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Las veintitrés monjas agustinas que viven en este espacio singular, sobreviven a duras penas a los malos tiempos, al descenso de la venta de sus dulces y a un arquitecto que las demandó por impago de unas obras y que dejó en la ruina a las religiosas
Las veintitrés monjas agustinas que viven en este espacio singular, sobreviven a duras penas a los malos tiempos, al descenso de la venta de sus dulces y a un arquitecto que las demandó por impago de unas obras y que dejó en la ruina a las religiosas
Las veintitrés monjas agustinas que viven en este espacio singular, sobreviven a duras penas a los malos tiempos, al descenso de la venta de sus dulces y a un arquitecto que las demandó por impago de unas obras y que dejó en la ruina a las religiosas
Las veintitrés monjas agustinas que viven en este espacio singular, sobreviven a duras penas a los malos tiempos, al descenso de la venta de sus dulces y a un arquitecto que las demandó por impago de unas obras y que dejó en la ruina a las religiosas
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Las veintitrés monjas agustinas que viven en este espacio singular, sobreviven a duras penas a los malos tiempos, al descenso de la venta de sus dulces y a un arquitecto que las demandó por impago de unas obras y que dejó en la ruina a las religiosas
Las veintitrés monjas agustinas que viven en este espacio singular, sobreviven a duras penas a los malos tiempos, al descenso de la venta de sus dulces y a un arquitecto que las demandó por impago de unas obras y que dejó en la ruina a las religiosas
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Intramuros de San Leandro
10/10/2011 -
21:48h
La Asociación Ben Baso ha organizado para mañana una jornada de puertas abiertas a la clausura del monasterio
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