que tenemos identidades que no solo cultivamos en la vida real, sino también en lo virtual. Hay escritores que producen una obra que deliberadamente da la espalda a su tiempo, sin que ello vaya en desmedro sobre lo que opinamos sobre su obra literaria. Pero hay otros autores que pensamos en la literatura no con la idea de posteridad, sino con la idea de que participe de una conversación que por su naturaleza siempre tiene lugar en el presente.